Guía del impuesto sobre sucesiones y donaciones

Estudiando el impuesto sobre sucesiones y donaciones que tenemos en España estoy descubriendo algo que ya sabía, pero que no deja de sorprenderme.

El inmenso desprecio por la propiedad privada que existe en este país. Es asfixiante la coacción del gobierno en materia fiscal. Luego nos sorprende que la gente evada impuestos.

O que cada vez haya más renuncias de herencias por las desorbitadas cantidades que tienen que pagar los herederos.

Has currado toda la vida por dejarle un patrimonio a tus hijos y cuando llega la hora de heredar, tus hijos tienen que renunciar a la herencia porque no pueden pagar los impuestos que les corresponde. Manda huevos. Es bochornoso y humillante.

En este aspecto tienen gran parte de culpa, porque las competencias están cedidas en su totalidad, las comunidades autónomas. Es decir, toda la recaudación va a parar a las comunidades autónomas.

Aquí es dónde vemos las políticas de unos y otros. Sólo hay que comparar Andalucía, una de las comunidades dónde más se paga, o la Comunidad de Madrid, una dónde menos.

impuesto sobre sucesiones y donaciones

4 preguntas acerca del impuesto sobre sucesiones y donaciones

El impuesto sobre sucesiones y donaciones grava tres hechos imponibles:

  • Las transmisiones mortis causa, es decir cuando alguien fallece y transmite sus bienes a los herederos o legatarios. La diferencia es que los herederos heredan a título universal, de lo que hay se reparte a partes iguales, y los legatarios a título particular, algo concreto y específico. Por ejemplo, dejo el apartamento de la playa a mi hijo Juan.
  • Las transmisiones inter vivos, lo que normalmente se conoce como donaciones. Es imprescindible para que se devengue el impuesto que las dos partes acepten. Una persona que done y otra que acepte la donación.
  • Los cobros de seguros de vida cuando el contratante y el beneficiario son personas distintas y se produce un fallecimiento.

1. ¿Quién debe tributar?

En el caso de mortis causa quién debe tributar son los herederos y los legatarios. En las donaciones quién debe tributar es el que recibe, el donatario. El donante, el que da, tributará en el impuesto sobre la renta.

Esto es importante tenerlo en cuenta, porque hay personas que van a recibir una donación y me han preguntado si deben tributar en la renta. No.

Como donatario, tú sólo pagas el impuesto de donaciones y punto. Es el donante, el que en el impuesto de la renta tendrá una variación patrimonial y debe dejar constancia.

Y en el caso de los seguros de vida, el que tributará, evidentemente, será el beneficiario no el fallecido.

2. ¿Dónde debe tributar?

En los casos de mortis causa, de fallecimiento, debe tributarse en aquella comunidad autónoma donde tenía la residencia el fallecido. Se considera residencia aquella dónde haya vivido como mínimo cinco años.

Por todos los bienes que heredo, da igual dónde estén. Si recibes de herencia la casa del pueblo manchego de tu abuelo, pero él residía en Madrid, tú pagarás el impuesto de sucesiones en Madrid, no en el pueblo.

En las donaciones, las inter vivos que hemos dicho anteriormente, se tributará dónde tenga la residencia el que recibe la donación, osea el donatario. Con una regla especial, si lo que recibes es un bien inmueble, se tributará dónde esté ubicado dicho inmueble.

Y en el último caso, en el cobro de los seguros de vida, como se trata de un fallecimiento, se tributará dónde tenga la residencia el fallecido.

3. ¿Cuando debe tributar?

Tanto en el caso de sucesiones, como en el de los seguros de vida, el impuesto se devenga desde el momento del fallecimiento. El plazo para verificar el pago es de seis meses desde el fallecimiento.

Antes de que transcurran cinco meses, se puede solicitar otra prórroga de seis meses. Aunque esta prórroga irá acompañada de intereses de demora.

En las donaciones, el impuesto se devengará cuando el donatario acepte la donación. Como voy a tributar por algo si no sé si me han notificado que he recibido una donación.

4. ¿Cómo debe tributar?

A la hora de pagar el impuesto, es obligatorio hacerlo, en la gran mayoría de comunidades autónomas, a través de un formulario de autoliquidación (modelo 650 y 660) e ingresarlo en una de los Bancos y Cajas colaboradores.

En otras comunidades no es obligatorio hacerlo de esta manera, y es la Administración la que indica, entregándose la documentación correspondiente, la cantidad que se debe pagar.

La documentación que se debe presentar en el caso de fallecimiento es:

  • Certificado de defunción y registro de actos de última voluntad.
  • Copia autorizada del testamento o la declaración de herederos.
  • Justificantes de las cargas, gravámenes, deudas y gastos para las deducciones que se soliciten.
  • Certificaciones de los saldos de las cuentas en entidades financieras y valor de las acciones y participaciones en fondos de inversión.
  • Escrituras de los bienes inmuebles incluidos en la sucesión.

En el caso de las donaciones, habría que ir al notario y bajo documento público dejar constancia del bien o derecho que se transmite.

El formulario de autoliquidación es el último paso del impuesto. Una vez que tenemos la cantidad a pagar. ¿Pero cómo hemos llegado hasta ahí?.

Para entender cómo hemos llegado a esa cifra, lo mejor es explicar la estructura del impuesto sobre sucesiones y donaciones.

A) Valor real

Tendré que hacer un inventario de todos los bienes y derechos que reciba, y “tasarlos” a valor real de mercado en el momento de la defunción o donación.

Lo de “valor real” es un concepto algo ambiguo, por eso cada comunidad autónoma establece unas pautas a la hora de valorar cada uno de los bienes. Como por ejemplo:

Los inmuebles

Como sabemos hay muchos factores que influyen en el valor de un piso o una finca, sabemos que los precios son valoraciones subjetivas.

¿Cuál es el valor real de un piso, el que hubo durante la burbuja inmobiliaria, o los precios que hay ahora?.

Un comprador te dirá que los que hay ahora. Pero un vendedor preferiría los precios de la burbuja, sobre todo si se ha quedado enganchado con algunos pisos a precios antiguos.

Por esta discrepancia de valoraciones, la administración establece que los inmuebles se valorarán por el mayor de éstos tres:

  • El comprobado por la administración a efectos de otros impuestos.
  • El valor catastral que figura en el IBI.
  • El precio o valor de adquisición de la escritura de compra, herencia o donación.

Dinero

El dinero que se tiene en los bancos se valorará en la herencia, o en su caso en la donación, por el saldo que arroje las cuentas corrientes en el momento de la defunción o por el saldo en la fecha que se materialice la donación.

Acciones o participaciones

Deberán valorarse de la siguiente manera:

  • Acciones cotizadas en bolsa: se valorarán por el valor oficial de la cotización que tengan las acciones en la fecha del fallecimiento.
  • Acciones no cotizadas en bolsa: si están auditadas, se valorarán por el valor teórico del último balance auditado. Si no están auditadas, por el mayor de éstos tres: valor nominal, valor teórico del último balance aprobado o valor resultante de capitalizar al 20% el promedio de los beneficios de los tres últimos ejercicios.

Actividades empresariales y profesionales

La valoración de empresas y actividades profesionales vendrá determinado por el valor que desprenda la contabilidad.

Si el negocio consta de inmuebles, se valorarán como en el apartado anterior dedicado a los inmuebles. Si hubieran existencias, maquinaria, ordenadores, etc.. tendremos que acudir a la contabilidad.

El ajuar

Son aquellos bienes de escaso valor, como ropa, muebles, enseres, etc… que la administración presume que todo el mundo tiene y necesita para vivir.

Tendremos que calcular el 3% de la totalidad de la herencia y sumárselo al inventario en concepto de ajuar doméstico.

Este uno de los puntos más controvertidos del impuesto sobre sucesiones. Porque no todo el mundo tiene o necesita esa cantidad de ajuar para vivir.

Por ejemplo, alguien que posee un millón de euros en el banco, pero sin embargo vive de alquiler, tendría que valorar su herencia en treinta mil euros más en concepto de ajuar doméstico. No tiene lógica. O alguien que viva en casa de sus hijos o en una residencia.

B) Cargas, deudas y gastos

Una vez que hemos valorado toda la masa hereditaria podemos descontar a ese valor, los siguientes conceptos:

  • Cargas: todos aquellas partidas que reducen el valor del bien. Por ejemplo, si heredamos un piso que tiene un contrato de alquiler con un inquilino. El piso ya no tiene el mismo valor.
  • Deudas: cuando heredamos los bienes y derechos, también heredamos las obligaciones. Por ejemplo, si heredamos un piso con una hipoteca, podremos descontar el importe de la deuda del inventario de la herencia.
  • Gastos: también se pueden descontar de la masa hereditaria gastos de última enfermedad, gastos de entierro y funeral y gastos judiciales y de arbitraje que ocasione la herencia.

Al valor real de los bienes y derechos tendremos que restarle las cargas, deudas y gastos, y obtendremos como resultado la base imponible.

C) Reducciones

Hasta obtener la base imponible es competencia del Estado. Es decir, es igual para todas las comunidades autónomas (excepto País Vasco y Navarra). A partir de las reducciones, son las comunidades las que tienen potestad en esta materia.

Las reducciones más comunes y generales son las siguientes:

  • Por parentesco: cuanto más cercano sea mi vínculo familiar al fallecido o al donante, mayores serán las reducciones que me podré aplicar. Es decir, un hijo o cónyuge podrá obtener una mayor reducción de la base imponible que un primo o un tío.
  • Vivienda habitual: esta es una de las reducciones más importantes. En la gran mayoría de las comunidades, la vivienda habitual donde residía el causante (el fallecido) prácticamente no tributa en el impuesto de sucesiones, ya que tiene una reducción del 95% de su valor, sí la heredan su cónyuge, ascendientes, descendientes o colaterales del causante mayores de 65 años.
  • Empresa familiar: con ánimo de proteger la continuidad de las empresas familiares, la ley conceden una reducción del 95% en el impuesto de sucesiones a las empresas familiares, ya sean de tipo individual o ya sean sociedades. Siempre y cuando sean heredadas por ascendientes o descendientes, adoptantes y adoptados y colaterales del fallecido hasta el tercer grado, y la empresa cumpla una serie de condiciones.

Estas son las reducciones genéricas. Pero habrá que ver, dependiendo de cada comunidad autónoma, las reducciones particulares que tienen.

A la base imponible le restaremos las reducciones y obtendremos la base liquidable.

D) Base liquidable

A la base liquidable se le aplicarán los tipos impositivos máximos y mínimos propios de cada comunidad autónoma. Y como resultado obtendremos la cuota a pagar.

Pero cuando crees que ya has terminado aún queda un paso más. A esta cuota se le aplicará un coeficiente corrector. Básicamente lo que hace este coeficiente es incrementar mi cuota a pagar, en función del parentesco con el causante y mi patrimonio previo.

Es decir, si yo antes de recibir la herencia tengo un patrimonio importante, pagaré más que un heredero que no tenga nada.

Al igual que si yo soy un amigo del causante pagaré mucho más, hasta multiplicar por dos y medio la cuota, que alguien con un vínculo familiar más cercano como puede ser un hijo o una esposa.

Bien, hasta aquí este breve esquema del impuesto sobre sucesiones y donaciones. Si quieres ampliar sobre este tema te recomiendo el libro de Alejandro Ebrat, Todo lo que necesitas saber sobre herencias y donaciones.

Aunque de estos temas se ocupe tu asesor fiscal, siempre es recomendable tener una idea general de la estructura del impuesto. Para hablar el mismo idioma que tu asesor.

Este ha sido mi objetivo con esta entrada.

Que tengas una idea general de este impuesto tan importante para la planificación fiscal de nuestro patrimonio, sea el que sea.

Cómo entender el impuesto sobre la renta de las personas físicas de una forma sencilla

Si hay algo de lo que nunca nos libraremos es de la muerte y de los impuestos, como dijo Benjamin Franklin. Por eso, es fundamental conocer los aspectos más relevantes de aquellos tributos que afectan a nuestro bolsillo.

Hoy quiero enseñarte la estructura del impuesto sobre la renta (IRPF), para que tengas una idea general y puedas planificar, con antelación, la toma de decisiones que puedan repercutir en tu declaración de la renta.

La planificación fiscal es una de los aspectos más importantes del asesoramiento financiero. Y más, en un país como España que te crujen vivo a impuestos.

En el tema de los impuestos, como en tantos otros en España, hay mucha demagogia. Lo estamos viendo estos días con lo de los papeles de Panamá. La gente se indigna que se lleven el dinero a otros paises para pagar menos impuestos.

Primero, tener una cuenta en un paraíso fiscal es legal. Y segundo, cada uno con su dinero que haga lo que le da la gana, que para eso se lo ha ganado. Si tú eres muy patriota y quieres pagar más, pues paga.

Otra cosa es la procedencia de ese dinero. Hay es dónde radica el delito.

Lo que jode es que los políticos y los que tienen que dar ejemplo, son los primeros en tener empresas y cuentas en paraísos fiscales. Pues dejémonos de demagogia, aprendamos sobre este tema y hagamos lo mismo dentro de la ley.

Ellos no van a cambiar, es más, van a seguir subiendo impuestos para mantener este mastodóntico Estado del Bienestar. Este es un tema clave que van a tener que ponerse las pilas los Estados para atraer capital.

¿Por qué se están yendo las grandes empresas a Irlanda?, ¿por qué hace buen tiempo?, no. Porqué se pagan menos impuestos que en Estados Unidos. Se les roba menos y se les trata mejor.

Ya puedes ponerte como quieras, pero la realidad es ésta. Y después de esta charla, vamos a lo que vamos.

impuesto sobre la rentaLa estructura del impuesto sobre la renta al desnudo

Como su propio nombre indica es un impuesto que grava a las rentas de las personas físicas residentes en territorio español. El concepto de residencia fiscal es un concepto muy importante a tener en cuenta, no ya a nivel de país, sino a nivel de comunidad autónoma., ya que no se paga lo mismo en unas comunidades que en otras.

Para considerar que una persona física tiene su residencia en España, independientemente de su nacionalidad, debe cumplir una serie de requisitos:

  • Residir en territorio español más de 183 días al año. Se podrá demostrar con medios de prueba como el empadronamiento, consumos eléctricos, de agua o de gas que demuestren que vivo en ese municipio.
  • Si tienes el núcleo principal de tus negocios o tu trabajo en territorio español.
  • Si tu cónyuge e hijos viven en España.

Dicho esto vamos con el esquema del impuesto:

1. Base imponible general y base imponible del ahorro

Hacienda divide las rentas que perciben las personas físicas en dos grupos. Por un lado las que van a la base imponible general y por otro las que pertenecen a la base imponible del ahorro.

1.1 Base imponible general

En este grupo van las siguientes tipos de renta:

  • Rendimientos del trabajo: todos aquellos ingresos que obtenemos al trabajar por cuenta ajena. Aquí también se incluyen los ingresos percibidos por los planes de pensiones rescatados.
  • Rendimientos de capital inmobiliario: por ejemplo si yo tengo un piso alquilado, pues los ingresos que percibo del arrendamiento.
  • Rendimiento de actividades económicas: los que proceden de servicios de profesionales o empresarios.
  • Imputaciones de renta: aquí se engloban ingresos como los derechos de imagen, rentas inmobiliarias, etc..
  • Variaciones patrimoniales: pérdidas o ganancias derivadas de operaciones con periodicidad igual o inferior a un año. Pueden ser de tres tipos: onerosas, lucrativas o incorporación de bienes y derechos a un patrimonio. Las onerosas son aquellas que tienen contraprestación, lo normal es que sea dinero, pero también puede ser a cambio de otra cosa, por ejemplo un piso a cambio de otro piso. Las lucrativas no tienen contraprestación. Trasmitir algo a cambio de nada, como por ejemplo una donación. Y el tercer tipo de variación patrimonial son, por ejemplo, los premios de lotería o concursos televisivos. He incorporado un bien que antes no tenía.

1.2 Base imponible del ahorro

Aquí se agrupan las siguientes:

  • Rendimientos de capital mobiliario: como pueden ser intereses de cuentas corrientes, bonos, obligaciones, depósitos, dividendos de acciones, etc…
  • Variaciones patrimoniales: aquí se incluyen las pérdidas y ganancias de operaciones superiores a un año. De los tres tipos que hemos visto anteriormente, con la única diferencia de que entre la fecha de compra y de venta han pasado más de un año.

2. Reducciones

A la base imponible general le podemos aplicar una serie de reducciones estipuladas por ley. Entre ellas están las siguientes:

  • Declaración conjunta: la declaración de la renta la podemos hacer de forma individual o de forma conjunta. La puedo hacer conjunta con los miembros de la unidad familiar de dos maneras. Por un lado matrimonio casado con o sin hijos menores de dieciocho años, y por otro familias monoparentales padre o madre soltero, separado o viudo con hijos menores de dieciocho.
  • Planes de pensiones: todas aquellas aportaciones que hagamos a planes de pensiones reducen nuestra base imponible. Desde Enero de 2015 lo máximo que podemos aportar a planes de pensiones es 8.000 € anuales. Con un máximo deducible fiscal de la menor cantidad entre los 8.000 € o el 30% de los rendimientos netos del trabajo o actividades económicas.
  • Otras: como pueden ser aportaciones a partidos políticos o pensiones compensatorias de divorcio.

En la base imponible del ahorro no se aplican reducciones. Solamente si nos sobrasen reducciones de la base imponible general, a excepción de los planes de pensiones, podriamos aplicarlas a la base del ahorro.

3. Base imponible – Reducciones = Base liquidable

Hasta aqui toda la normativa es igual para todas las comunidades autónomas, a excepción del País Vasco y Navarra.

Pero a partir de este momento, cada comunidad autónoma decide el 50% del tipo impositivo que se aplica a los residentes de dicha comunidad. Por eso, se pagan más en unas que otras. No es lo mismo vivir en Andalucía que en la Comunidad de Madrid.

Además, hay otra competencia que deciden las comunidades, que es el mínimo personal y familiar, la parte por la que voy a tributar a tipo 0%, por la que no voy a pagar.

Por lo tanto, a las bases liquidables resultantes se les descontará el mínimo personal y familiar y obtendremos la cuota íntegra.

4. Cuota íntegra – deducciones = cuota líquida

A la cuota íntegra se le pueden aplicar una serie de deducciones (también competencia de las comunidades autónomas), como pueden ser la de vivienda habitual, por reformas, etc..

Y como resultado tendremos la cuota líquida.

Ya sólo nos faltaría restar a la cuota líquida las retenciones o pagos a cuenta y obtendremos un resultado que saldrá a devolver o a pagar.

Si sale a devolver, es que hemos pagado de más, Hacienda nos ha retenido de más y nos devuelve lo que es nuestro. Y si nos sale a pagar, es que no nos retuvieron lo estipulado por ley y tenemos que abonar la diferencia.

Creo que es importante que conozcas, por lo menos, la estructura del impuesto de la renta. Aunque luego te lleve los papeles tu asesor fiscal, pero es bueno que sepas dónde va cada cosa, y como te afecta, para poder planificar una mejor toma de decisiones a la hora de invertir.

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