¿Qué estudia la economía como ciencia?

Todo el mundo sabe que los asuntos económicos son de vital importancia para el progreso de un país. ¿Pero sabemos realmente qué estudia la economía?.

Desde antigüedad hasta nuestros días, se ha creído que la sociedad es algo homogéneo que se puede moldear.

Por eso escuchamos a unos y otros hablar en nombre del “pueblo” o “la gente”. Cómo si “la gente” o “el pueblo” fuese un ente con vida propia y no la suma de muchas individualidades.

Cada uno de su padre y de su madre, como se suele decir.

Realmente es lo que quieren los políticos. Que pensemos como un rebaño.

Y cuando “el pueblo” no vota lo que nosotros queremos, le echamos la culpa a ellos mismos.

Millones de personas están equivocadas, y tú, politicastro, ¿estás en lo cierto?. Ese es el argumento rastrero que vemos todos los días en la televisión.

Por parte de tertulianos y demás palmeros.

Y todo nace de la idea errónea, de que la sociedad se puede moldear. Que es una cuestión de ética. Sólo hace falta gobernantes que sepan mandar y los ciudadanos obedecer.

Que hagan lo que yo quiero. Como si fuesen robots.

¿Se han molestado todos estos ingenieros sociales a estudiar las leyes de la acción humana y la cooperación social?. ¿Se han preguntado porqué las personas no hacen lo que ellos quieren?.

Para dar respuestas a estas preguntas está la economía.

qué estudia la economía

¿Qué estudia la economía?

En economía, no se juzga los actos humanos como buenos o malos, justos o injustos. Para eso está otro tipo de ciencias. No es una disciplina normativa de lo que debe ser.

Es decir, no estudia los fines, sino los medios empleados para conseguir dichos fines.

Nadie es quién para juzgar los fines de cada persona. Cada uno es libre para perseguir el objetivo que considere oportuno. Aunque nos parezca aberrante.

La economía estudia las implicaciones de optar y elegir por una cosa u otra. Estudia si los medios son los idóneos para alcanzar los fines elegidos. Independientemente de la ética y otras cuestiones morales.

Y la economía, a su vez, forma parte de una ciencia más universal. La teoría general de la acción humana o praxeología.

¿Por qué tiene tan mala prensa la ciencia económica?

El objeto de estudio de la ciencia económica es la acción humana. Por lo tanto, es algo vivo, lo que presupone imperfección y cambio.

Y esto suele ser tierra abonada para las críticas.

Empezando por las científicos naturales, como físicos y químicos. Ellos han puesto un hombre en la luna y descubren continuamente nuevas vacunas que salvan vidas.

Han mejorado el nivel de vida de las personas. Son respetados y vistos como auténticos héroes.

Sin embargo, ¿qué han hecho los economistas por la humanidad?.

No han sido capaces de suprimir la miseria, el hambre en el mundo, las crisis económicas ni el paro.

Todos los que critican a los economía, como ciencia inservible, no advierten que fueron las aplicaciones de medidas liberales las que trajeron los avances tecnológicos y productivos necesarios para que las otras ciencias avanzarán.

Ninguno de los inventos modernos hubiera sido posible sin las ideas del liberalismo económico. Si los economistas clásicos no hubiesen demostrado la inconsistencia de los viejos dogmas.

A día de hoy, aún, vigentes.

Como que las máquinas son el demonio, porque quitan puestos de trabajo; que el deber del gobernante es impedir el enriquecimiento del empresario y conceder protección a los menos aptos frente a la competencia de los más eficientes; que restringir la libertad empresarial mediante la fuerza y coacción del Estado es bueno para el bienestar social.

Y podríamos seguir.

Parece mentira que después de casi dos siglos y medio, sigamos siendo tan ignorantes.

Ha sido gracias a todo lo contrario por lo que los países han progresado. La famosa revolución industrial, fue una revolución ideológica. Fueron las ideas liberales las que cambiaron el mundo.

Si fuera por el socialismo, todavía seguiríamos yendo a caballo y trabajando a mano.

Todavía hoy seguimos escuchando ideas marxistas que no tienen sentido. Como que el pensamiento humano está determinado por la clase social.

Es decir, los ricos tienen una estructura mental diferente a la de los trabajadores. Si esto fuese así, ¿en qué momento cambia la estructura mental de un sastre de batas a lo qué es hoy Amancio Ortega?.

Es absurdo pensar esto. No tiene sentido. La estructura mental es una y solo una, da igual la raza, la clase social o lo que sea.

Todo ser humano tiene objetivos y busca medios para conseguirlos. Y para ello actua. Y con sus actos elige y a la vez rechaza otras opciones. Esto es lo que estudia la economía.

Como decía Ortega y Gasset, yo soy yo y mi circunstancia; y si no la salvo a ella no me salvo yo.

Por lo tanto, para estudiar economía hay que estudiar la acción humana. No es una ciencia exacta, pero eso es lo que la hace fascinante.

Sí vas a estudiar economía, como sí no, deberías leer este libro

Cada vez tengo más claro que estudiar economía es fundamental para la vida de cualquier persona. Ya sea de forma profesional o autodidacta.

A diario nos inundan con toneladas de información para influir en nuestras decisiones. Grupos de presión, políticos, medios de comunicación, todos quieren llevarnos a su huerto. Contarnos su verdad.

Y la única manera de no dejarnos influir y permanecer imparciales, es conocer los fundamentos de la economía.

Porque todas las decisiones que tomamos en la vida tienen repercusión económica.

Desde el partido al que votas hasta dónde decides hacer tus compras.

Además me suelen escribir estudiantes interesados en la economía para que les recomiende algún libro sobre esta materia.

Dado qué es muy frecuente este tipo de consulta, y enlazando con el enfoque del que te hablé hace unas semanas, he decidido escribir sobre un libro importantísimo.

Despreciado en el ámbito académico. Ya entenderás porqué. Sólo muy pocas universidades en el mundo lo estudian.

Aquí en España el profesor Jesús Huerta de Soto es su principal impulsor, y desde hace unos años el Centro de Estudios Superiores OMMA tiene un máster de economía enfocado en la escuela austriaca.

Por eso considero un deber moral dar a conocer estas enseñanzas, como hombre que ama la libertad y busca, en la medida de sus posibilidades, la verdad.

El libro al que me refiero es La Acción Humana de Ludwig Von Mises.

Tal y como hice con el libro de Thomas Sowell, escribiré un post de cada capítulo aportando mi punto de vista.

estudiar-economia

Estudiar economía es estudiar al ser humano

En el prólogo del libro, el profesor Jesús Huerta de Soto da algunas de las razones por las cuáles la escuela austriaca ha sido relegada de las aulas y de los libros introductorios de economía.

En primer lugar, obsesión por la novedad. Se supone que el mejor libro es el más actual. Es el que recoge los últimos avances.

Esta idea podría tener algún sentido en las ciencias naturales, dónde continuamente se está experimentando y se obtienen nuevos resultados.

Pero no es el caso de las ciencias sociales, y de la Economía en particular, dónde las características y principios esenciales de la naturaleza del ser humano no pueden ser moldeados.

Se podría decir que son inmutables.

En segundo lugar, existe una carencia de reflexión y coherencia que se intenta suplir con el formalismo de las matemáticas. Parece que todo aquello que vaya acompañado de gráficos y fórmulas tiene un “empaque científico más elevado”, cuando no es así.

Esto implica, en tercer lugar, que se estudian manuales “muy light” y no se porfundiza en los fundamentos más básicos y elementales de la Ciencia Económica.

En cuarto lugar, reducen los problemas económicos a un mero problema de optimización y maximización. Dónde lo único que se hace falta es aplicar una formulita para solucionarlo.

Como sí en Economía todo estuviese dado y hubiesen constantes. Al contrario, una de las esencias de la Economía es la incertidumbre.

Se intenta aplicar los métodos de las ciencias naturales a las ciencias sociales. Cuando, como veremos, los métodos son totalmente distintos.

Y por último, algo muy importante. En la gran mayoría de manuales introductorios de economía no se enseñan todas las escuelas de pensamiento que existen.

Se limitan a explicar el pensamiento mayoritario, el keynesiano, sin hacer ninguna crítica ni mostrar otras alternativas para que el alumno contraste.

En La Acción Humana, Mises refuta todas las teorías económicas que existen y demuestra el error en el que caen. Eso no se enseña en las universidades.

De hecho, el libro tiene un capítulo dedicado al papel que juega la Economía en el ámbito educativo.

Estudiar economía a través de La Acción Humana de Mises

La Acción humana de Mises es el punto de partida ideal para todo aquel que quiera aprender economía. Además de ser el marco teórico imprescindible para entender el mundo de la inversión, que es, en parte, la misión de este blog.

Pero sobre todo, para mí ha sido un manual para entender el mundo. Parece una definición muy grandilocuente, pero lo siento así.

Una vez que comprendes cuál es la esencia del ser humano, como actúa y porqué, entiendes muchas cosas del mundo en el que vivimos.

Por eso quiero compartirlo contigo. Espero que sea igual de importante para ti, como lo ha sido para mí.

Este es el índice, para que te hagas una idea del temario sobre el qué iré escribiendo:

INTRODUCCIÓN

  1. Economía y Praxeología
  2. El problema epistemológico de una teoría general de la acción humana
  3. La teoría económica y la práctica de la acción humana
  4. Resumen

CAPÍTULO I – EL HOMBRE EN ACCIÓN

  1. Acción deliberada y reacción animal
  2. Los requisitos previos de la acción humana
  3. La acción humana como presupuesto irreductible
  4. Racionalidad e irracionalidad; subjetivismo y objetividad en la investigación praxeológica
  5. La causalidad como requisito de la acción
  6. El alter ego

CAPÍTULO II – PROBLEMAS EPISTEMOLÓGICOS DE LAS CIENCIAS DE LA ACCIÓN HUMANA

  1. Praxeología e historia
  2. El carácter formal y apriorístico de la praxeología
  3. Lo apriorístico y la realidad
  4. El principio del individualismo metodológico
  5. El principio del singularismo metodológico
  6. El aspecto individualizado y cambiante de la acción humana
  7. Objeto y metodología específica de la historia
  8. Concepción y comprensión
  9. Sobre los tipos ideales
  10. El método de la economía política
  11. Las limitaciones de los conceptos praxeológicos

CAPÍTULO III – LA ECONOMÍA Y LA REBELIÓN CONTRA LA RAZÓN

  1. La rebelión contra la razón
  2. El aspecto lógico del polilogismo
  3. Los aspectos praxeológicos del polilogismo
  4. El polilogismo racial
  5. Polilogismo y comprensión
  6. En defensa de la razón

CAPÍTULO IV – UN PRIMER ANÁLISIS DE LA CATEGORÍA DE LA ACCIÓN

  1. Medios y fines
  2. La escala valorativa
  3. La escala de necesidades
  4. La acción como cambio

CAPÍTULO V – EL TIEMPO

  1. El tiempo como factor praxeológico
  2. Pasado, presente y futuro
  3. La economización del tiempo
  4. La relación temporal entre acciones

CAPÍTULO VI – LA INCERTIDUMBRE

  1. Incertidumbre y acción
  2. El significado de la probabilidad
  3. Probabilidad de clase
  4. Probabilidad de caso
  5. La valoración numérica de la probabilidad de caso
  6. Apuestas, juegos de azar, deportes y pasatiempos
  7. La predicción praxeológica

CAPÍTULO VII – LA ACCIÓN EN EL MUNDO

  1. La ley de la Utilidad Marginal
  2. La ley del Rendimiento
  3. El trabajo humano como medio
  4. La producción

CAPÍTULO VIII – LA SOCIEDAD HUMANA

  1. La cooperación humana
  2. Crítica de la concepción holística y metafísica de la sociedad
  3. La división del trabajo
  4. La Ley de Asociación de Ricardo
  5. Los efectos de la división del trabajo
  6. El individuo en la sociedad
  7. La gran sociedad
  8. El instinto de agresión y destrucción

CAPÍTULO IX – EL PAPEL DE LAS IDEAS

  1. La razón humana
  2. Concepción del mundo e ideología
  3. El poder
  4. El “mejorismo” y la idea de progreso

CAPÍTULO X – EL INTERCAMBIO EN LA SOCIEDAD

  1. Cambio intrapersonal y cambio interpersonal
  2. Vínculos contractuales y vínculos hegemónicos
  3. La acción calculadora

CAPÍTULO XI – EVALUACIÓN SIN CÁLCULO

  1. La gradación de los medios
  2. El trueque como ficción de la teoría elemental del valor y los precios
  3. El problema del cálculo económico
  4. El cálculo económico y el mercado

CAPÍTULO XII – EL ÁMBITO DEL CÁLCULO ECONÓMICO

  1. El carácter de las expresiones monetarias
  2. Los límites del cálculo económico
  3. La variabilidad de los precios
  4. La estabilización
  5. La raíz de la idea de estabilización

CAPÍTULO XIII – EL CÁLCULO MONETARIO AL SERVICIO DE LA ACCIÓN

  1. El cálculo monetario como método del pensar
  2. El cálculo económico y la ciencia de la acción humana

CAPÍTULO XIV – ÁMBITO Y METODOLOGÍA DE LA CATALÁCTICA

  1. La delimitación de los problemas catalácticos
  2. El método de las construcciones imaginarias
  3. La economía pura de mercado
  4. La economía autística
  5. El estado de reposo y la economía de giro uniforme
  6. La economía estacionaria
  7. La integración de las funciones catalácticas

CAPÍTULO XV – EL MERCADO

  1. La economía de mercado
  2. Capital y bienes de capital
  3. El capitalismo
  4. La soberanía del consumidor
  5. La competencia
  6. La libertad
  7. La desigualdad de rentas y patrimonios
  8. La pérdida y la ganancia patrimonial
  9. Las pérdidas y ganancias empresariales en una economía progresiva
  10. Promotores, directores, técnicos y funcionarios
  11. El proceso de selección
  12. El individuo y el mercado
  13. La propaganda comercial
  14. La “Volkswirtschaft”

CAPÍTULO XVI – LOS PRECIOS

  1. La formación de los precios
  2. Valoración y tasación
  3. El precio de los bienes de órdenes superiores
  4. La contabilidad de costes
  5. La cataláctica lógica frente a la cataláctica matemática
  6. Los precios de monopolio
  7. El buen nombre mercantil
  8. El monopolio de demanda
  9. Efectos de los precios de monopolio sobre el consumo
  10. La discriminación por parte del vendedor
  11. La discriminación por parte del comprador
  12. La interconexión de los precios
  13. Precios y rentas
  14. Precios y producción
  15. La quimera de los precios no mercantiles

 CAPÍTULO XVII – EL CAMBIO INDIRECTO

  1. Los medios de intercambio y el dinero
  2. Consideraciones sobre algunos errores muy difundidos
  3. Demanda y oferta de dinero
  4. La determinación del poder adquisitivo del dinero
  5. El problema de Hume y Mill y la fuerza impulsora del dinero
  6. Variaciones del poder adquisitivo del dinero provenientes del lado monetario y del lado de las mercancías
  7. El cálculo monetario y las variaciones del poder adquisitivo
  8. Expectativas de futuras variaciones del poder adquisitivo
  9. El valor específico del dinero
  10. Importancia de la relación monetaria
  11. Los sustitutos monetarios
  12. Límites a la emisión de medios fiduciarios
  13. Cuantía y composición de los saldos de tesorería
  14. Las balanzas de pagos
  15. Las cotizaciones interlocales
  16. El tipo de interés y la relación monetaria
  17. Los medios secundarios de intercambio
  18. Interpretación inflacionista de la historia
  19. El patrón oro

CAPÍTULO XVIII – LA ACCIÓN Y EL TRANSCURSO DEL TIEMPO

  1. La perspectiva en la valoración de los periodos temporales
  2. La preferencia temporal como requisito esencial de la acción
  3. Los bienes de capital
  4. Periodo de producción, periodo de espera y periodo de provisión
  5. La convertibilidad de los bienes de capital
  6. La influencia del pasado sobre la acción
  7. Acumulación, conservación y consumo de capital
  8. La movilidad del inversor
  9. Dinero y capital; ahorro e inversión

CAPÍTULO XIX – EL INTERÉS

  1. El fenómeno del interés
  2. El interés originario
  3. La cuantía del tipo de interés
  4. El interés originario en la economía cambiante
  5. El cómputo del interés

CAPÍTULO XX – EL INTERÉS, LA EXPANSIÓN CREDITICIA Y EL CICLO ECONÓMICO

  1. Los problemas
  2. El componente empresarial en el interés bruto de mercado
  3. La compensación por variación de precios como componente del interés bruto de mercado
  4. El mercado crediticio
  5. Los efectos de las variaciones de la relación monetaria sobre el interés originario
  6. Efectos de la inflación y la expansión crediticia sobre el interés bruto de mercado
  7. Efectos de la deflación y la contracción crediticia sobre el tipo de interés bruto de mercado
  8. La teoría monetaria o de crédito circulatorio de los ciclos económicos
  9. La economía de mercado y los ciclos económicos

CAPÍTULO XXI – TRABAJO Y SALARIOS

  1. Trabajo introversivo y trabajo extroversivo
  2. La alegría y el fastidio en el trabajo
  3. Los salarios
  4. El paro cataláctico
  5. Salarios brutos y salarios netos
  6. Salario y subsistencia
  7. La oferta de trabajo en cuanto afectada por su desutilidad
  8. Los salarios y las vicisitudes del mercado
  9. El mercado laboral

CAPÍTULO XXII – LOS FACTORES ORIGINARIOS DE PRODUCCIÓN NO HUMANOS

  1. Consideraciones generales sobre la teoría de la renta
  2. El factor temporal en la utilización de la tierra
  3. La tierra submarginal
  4. La tierra como lugar de ubicación
  5. El precio de la tierra

CAPÍTULO XXIII – LOS DATOS DEL MERCADO

  1. La teoría y los datos
  2. La función del poder
  3. La función histórica de la guerra y la conquista
  4. El hombre como dato
  5. El periodo de ajuste
  6. Los límites de los derechos de propiedad y los problemas de los costes externos y las economías externas

CAPÍTULO XXIV – ARMONÍA Y CONFLICTO DE INTERESES

  1. El origen de los beneficios y las pérdidas en el mercado
  2. La limitación de la descendencia
  3. La armonía de los intereses “rectamente entendidos”
  4. La propiedad privada
  5. Los conflictos de nuestro tiempo

CAPÍTULO XXV – LA CONSTRUCCIÓN IMAGINARIA DE UNA SOCIEDAD SOCIALISTA

  1. El origen histórico de la idea socialista
  2. La doctrina socialista
  3. Examen praxeológico del socialismo

CAPÍTULO XXVI – LA IMPOSIBILIDAD DEL CÁLCULO ECONÓMICO BAJO EL SOCIALISMO

  1. El problema
  2. Pasados errores en el planteamiento del problema
  3. Modernas tentativas de cálculo socialista
  4. El método de la prueba y el error
  5. El cuasi-mercado
  6. Las ecuaciones diferenciales de la economía matemática

CAPÍTULO XXVII – EL GOBIERNO Y EL MERCADO

  1. La idea de un tercer sistema
  2. El intervencionismo
  3. Las funciones estatales
  4. La rectitud como norma suprema del comportamiento individual
  5. El significado del laissez faire
  6. La intervención directa del gobierno en el consumo

CAPÍTULO XXVIII – EL INTERVENCIONISMO FISCAL

  1. El impuesto neutro
  2. El impuesto total
  3. Objetivos fiscales y no fiscales del impuesto
  4. Los tres tipos de intervención fiscal

CAPÍTULO XXIX – LA RESTRICCIÓN DE LA PRODUCCIÓN

  1. Naturaleza de las medidas restrictivas
  2. El coste de las medidas restrictivas
  3. La restricción como privilegio
  4. La restricción como sistema económico

CAPÍTULO XXX – LA INTERVENCIÓN DE LOS PRECIOS

  1. El gobierno y la autonomía del mercado
  2. La reacción del mercado a la intervención del gobierno
  3. Los salarios mínimos

CAPÍTULO XXXI – LA MANIPULACIÓN DEL DINERO Y DEL CRÉDITO

  1. El estado y el dinero
  2. Aspectos intervencionistas de la legislación sobre “curso forzoso”
  3. Evolución de los métodos modernos de manipulación monetaria
  4. Los objetivos de la devaluación monetaria
  5. La expansión crediticia
  6. El control exterior de cambios y los acuerdos bilaterales

CAPÍTULO XXXII – CONFISCACIÓN Y REDISTRIBUCIÓN

  1. La filosofía de la confiscación
  2. La reforma agraria
  3. La fiscalidad confiscatoria

CAPÍTULO XXXIII – SINDICALISMO Y CORPORATIVISMO

  1. Sindicalismo
  2. Los errores del sindicalismo
  3. Elementos sindicalistas en políticas populares
  4. Socialismo gremial y corporativismo

CAPÍTULO XXXIV – LA ECONOMÍA DE GUERRA

  1. La guerra total
  2. La guerra y la economía de mercado
  3. Guerra y autarquía
  4. La inutilidad de la guerra

CAPÍTULO XXXV – EL PRINCIPIO DEL BIENESTAR FRENTE AL PRINCIPIO DEL MERCADO

  1. La requisitoria contra la economía de mercado
  2. La pobreza
  3. La desigualdad
  4. La inseguridad
  5. La justicia social

CAPÍTULO XXXVI – LA CRISIS DEL INTERVENCIONISMO

  1. Los frutos del intervencionismo
  2. El agotamiento del fondo de reservas
  3. El fin del intervencionismo

CAPÍTULO XXXVII – EL CARÁCTER NO DESCRIPTIVO DE LA ECONOMÍA

  1. La singularidad de la Economía
  2. Economía y opinión pública
  3. La ilusión de los viejos liberales

CAPÍTULO XXXVIII – LA ECONOMÍA EN EL SISTEMA EDUCATIVO

  1. Los estudios económicos
  2. La Economía como profesión
  3. La profesión de pronosticar
  4. La Economía y la Universidad
  5. La Economía y la educación general
  6. La Economía y el ciudadano
  7. La Economía y la libertad

CAPÍTULO XXXIX – LA ECONOMÍA Y LOS PROBLEMAS ESENCIALES DE LA EXISTENCIA HUMANA

  1. Ciencia y vida
  2. La Economía y los juicios de valor
  3. Conocimiento económico y acción humana

Cuando charlo con amigos que son empresarios, suelen comentarme que las enseñanzas de la escuela austriaca son de sentido común. Que debería saberlo todo el mundo.

Sin necesidad de leerlo, saben que la burocracia y subir impuestos es perjudicial para la economía.

Sin embargo, los amigos que trabajan a sueldo no llegan a entenderlo. Creen que con más impuestos y ayudas seremos más ricos.

¿Cómo puede ser que ambos vean las cosas de forma tan diferente?. ¿Es que el trabajador tiene una estructura mental diferente del empresario, como argumentaría Karl Marx?.

¿Tú qué crees?. Yo creo que no.

El ser humano tiene una única estructura mental ya sea rico, pobre, negro, blanco o lo que sea. Todos tenemos la capacidad de razonar.

¿Entonces porqué hay estas disparidades de argumentos?.

Estudiar economía y la escuela austriaca nos servirá para entender estas cuestiones.

Espero que me acompañes.

3 ventajas del comercio internacional y algunas mentiras

A menudo circula por las redes sociales memes solidarios con los negocios locales y en contra del libre comercio internacional.

Defienden el “comercio justo y solidario” y la protección de los productos locales.

Me parece muy loable apoyar a los pequeños empresarios de tu localidad, pero esa no es la manera.

Si queremos que los negocios locales prosperen tienen que adaptarse a las necesidades de los consumidores. Son los jefes de todo esto. Nadie más.

Si tu negocio sirve mejor y más barato que la competencia, no debes temer a lo que venga de fuera.

Lo que reclaman estos comerciantes es sumamente egoísta, injusto y poco solidario. Quieren prohibir a los consumidores otras alternativas y obligarlos a comprar sus productos. 

Ya sea a través de aranceles, subvenciones o cualquier ayuda del Estado.

Tener la protección estatal para no tener que competir por servir mejor a sus clientes.

Con el comercio internacional salen ganando todos los países. No es un juego de suma cero, dónde unos pierden y otros ganan.

comercio internacional

Todos salimos ganando con el comercio internacional

El libre mercado es un proceso de cooperación social para que todos vivamos mejor. Las empresas y personas que quieran prosperar tienen que servir mejor y más barato que la competencia.

Todo lo contrario a los sistemas intervencionistas que tenemos en la gran mayoría de países.

Por intereses políticos se nos impide a los consumidores acceder a productos más baratos y de mayor calidad. Todo por proteger a industrias incompetentes y desfasadas que no quieren servir mejor a sus clientes.

Se niegan a cambiar. Son sectores privilegiados que significan muchos votos.

Si queremos vivir mejor hay que eliminar el proteccionismo y permitir la libre circulación de productos, personas y capitales.

Éstas son las razones.

1. Ventajas absolutas

Un país tiene una ventaja absoluta respecto a otro país, cuando por una serie de razones (geográficas, clima, idioma o una mezcla de habilidades) puede producir algunas cosas a un menor coste o con una mejor calidad.

En los países tropicales es mucho más fácil y barato cultivar determinadas variedades de fruta y verduras que en otros países donde a penas sale el sol.

Por eso no tiene sentido que Noruega se ponga a cultivar plátanos. Porque resultaría más caro, menos productivo y de peor calidad.

O por ejemplo, los países con abundantes recursos como petróleo, oro o diamantes.

Aunque esto no significa que un país sea más rico. Es solo una ventaja absoluta, que si sabe gestionarla, puede llegar a ser muy rico.

Hago un inciso para dejarlo claro, las razones de que un país sea rico, no está en si tiene recursos o si su situación geográfica es privilegiada.

Las razones de la riqueza de las naciones está en sus instituciones, como bien demuestra el libro de Daaron Acemoglu.

2. Ventajas comparativas

¿Y qué pasa si un país es tan eficiente que puede producir cualquier cosa a un menor coste?.

¿Existe algún beneficio para comerciar con él?.

Por supuesto que sí.

Los recursos (mano de obra, materias primas, tiempo, etc) son escasos y producir más de un producto implica producir menos de otro. Es decir, quitar recursos de un lado para poner en otro.

Esto es uno de los pilares de la economía. Todo es limitado. Es escaso. Por lo tanto, debemos dedicarnos a aquello en lo que seamos comparativamente mejor que otros.

Cogiendo el ejemplo de Thomas Sowell, supongamos que un trabajador alemán produce 500 sillas al mes, mientras que un francés produce 450.

Y que un trabajador alemán puede producir 200 televisores en un mes, mientras que el francés produce 100.

Ambos países disponen de 500 trabajadores cada uno.

comercio internacional 2

Cuando ambos países producen ambos productos, bajo las condiciones especificadas, su producción total combinada es de 190.000 sillas y 90.000 televisores al mes para un total de mil trabajadores.

Sin ningún cambio en la productividad de los trabajadores en ambos países, la producción es mucho mayor si cada uno se dedica a lo que tiene una ventaja comparativa respecto al otro.

En este caso, la producción total sería de 100.000 televisores y 225.000 sillas.

Se dice, entonces, que Alemania tiene una ventaja absoluta en la producción de ambos productos, pero Francia tiene una ventaja comparativa en la producción de sillas.

Lo beneficioso de las ventajas comparativas, es que siempre habrá un lugar en el mercado para todos los países y todas las personas, especialmente para los más pobres. Todos tenemos algo que aportar. 

Por eso, los países más pobres son los que más necesitan el comercio internacional.

Sus gobiernos tienen que dejar de poner trabas burocráticas, abrirse al mundo, favorecer la libertad económica y atraer capital para que sus ciudadanos salgan de la pobreza y prosperen.

3. Economías de escala

Gracias a que los países comercian entre ellos y exportan sus productos, pueden alcanzar economías de escala y vender productos más baratos y asequibles.

Si la producción de productos y servicios de un país fuera para consumo propio, la mayoría de inversiones no se llevarían a cabo. No serían rentables.

Sin embargo, cuando nuestro mercado es el mundo, podemos optimizar mejor los recursos y ser más competitivos. 

Heineken no depende del pequeño mercado de los Países Bajos para vender cerveza, ya que vende en 170 países. Al igual que países como Taiwan o Corea del Sur.

Sin ir más lejos, anoche vi un reportaje en televisión que es un ejemplo perfecto de economía de escala aplicado a un negocio local.

Una carnicería de la Rioja, que gracias a internet, está vendiendo chuletones de buey y ternera a toda España.

El propietario comentaba que el noventa por ciento de las ventas se hacían a clientes de fuera. Sólo el diez por ciento eran ventas locales.

Gracias a que su mercado es España entera, no sólo su localidad, puede acometer mayores inversiones, ampliar el negocio y ofrecer mejores precios a sus clientes. Como cualquier multinacional (ni falta que le hace) haría.

Algunas mentiras muy comunes sobre el comercio internacional

Es increíble la cantidad de mentiras que escuchamos a diario en los medios de comunicación.

La culpa es de los chinos que venden muy barato. No podemos competir con ellos. Les pagan cuatro duros y luego lo venden carísimo.

Sobre todo estos programas de pseudo-investigación. Buscan el titular fácil y la moraleja que espera su público.

Con un final made in Hollywood. No quieren que la realidad les estropee una buena ración de demagogia.

Son periodistas de pacotilla. Van con ideas preconcebidas. No tienen el coraje para entender la complejidad del mundo.

Dónde no hay buenos ni malos. Sino personas y sus circunstancias.

Estas son algunas de esas mentiras que seguimos escuchando.

# No podemos competir con salarios tan altos

A menudo se suele escuchar que los productos de los países prósperos no pueden competir con los de los países más pobres, porque en los países ricos los sueldos son mucho más altos.

Aunque esto pueda sonar muy convincente, históricamente los países más exportadores son los que tienen los sueldos más altos, como es el caso de Estados Unidos, Alemania o Japón.

No sólo se trata de precio, sino de calidad.

Además, suelen confundir el nivel de los salarios con los costes de mano de obra, y los costes de mano de obra con los costes totales.

Los niveles de los salarios se miden según horas trabajadas. Los costes de mano de obra por unidad producida.

Los costes totales incluyen la mano de obra, el capital, el transporte y todo lo necesario para llevar a cabo la producción y ponerlo en el mercado.

En los países prósperos reciben salarios más altos porque en una hora producen mucho más que en los países pobres. Con lo cuál, los costes de mano de obra son más bajos.

Es decir, es más barato producir en un país rico simplemente porque se requiere menos mano de obra para producir mayores cantidades.

Un agricultor de Estados Unidos con un tractor y un ordenador es mucho más productivo que veinte indios arando a mano.

Por eso, lo que hay que hacer para que los trabajadores sean más productivos y tengan sueldos más altos es poner a su disposición las mejores tecnologías y avances.

Y eso se consigue atrayendo capital, reduciendo burocracia y promoviendo la libertad económica.

# Hay que salvar los empleos

Esto es muy habitual. Lo vemos todos los días en el telediario. Normalmente son industrias o empresas con mucho poder de negociación. Que se movilizan y hacen mucho ruido.

Cortan las carreteras, queman neumáticos y paralizan una ciudad. Esto a los gobernantes de turno no les suele gustar. Es mala publicidad.

La excusa siempre es la misma. Como no podemos competir con los productos de fuera, reclamamos al gobierno una solución para no perder puestos de trabajo.

El gobierno suele actuar de forma voluntarista. Ponen aranceles a las importaciones, dan subvenciones a ese sector y todo lo que sea para que se callen.

Ponen un parche pero no solucionan el verdadero problema. Qué es una industria obsoleta y tiene que renovarse para poder competir.

No hay soluciones fáciles ni mágicas. Hay que renovarse o morir. Pero los grupos de presión quieren seguir chupando de la teta.

Todas esas medidas no caen en saco roto. A ese sector o empresa le solucionaremos la papeleta, pero repercute al resto de la economía.

Gracias a los aranceles, subvenciones y ayudas venden a precios artificialmente más altos de lo que marca el mercado. Esto afecta a todos los sectores que dependen de esa industria.

Como cuando tiras una piedra en un estanque.

Éstos sectores dejan de ser competitivos al repercutir la subida artificial de precios y no estar subvencionados.

El resultado de todas estas medidas es que se pierden más empleos de los que se intentaban salvar.

Pero los sectores que sufren las consecuencias del proteccionismo no suelen estar tan movilizados o son pequeñas empresas sin poder de negociación.

# Dumping

El dumping es una trama conspiratoria de buenos y malos que se han montado los gobiernos. El argumento suele ser el siguiente:

Los competidores extranjeros venden sus productos y mercancías más baratas que nuestras empresas.

Las empresas nacionales no pueden competir. Es injusto. Están vendiendo por debajo de coste (ni que hubiera un coste objetivo de las cosas), para después, cuando la competidores nacionales se arruinen, subir los precios a niveles monopolísticos.

Por lo tanto, debemos aprobar leyes antidumping, restringir o gravar fuertemente todas las importaciones de este tipo.

Fin de la historia.

Razonamientos simplistas para problemas complejos.

Primero, si están vendiendo tan barato, según los funcionarios y los competidores incompetentes, pensemos un poco ¿a quién están beneficiando?. Al consumidor.

¿Entonces, qué problema hay?. ¿No se trata de satisfacer las necesidades de los clientes mejor que nadie?. ¿No es a quién hay que proteger?.

Segundo, si es así que están regalando los productos habría que hacerles un monumento por filántropos.

Y tercero, si la película fuese cierta y subieran los precios a niveles abusivos (después de hundir a los competidores y sobrevivir) surgiría de nuevo la competencia, que vendería más barato y los clientes dejarían de comprarles.

El mercado es un proceso en continuo movimiento que nunca se detiene. No es algo estático como creen los gobernantes. Hoy estás arriba, pero mañana puede que estés abajo.

El libre comercio internacional impulsa la paz y el progreso. Los Estados proteccionistas y autoritarios conducen a sus habitantes a la pobreza y la violencia.

Si queremos la “paz en el mundo” y “acabar con el hambre”, abrid las fronteras, dejadnos comerciar, competir, salir adelante. No necesitamos ayudas, solo necesitamos libertad.

Pero me temo que eso no pasará. Los burócratas viven de eso. De reducir la libertad bajo una falsa seguridad.

Es lo que tenemos. Es lo que queremos.

¿Quién haría las carreteras? y demás miedos a la privatización de empresas

Cuenta el profesor Jesús Huerta de Soto en una de sus clases de economía que hay en youtube, que muchos de sus alumnos cuando terminan el curso, les suelen comentar que la concepción del mundo les cambia.

Ven la realidad de otra manera. El 99% de lo que escuchan a su alrededor es mentira. Son refritos de ideologías baratas, demagogas y populistas sin ninguna base científica.

Estoy totalmente de acuerdo.

Pero la gran mayoría de las personas no han hecho o visto el curso de economía del que te estoy hablando. Y tienen que creerse lo que les digan los supuestos expertos y economistas de turno.

Sin ir más lejos, el anterior sábado, estaba viendo al economista José Carlos Díez en el programa de la Sexta Noche. Y afirmó, con total rotundidad, desconfiad de aquellos que os digan que bajando impuestos se recaudan más ingresos”.

Y se queda tan tranquilo. ¿Cómo puede ser que haya tan poca honestidad intelectual? ¿Tan poca humildad a reconocer los errores y cambiar de opinión?. ¿Tal impunidad a mentir y que no pase nada?.

Según su razonamiento, cuanto más subo los impuestos más recaudo. Lógica socialista. No entienden que las personas no son robots, que no se van a quedar quietos e impasibles y van a actuar como ellos quieren y a su antojo.

Y es cuando se estrellan con la realidad. Que no recaudan lo que esperaban. Oh sorpresa, la gente no se ha comportado como esperábamos. Típico de los ingenieros sociales.

Pero si es que es de lógica y sentido común. Cuando aumentas los impuestos, las personas tienen menos dinero disponible y gastan menos. Y cuando se trata de gravar un producto en particular, pues simplemente reducen el consumo y por tanto recaudan menos.

Como sucedió en el estado de Alaska en 1997. Algún lumbreras se le ocurrió subir los impuestos al tabaco. La medida entraba en vigor el 1 de Octubre.

¿Que pasó?. Que los fumadores, tres meses antes a la vigencia del impuesto, compraron la sorprendente cantidad de 175 millones de cigarrillos más de lo normal.

Hubo personas que compraron cajas de sesenta cartones a 1.200 dólares cada una, por tal de ahorrarse la subida del impuesto.

La Hacienda de Alaska vio como sus estimaciones de ingresos se redujeron en un 60%.

privatización de empresas

¿Qué tiene que ver todo esto con la privatización de empresas públicas?

Toda esta introducción viene a que las administraciones públicas y los que chupan del bote siempre están preocupadas por recaudar más. ¿Pero para qué?. ¿Cuál es la finalidad?.

Teóricamente para que vivamos mejor, con mayores servicios, a mejor precio y de mayor calidad. En definitiva, para tener una mejor calidad de vida, ¿no es así?.

El problema es que nunca llegarán a conseguirlo. Por los propios incentivos del sistema. Todo son conflictos sociales, unos pagan los platos rotos y otros se aprovechan. Es un sistema injusto. No es meritocrático.

El otro día en una reunión con unos amigos, yo les decía. No necesitamos a los gobernantes, ellos sí nos necesitan. Viven a nuestra costa. Somos sus jefes. ¿No lo entendéis?.

Podemos valernos por nosotros mismos, en una sociedad libre, de cooperación social, regida por los contratos y el derecho. No por la legislación de los burócratas.

El Estado si debiera de existir, tendría que ser mínimo. No lo que tenemos hoy día.

Y me decían estos amigos, pero eso es una utopía, eso es imposible, ¿quién haría las carreteras?.

Esta suele ser la típica excusa que te dan cuando propones una sociedad libre, sin gobernantes. Y entonces me acordé del libro de Juan Ramón Rallo, Una Revolución liberal para España, dónde hay un capítulo exclusivo sobre este tema.

El libro es muy interesante. Explica paso a paso como sería el transito de una sociedad intervenida como la actual, hacia una más libre.

Dónde cada uno con su dinero elija que sanidad, educación o sistema de pensiones quiere. Y si no está a gusto, te das de baja y cambias de empresa. Esa es la mejor manera de votar. Dónde duele. En el bolsillo.

Hay que recordar que a lo largo de la historia muchas infraestructuras han sido financiadas de forma privada. Por ejemplo, el famoso Eurotúnel que une Reino Unido y Francia a través del Canal de la Mancha.

Fue financiado a través de la emisión de acciones y bonos por un consorcio de empresas privadas, que no recibió ninguna subvención pública y costó 17.000 millones de euros. El equivalente a dos líneas de AVE Madrid-Barcelona.

5 argumentos para no privatizar las carreteras

Como te he dicho, pongo este ejemplo por que es uno de los más comunes y habituales cuando planteas estos temas. Si quieres saber como desmontar los mitos y excusas de otros sectores y ámbitos de la economía, te recomiendo el libro del profesor Rallo.

1. Sería imposible sin la capacidad de expropiación del Estado

Según este argumento, sin la mano dura, sancionadora y coactiva del Estado sería imposible hacer las carreteras. Ninguno de los propietarios estaría dispuesto a vender si no es a la fuerza.

Bien, para empezar que estamos admitiendo que el Estado es coacción. O cedes o te expropio. Esto se contradice con una sociedad libre, dónde cada uno llega a acuerdos con otros por mutuo interés. No a la fuerza.

El respeto a la propiedad privada es uno de los pilares del liberalismo. Lo único que tiene que hacer el Estado es garantizar que se respete este derecho, no que lo incumpla continuamente.

La expropiación forzosa no es necesaria para construir grandes infraestructuras privadas. Como fue el caso de las autopistas 267 de Virginia y la 91 de California de Estados Unidos. O las 10.000 hectáreas de Disney World.

Simplemente se llego a un acuerdo con los propietarios.

2. Los propietarios pedirían un precio muy elevado

Bien, aceptemos que no expropiamos, entonces los propietarios de los terrenos elevarán los precios, la inversión no será rentable y nadie querrá construir las carreteras.

Esto tampoco imposibilita la construcción de dicha infraestructura. Por las siguientes razones:

  • Porque un tramo de autopista puede tener trazados alternativos, en cuyo caso los propietarios de los terrenos competirían por vender al mejor precio. Es la ventaja del libre mercado. En el momento que surge la competencia, se te bajan los humos.
  • El promotor de la infraestructura puede mantener en secreto su proyecto y utilizar testaferros para negociar con los distintos propietarios.
  • El promotor puede condicionar la adquisición definitiva de la totalidad de los terrenos a que todos los propietarios vendan, anunciando por anticipado que suspenderá la obra en caso contrario.
  • Sí hay propietarios que se niegan a vender, se pueden hacer tramos alternativos subterráneos, tanto de ferrocarril como de carretera.
  • La gran mayoría de veces a los propietarios les interesa vender, porque sus terrenos colindantes se revalorizan. Y es aquí dónde obtienen el verdadero beneficio, no de la venta del terreno.
  • Y porque podrían ser los propios propietarios de los terrenos los que participasen en la construcción de la infraestructura y la gestionasen. Sin ir más lejos, dos tercios de las carreteras de Suecia son de propiedad privada.

3. Son monopolios naturales

Este es otra de las razones más conocidas. Como no es posible duplicar el número de vías, el terreno es el qué es, no se permite la competencia y por lo tanto se convertiría en un monopolio y podría cobrar altísimos precios a los consumidores.

No tiene porqué. Para empezar existirían rutas alternativas. Como existen ahora. Yo cuando viajo a Barcelona a ver a la familia, puedo hacerlo por la autopista AP7 de pago, por tramos de autovía gratuitos o por carreteras secundarias.

Es mucho más cómodo ir por la AP7, por supuesto, pero puedo ir por las otras. Pero yo decido pagar el precio porque es más cómodo y rápido, que por las públicas.

Pero también competirían con diferentes medios de transporte, como ahora, dónde puedo viajra en avión, tren, coche o bus. No sólo se compite por diferentes rutas, también por diferentes medios de transporte.

4. Construcción masiva

Este razonamiento es todo lo contrario al anterior. Que los empresarios se lanzasen a construir de forma alocada a construir un montón de carreteras y acabasen en la quiebra.

Para empezar, eso es problema del empresario que se juega su dinero. Si él comete el error, que lo pague él.

Lo que no es justo es que muchas administraciones públicas o amiguetes con subvenciones hayan cometido estos errores (aeropuertos abandonados, palacios de deportes fantasmas, estaciones de tren sin pasajeros, etc…) y lo paguemos nosotros con impuestos y deuda.

Y segundo, en un entorno de libre mercado, sin que Papa Estado nos proteja de quebrar (como es el caso de bancos y cajas), los empresarios se andarían con más cuidado y serían más prudentes.

Cuando saltas sin red, tienes la preocupación de ponerte el casco y las coderas.

5. Nadie construiría porque es poco rentable

Justamente lo contrario a la anterior razón. Dado que habría muy pocos usuarios dispuestos a pagar por circular, nadie estaría dispuesto a acometer dicha inversión.

Pero, de nuevo, si atendemos la experiencia histórica, los accionistas de las empresas no sólo valoran la rentabilidad esperada de la empresa, sino los beneficios no monetarios.

Como la revalorización de sus terrenos colindantes a la infraestructura o el bienestar social que genera para la comunidad.

Como ves, aquello que imaginamos imposible, porque no lo hemos visto en nuestro entorno cercano o simplemente porque no nos hemos molestado en reflexionar sobre el tema, es totalmente factible.

El gran descubrimiento de aprender economía es que aquellas instituciones que son vitales para la vida del hombre como el dinero, el derecho o el lenguaje, no han sido inventadas por un grupo de burócratas ni una comisión de investigación.

Fue gracias a un proceso evolutivo a lo largo de los años, a través de la cooperación entre unos y otros, lo que forjó dichas instituciones. Una vez que están allí es muy fácil expropiarlas, como se ha hecho con el dinero, por ejemplo.

Lo que quiero decir con esto, y ya acabo, es que no necesitamos a los gobernantes para vivir mejor. Es más, viviriamos mucho mejor sin ellos, por lo menos no con tanta burocracia ni chupatintas.

Pero para eso hay que cambiar el chip.

Sino, seguiremos viendo la privatización de empresas como el fin del mundo.

Las funciones del gobierno y sus consecuencias en la economía

Tal vez, estés tan acostumbrado a qué el Estado regule todos los aspectos de nuestras vidas, que no te hayas preguntado nunca ¿hasta dónde deben llegar las funciones del gobierno?:

¿Qué margen de libertad nos queda a los seres humanos, para tomar nuestras propias decisiones, sin que el gobierno quiera regular, cobrar, sancionar o imponer su burocracia sobre cómo deben hacerse las cosas?.

Este es el eterno dilema entre los partidarios de que el Estado lo controle todo, como pueden ser los comunistas o socialistas, y los partidarios de una mayor libertad e iniciativa privada, como pueden ser los liberales.

Como ves no hago distinción entre derecha e izquierda. Simplemente porque hay partidos de derechas, tan socialistas o más, que los de izquierda.

La verdadera cuestión es: o dejamos que el Estado (políticos concretos con nombres y apellidos, no dioses, sino personas de carne y hueso, como tú y como yo) planifique nuestras vidas, o nos ocupamos cada uno de nosotros de la nuestra.

Ambas opciones tiene sus consecuencias para la economía y para el bienestar de las personas. La política, aunque no lo creas, es una parte muy importante a la hora de tomar decisiones de inversión.

funciones del gobierno

¿Cuáles deben ser las funciones del gobierno?

La función básica del gobierno es la de proveer un marco dónde prevalezca la ley y el orden, dentro del cuál las personas puedan llevar a cabo cualquier acuerdo o actividad económica o del tipo que ellas deseen.

Por poner un ejemplo deportivo, es como el árbitro en un partido de fútbol. Debe hacer cumplir las reglas del juego y sancionar cuando se incumplan. Pero como todos sabemos, los árbitros son humanos y se equivocan, tienen sus propios incentivos y dependiendo quien arbitre se puede liar una tangana.

Lo que quiero decir es que el gobierno no es el interés público personalizado, como muchos nos hacen creer.

¿Por qué algunos países son ricos y otros no?

Seguramente hayas escuchado, o tal vez también lo creas, que los países más ricos son los que tienen más recursos naturales. Siento decirte que no es así. El origen de la riqueza no radica en este aspecto.

Si esto fuese cierto, Venezuela, Irán o Irak serían de los países más ricos del mundo, al disponer de las mayores reservas de petróleo del mundo, cuando no es así.

El origen de la prosperidad de un país, como indica el libro de Daron Acemoglu y James A. Robinson, radica en las instituciones.

Y una de las principales instituciones de un país es la ley. Y si el marco legal no es fiable y depende de la arbitrariedad de los dictadores o politicuchos de turno, ¿tú qué crees que pasará?.

Que nadie invertirá ni montará empresas en ese país. Lógico. Si yo soy un emprendedor que quiere montar una empresa y no dejan de ponerme trabas, se inventan cada dos por tres un impuesto o directamente me expropian la empresa, ¿qué crees que voy hacer?.

¿Seguiré con la empresa o directamente los mandaré a la mierda y me largaré a otro país?. Al igual que un inversor que está sopesando invertir en deuda de un país. ¿Lo hará en un país fiable o en otro que no tiene garantías de recuperar la inversión?.

Todo esto tiene unos costes económicos y sociales incalculables. La cantidad de empresas, inversiones y puestos de trabajo que no se generan. Por no hablar de los costes de la corrupción.

La única manera de prosperar en un país, dónde su gobierno modifica la ley a su antojo, es llevándose bien con ellos. Y como todos sabemos, la mejor manera de llevarse bien con un gobierno de esta calaña es el soborno, el enchufismo y hacer la vista gorda.

Solo tienes que encender el televisor y ver de lo que estoy hablando.

Hay tal maraña de leyes, decretos, normativas y burocracia, que la única salida es la corrupción. Es así de duro, pero este es el sistema que tenemos. Y aquellos países con un índice de corrupción mayor suelen tener una tasa de crecimiento económico menor.

¡Todo ventajas!, que diría un amigo mío.

Hay que respetar la propiedad privada si queremos una sociedad más próspera y pacífica

Decía Montesquieu, que allá donde hay comercio las costumbres son dulces. Que gran verdad. Si mi porvenir depende de lo bien que lo haga con el consumidor, me esforzaré todo lo posible por servirle de la mejor manera y lo más barato posible.

Porque repercute en mi bolsillo. Me va la vida en ello tratarle bien. Si no, se irá con la competencia y quebraré.

Sin embargo, si tengo el puesto garantizado como funcionario o mi empresa es un monopolio gracias a un favor del Estado, ¿qué incentivo hay de esforzarse y servir cada vez mejor y más barato al cliente?. Ninguno.

Es cuando surge la confrontación y la violencia. Quién no ha visto casos en urgencias, gritar e incluso pegar a enfermeras. O cuando vas a solucionar un papeleo a cualquier administración pública, y te torean de una ventanilla a otra, perdiendo la mañana. Normal que explotes.

Ellos están para servirte a ti. Pagas impuestos para eso. ¿Crees que pasaría eso en una empresa privada?.

Lo primero que reclamarías de la mejor manera posible. Yéndote a la competencia. Retirándole tu dinero a ese proveedor. Y segundo, si ese empleado persiste en su comportamiento, iría a la calle. De ahí, que el libre mercado sea pacífico y meritocrático.

Pero en España, y en otros muchos países, lo privado es sinónimo de avaricia, explotación, usura. Y lo público lo bueno, lo de todos, lo social y demás ñoñerías. Eso es lo que quieren venderte los que pillan cacho del sistema. Lobbies de todo tipo. Desde asociaciones contra no se qué a los partidos políticos.

Precisamente esa falta de respeto a lo privado, este linchamiento fiscal a lo que cada uno ha ganado con el sudor de su frente (sea Amancio Ortega o Bar Manolo), es lo que hace que este sistema esté avocado al fracaso.

No nos olvidemos que es el sector privado es el que mantiene al sector público. Todo lo que aparentemente es gratis en un estado del bienestar, ha sido financiado por todos los agentes del sector privado. Pero seguimos sin querer verlo, creyéndonos los cuentos de hada y matando la gallina de los huevos de oro.

Por eso, una de las funciones fundamentales de un gobierno serio y democrático debería ser el respeto a la propiedad privada.

Aunque los hechos y la historia lo avalan, seguimos creyendo que robando a los “ricos” y dándoselo a los “pobres” se solucionan los problemas. Queda muy bien el postureo de Robin Hood, pero la realidad es otra.

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