¿Qué sistema de pensiones es mejor?

Intuyo que la gran mayoría de personas no sabe que alternativas existen al sistema de pensiones que tenemos en España. Dan por hecho que es la única manera de financiar nuestra jubilación.

Se llevarían una sorpresa al descubrir como funciona nuestro sistema y los inconvenientes que se plantean con el aumento de la esperanza de vida.

Dejamos en manos del Estado nuestra jubilación y ni siquiera nos preocupamos de los riesgos en los que podemos incurrir. Es muy cómoda la irresponsabilidad. Pero a la larga tiene sus consecuencias.

Una de las máximas del asesoramiento financiero es diversificar. No poner todos los huevos en la misma cesta. Cuántas veces lo habrás oído.

Pues lo podemos aplicar también a tu jubilación. ¿Vas a confiar tu única fuente de ingresos, cuando te jubiles, a lo que decida el gobierno de turno?. Tu futuro en manos de políticos.

No, ¿verdad?. Pues échale un vistazo a mi artículo el mejor plan de pensiones para ti.

Y ahora vamos a ver los diferentes sistemas de pensiones que existen y que países lo están aplicando.

sistema de pensiones

El sistema de pensiones que tenemos actualmente

Antes que nada dejemos claro qué es un sistema de pensiones.

Básicamente es un mecanismo de ahorro (en el sistema público no se llega a ahorrar, tal como llega se gasta) a través del cuál se “garantiza” protección social frente a circunstancias como pueden ser el desempleo, riesgos laborales o la jubilación.

Este ahorro puede ser gestionado por Papa Estado (sin que te haya preguntado antes, no hay opción, directamente te lo quita) o por nosotros mismos a través de entidades privadas. O una combinación de ambos.

1. Sistema de pensiones de reparto

Este es el sistema que tienen la gran mayoría de países del mundo, incluido España. El procedimiento es el siguiente.

A los trabajadores que actualmente trabajan y cotizan, la Seguridad Social les quita una parte de su nómina para pagar las pensiones de los jubilados actuales. Con la promesa de que el día de mañana la siguiente generación pague las pensiones de dichos trabajadores.

Es decir, quito de un lado para darle a otro. Los que cotizan financian a los que no. Y así generación tras generación. Es lo que se llama pacto intergeneracional.

¿Pero qué pasa cuando los que cotizan cada vez son menos y los que tienen que cobrar pensiones son muchos más y además viven más años?.

Houston tenemos un problema.

De ahí la reforma de las pensiones, y las que habrán. Básicamente porque es insostenible.

Pero en vez de atajar el problema, seguimos escondiendo la cabeza como el avestruz y ocultando la verdad como a los niños. Todo por ganar las próximas elecciones.

Pero si es que es algo de sentido común. La única manera de sostener un sistema de pensiones público es que haya muchos más trabajadores cotizando que pensionistas cobrando.

Y para que eso ocurra tienes que fomentar la creación de empresas. Y eso se consigue con más libertad económica y menos burocracia.

Justo lo contrario de lo que hacemos. Es el sector privado el que sostiene al público. No al revés. Sin el uno no hay el otro. Es simple, como diría Mourinho.

De ahí que vea el asesoramiento financiero cada vez más necesario. Los Estados no están a la altura y va a ser imprescindible tomar el control de nuestro destino financiero.

Dentro del sistema de pensiones de reparto hay dos formas de redistribuir la renta a los pensionistas.

1.1 Pensiones contributivas

Las pensiones contributivas son aquellas en las que existe correspondencia entre lo que cotizas y la pensión que cobras. Es decir, tanto aportas tanto cobras.

Aquellos que más aporten, que coticen más, tendrán una pensión mayor. Aquellos que contribuyan menos, tendrán una pensión menor.

Este es el modelo que introdujo en Alemania Otto von Bismarck en 1881.

1.2 Pensiones asistenciales

A diferencia de las pensiones contributivas, las asistenciales garantizan la misma pensión a todos los trabajadores, coticen lo que coticen. Es decir, da igual que aportes mucho o poco, todos van a cobrar igual.

Este es un sistema propuesto por el economista William Beveridge a principios del siglo XX en Reino Unido. Su objetivo era la redistribución de la renta de los que más tienen hacia los que menos.

A la vez también dejaba margen para el ahorro privado. Dado que todos, indistintamente de ricos y pobres, van a cobrar lo mismo cuando se jubilen, esto fomenta el ahorro personal para compensar esa pensión fija de subsistencia.

Se ha comprobado que aquellos países que optan por el sistema contributivo, en lugar del asistencial, son países menos ahorradores.

Es de lógica, primero porque al ser las cotizaciones mayores (te quitan más de la nómina) tienes menos renta disponible para ahorrar.

Y segundo, porque al acaparar el Estado toda la responsabilidad de mi jubilación y no dejar margen para nuestro propia elección, nos despreocupamos del tema. Confiamos que el Estado tendrá una pensión para nosotros.

Pero no hay ninguna garantía.

2. Sistema de pensiones de capitalización

En este sistema cada trabajador tiene su propia hucha, por así decirlo. Todas esas aportaciones se van acumulando además de capitalizarse (reinvertir los intereses generados al mismo tipo de interés) a una rentabilidad media del mercado.

Al final de su vida laboral, cuando el trabajador se jubila recibe la totalidad del capital acumulado. Las empresas privadas que gestionan estas pensiones ofrecen varias opciones. Entre ellas puedes recibir todo el capital de golpe y tú te lo administras o recibir una renta vitalicia mensual.

Uno de los países pioneros en implantar este sistema de capitalización individual es Chile.

Es curioso, pero algunos conocidos y familiares míos, defensores a ultranza de lo público, creían que este era el sistema que había en España.

¿Ah, que no guardan el dinero que cotizo para mi jubilación?, me decían algunos sorprendidos.

Una de las críticas que hace José Ignacio Conde Ruiz en su libro ¿Qué será de mi pensión? a este sistema de pensiones de capitalización es que, si en el momento de jubilarnos la bolsa ha caído por una crisis o recesión económica, podríamos perder parte del capital.

Critica que el mercado es algo muy arriesgado y volátil, que lo mejor es el sistema de reparto, ya que el Estado siempre va a estar ahí, pase lo que pase. Que para qué vamos a complicarnos.

Precisamente una de las maneras de mitigar ese riesgo y esa volatilidad es diversificando en diferentes activos según nuestro perfil inversor, conforme vamos acercándonos a la edad de jubilación.

La gestión de nuestras inversiones no es algo estático e inamovible. Son como el navegante que tiene que ajustar continuamente las velas según sople el viento.

No se trata de elegir entre uno o el otro. El Estado no debería imponer un sistema de pensiones. Tendría que dejar abierta las diferentes opciones, para que cada contribuyente pudiera elegir libremente.

O por qué no, combinar ambas modalidades. Un sistema mixto, como también existe en algunos países.

Es igual de arriesgado confiarlo todo al gobierno de turno, como a una empresa privada.

Pero que nos dejen elegir.

Cómo se calcula la pensión de jubilación y qué puedes hacer tú con la que se avecina

Es muy importante saber cómo se calcula la pensión de jubilación y todos los cambios que se avecinan, para no llevarse ninguna sorpresa cuando nos jubilemos.

Políticos, medios de comunicación y demás agentes competentes en la materia, pasan de puntilla sobre este tema. A penas se habla de ello. Nadie quiere ser el antipático que de las malas noticias.

Tratan a las personas como niños consentidos e irresponsables. Que no se les puede decir que no. Porque si lo hacen pierden las elecciones. Esa es la relación perversa entre políticos y votantes.

Parte de culpa la tenemos nosotros mismos. Por consentir y acostumbrarnos a que el Estado ocupe todos los ámbitos de nuestra vida. Sanidad, educación, defensa, pensiones, etc..

¿Pero que pasará cuando Papa Estado ya no pueda, pongamos como nos pongamos?

No se trata de un partido u otro. Se trata de que demográficamente es imposible. Y si encima le añadimos más políticas de intervención y menos libertad económica, apaga y vámonos.

Para mantener un Estado del Bienestar, primero tienes que crear riqueza. Pero si lo que haces es justamente lo contrario, no esperes milagros.

Muchas personas no van a tener tiempo de reacción, ya se por edad o circunstancias personales, y lo van a pasar francamente mal. Estos son los auténticos perjudicados.

Pero tú si que sabes la que se avecina. No digas que nadie te advirtió. No esperes nada del gobierno, ahora te toca a ti tomar el control.

cómo se calcula la pensión de jubilación¿Cómo se calcula la pensión de jubilación?

Antes de explicar las reformas del sistema de pensiones y las variables que se tendrán en cuenta para calcularlas, tenemos que saber cómo se financian las pensiones.

El sistema de pensiones español es un sistema de reparto. Este sistema consiste en que los trabajadores dedican una parte de sus salarios a pagar la pensión de los actuales jubilados. Es decir, el dinero que se le quita a los trabajadores de su nómina, no va destinado a su jubilación, sino a pagar la de los jubilados que haya en ese momento.

Es lo que se conoce como pacto intergeneracional. Los trabajadores de hoy pagan a los jubilados de hoy, porque esperan que el día de mañana, cuando ellos se jubilen, otros trabajadores sean los que les paguen a ellos.

Esto es un acuerdo implícito. Pero no garantizado. Nada quita que una futura generación decida no cumplir este pacto y decidan no pagar las pensiones a los jubilados, aunque estos en su momento hubieran cotizado para pagar las pensiones de sus mayores.

¿Porqué hay que reformarlas, dónde está el problema?

Afortunadamente cada año nuestra esperanza de vida aumenta. Eso es una muy buena noticia. Hay vida antes de la muerte. Vivimos más y mejor. Y todo esto gracias al progreso económico y los avances científicos, por mucho que insistan los agoreros de que el mundo está fatal.Y esto no se detiene, va a más.

Pero por otro lado, cada vez nacen menos niños. La tasa de natalidad está bajando. Las personas decidimos tener los hijos cada vez más tarde y menos que nuestros padres. Además de otros factores como la incorporación de la mujer al mercado laboral.

Con estos dos datos no hace falta que te diga más. Si cada vez vivimos más y hay menos jóvenes en edad de trabajar, ¿cómo se va a sostener nuestro sistema de pensiones?.

Este sistema era viable, cuando había más trabajadores cotizando que pensionistas. Pero es que la pirámide se está invirtiendo. Y dentro de unas décadas habrá más pensionistas que cotizantes.

Si actualmente a un trabajador se le quita un treinta por ciento de su nómina para las pensiones, puede llegar a que le quiten un setenta u ochenta por ciento. ¿Tú crees que esto se puede aguantar?

Claro que no.

¿Qué se tiene en cuenta para calcular la pensión de jubilación?

La Sede Electrónica de la Seguridad Social ha habilitado un portal donde puedes calcularla tu mismo. Pero aún así, no está demás saber cómo se calcula, o por lo menos que variables intervienen:

Pensión = Base reguladora x tasa de sustitución x (100% – penalización jubilación anticipada)

  • Base reguladora: es el salario medio de los últimos años que se tienen en cuenta para calcular la pensión.
  • Tasa de sustitución: es el porcentaje del salario que tiene derecho el trabajador, en función de los años cotizados.
  • Penalización jubilación anticipada: es el porcentaje de pensión que se deja de percibir por haberse jubilado antes de la edad legal de jubilación.

Sobre estas variables se han aplicado las reformas, que entraron en vigor en el 2013 y se irán aplicando progresivamente, hasta el 2027 que estarán en pleno funcionamiento.

1. Años para calcular la base reguladora

Anteriormente a la reforma del 2011 se tenían en cuenta los últimos quince años. Ahora, con la nueva reforma, se contarán para calcular la base reguladora los últimos veinticinco años. Esta medida entrará en vigor a partir del 2022.

Normalmente los últimos años de vida laboral, eran los que mayor sueldo tenías, y por lo tanto te quedaba una mejor pensión. Ahora, teniendo en cuenta más años para calcular esta base, tu pensión se verá reducida significativamente.

Porque no es lo mismo las nóminas de hace veinticinco años, que las de tú última etapa laboral. Aunque esto está cambiando también. La vida de las empresas se está reduciendo considerablemete, por lo que ya no va a ser posible jubilarse con muchos años de antigüedad, que hacía que tu sueldo aumentase, además de otros factores.

Eso si no te sustituyen por un robot. Porqué el mercado laboral tiende a eso. Vete haciéndote la idea. Si lo puede hacer una máquina, lo hará una máquina. Más barato, más eficiente y no se queja al sindicato.

Para que veas como serán los trabajadores del futuro, te recomiendo que te leas el libro de Raquel Roca, Knowmads. Yo me lo estoy leyendo. Y estoy sorprendido, además de entusiasmado. Por las oportunidades que se presentan. Se avecina un tsunami, y la mayoría de la sociedad no es consciente todavía.

2. Años de cotización necesarios

A partir del 2027, para cobrar el cien por cien de tu base reguladora, necesitarás tener treinta y siete años cotizados. Antes de la reforma eran treinta y cinco.

Lo que no ha variado con la reforma es que, como mínimo, para tener una pensión contributiva, debes cotizar quince años. Con este mínimo exigido accedes al 50% de tu base reguladora.

3. Edad de jubilación

Lo más controvertido de la reforma. La edad legal de jubilación, pasa de los sesenta y cinco a los sesenta y siete años. Hay que decir, que con esta reforma puedes seguir jubilándote a los sesenta y cinco. Siempre y cuando tengas treinta y ocho años y seis meses cotizados.

Con esta reforma se matan dos pájaros de un tiro. Dos años más cotizando y dos menos pagando pensiones. Aumentas ingresos y reduces gastos.

Por otro lado, también se retrasa la edad para jubilarse anticipadamente de forma voluntaria. Se pasa de los sesenta y uno, a los sesenta y tres. Aunque la ley por “situación de crisis” permite jubilarse de forma anticipada a los sesenta y uno.

4. Factor de sostenibilidad

Hasta la reforma del 2011, las pensiones se revalorizaban conforme a la tasa de inflación. Con la entrada en vigor de las reforma, ya no sólo se tendrá en cuenta el IPC, sino la situación macroeconómica del país.

De forma que si la situación económica del país es mala, las pensiones se actualizarán por debajo de la inflación. Pero en un periodo de crecimiento económico, se deberáin revalorizar por encima de la tasa de inflación, para recuperar el poder adquisitivo perdido.

¿Qué puedes hacer tú ante este panorama?

Como ves, todas las medidas van encaminadas a reducir tu pensión. No se corresponderá con lo que hayas cotizado. Es decir, perderás poder adquisitivo.

1. Ahorra e invierte con sentido común

No es un capricho, ni un lujo de ricos. Vas a necesitar un capital para complementar tu pensión. Por eso tendrás que ahorrar y aprender a invertir.

No hace falta ser Warren Buffett, para hacerlo bien. Evita no cagarla y tendrás mejores resultados que la media.

2. Construir otras fuentes de ingresos

Ya sea a través de tu propia marca personal, prestando servicios o vendiendo conocimiento (libros, conferencias, cursos, etc) o creando tu propio negocio digital en lo que seas un experto y tengas experiencia.

Hay multitud de activos que te pueden generar ingresos en Internet. Por si eres de los pocos que no los conoce todavía, el libro de Tim Ferriss y el de Chris Guillebeau dan muchas ideas y recursos.

3. Invierte en ti

Con estas pensiones, muchas personas tendrán que compaginar un minijob con la pensión para poder llegar a fin de mes. En Alemania ya está pasando. O tal vez, no quieras jubilarte y sigas trabajando. De la forma que sea, tendrás que seguir aprendiendo y formándote.

En este artículo, explico cuáles son los factores que influyen en los salarios. Uno de ellos, es el valor que aportes a la empresa. Y si no te actualizas y aprendes nuevas habilidades, eres fácilmente sustituible.

Ya voy acabando

Uno de los motivos por los que decidí formarme en asesoría financiera, es por ayudar a todas esas personas que no saben como planificar su jubilación y necesitan ayuda. Que se ven perdidos y no saben por donde empezar. Que no saben qué capital tienen qué acumular, para mantener el mismo nivel de vida.

Si es tu caso, me gustaría escuchar tu opinión. Que dudas tienes, que te preocupa, lo que sea. Sería de gran valor para mí. Puedes utilizar el formulario de contacto, o si quieres deja un comentario.

Debes de saber esto antes de contratar un seguro de vida

Me gustaría darte algunas recomendaciones antes de contratar un seguro de vida. Es importante tener claro algunas ideas, para no llevarte ningún susto

Porqué suele pasar con los seguros. Te crees que tienes ciertas coberturas, ocurre el siniestro y luego llegan las sorpresas. Que si yo te dije, que si tú me dijiste.

Algunas son de sentido común y otras están sacadas de la Dirección General de Seguros y Fondos de pensiones.

contratar un seguro de vida

¿Por qué quieres contratar un seguro de vida?

Para responder esta pregunta tienes que pensar qué riesgo quieres cubrir, qué te preocupa. A lo mejor no necesitas un seguro de vida, y es preferible uno de accidentes, porque de momento no tienes obligaciones ni hijos.

Por eso es vital hacerse las preguntas correctas. ¿Qué tengo miedo que me pase y cómo puedo cubrir ese riesgo?

Los seguros son instituciones, y cómo todas las instituciones, sirven para reducir la incertidumbre del ser humano. Pero no nos salvan de que nos ocurran cosas. Es importante tener claro esto.

1. ¿A qué edad es recomendable?

La franja de edad está entre los 30 y los 50, pero depende de las circunstancias de cada uno. Puede ser que te hayas casado con veinte, tengas un hijo y una hipoteca. Pues en este caso, deberías tener un seguro de vida.

Como norma general, en el momento que tienes obligaciones, como pueden ser deudas, hijos, mujer, etc… deberías pensar en cubrir ese posible riesgo. No siempre se puede por las circunstancias económicas, pero por lo menos ser consciente y poner soluciones.

2. ¿Qué capital tengo que cubrir?

Como mínimo el importe de la hipoteca y préstamos. Puedes ampliar más el capital, en función de tus necesidades y preocupaciones.

Recuerda, como te expliqué en mi primer post, que un seguro de vida es una cobertura económica. De alguna manera, ese capital tiene que suplir la fuente de ingresos que por el motivo que sea, se ve reducida o eliminada.

Por eso se recomienda cubrir el sueldo de sesenta mensualidades (cinco años) y los futuros gastos de educación de tus hijos. Tal vez esto sea un poco excesivo. Habrá que estudiar cada caso. Como en todo, el término medio es lo más adecuado.

3. Aclara tus dudas, es un derecho

Lo que te comentaba al principio. Aclara todas tus dudas con tu mediador y aseguradora. Recalca cuáles son tus necesidades prioritarias para asegurar. Sé que es engorroso y aburrido, pero tienes que leerte la póliza. Echarle un vistazo a los puntos más importantes.

Que te dejen claro cuáles son los límites de las indemnizaciones y de las coberturas.

4. Ojito con los bancos

Si vas hacerte el seguro de vida con el banco, por que “te obligan” a vincularlo a la hipoteca o por cualquier motivo, que te lo especifiquen bien. A veces te venden un producto bancario, como si fuese un seguro de vida.

Antes de firmar nada, ya sea con un banco o quien sea, déjamelo que le echo un vistazo en mi casa tranquilamente. Eso de firmar a correprisas, luego trae problemas. Te lo digo por experiencia.

5. No mientas

Cuando rellenes los cuestionarios de salud, no digas que eres el tío más saludable del planeta. Si fumas o bebes, o has tenido cualquier enfermedad, dilo. Porque si pasará algo, y la aseguradora lo descubriese, es motivo para no indemnizarte por incumplimiento del contrato.

Por ahorrarte unos euros, no vayas a cagarla.

6. Revisa las condiciones de liquidez

Es decir, en qué supuestos te dan parte o la totalidad del capital asegurado. Dependiendo del tipo de seguro de vida, éstos supuestos variarán.

Es algo que tienes que informarte bien para no llevarte sorpresas, en el caso de siniestro.

Revisa cómo se calcula el importe a percibir y las posibles penalizaciones.

El tomador, el asegurado o el beneficiario deberán informar a la aseguradora en el plazo de siete días en caso de siniestro. Salvo que se establezca un plazo diferente en la póliza. En el caso de que se incumpla este plazo, la aseguradora podría reclamar daños y perjuicios, si notase que hay engaño o fraude.

Ya lo sabes.

Si vas a contratar un seguro de vida, revisa esta entrada. Y si tienes alguna duda, estaría encantado que me la preguntases.

Estoy a tu disposición.

El mejor plan de pensiones para ti

¿Estás buscando el mejor plan de pensiones para tu jubilación? ¿Te ha comido la cabeza el del banco para que contrates uno, “porque desgrava”?

Antes que nada deberías pensar para qué lo quieres.

Me imagino que tu objetivo es ahorrar un dinero para tener unos ingresos extras cuando te jubiles. Para complementar tu pensión. Y buscas algo que sea seguro y que tu capital crezca mientras tanto.

Pues bien.

Esto no te lo da los planes de pensiones.

Te diré porqué.

mejor plan de pensiones

El mejor plan de pensiones no existe, porque todos son iguales

Estas son las principales características / desventajas de los planes de pensiones:

1. Fiscalidad supuestamente ventajosa

¿Nunca te has preguntado porque Hacienda da ventajas fiscales sobre estos productos? ¿No te mosquea que el Gobierno tenga que hacerlo atractivo para que lo contraten?

Si fuese realmente interesante invertir tus ahorros en estos productos, no haría falta que los bancos y el gobierno te lo metiesen por los ojos.

Las aportaciones máximas que podrás hacer son de 10.000 € al año, si tienes menos de 50 años de edad, y 12.500 € si eres mayor de 50. Esta cantidad se reduce de tu base imponible de la declaración de la renta. Este tipo de límites, como sabes, está al antojo de los gobernantes de turno.

Esta es la parte buena.

El hachazo viene cuando rescates el plan de pensiones. Te aplicarán la retención correspondiente en el momento del rescate.

Tanto de las plusvalías generadas, como al rescatar el plan en forma de renta o el capital entero.

Lo que te ahorrabas en un primer momento, te lo meten por otro.

Como dice José Mota, las gallinas que entran por las que salen.

2. No puedes disponer de tu dinero

Hasta que no llegues a la edad de jubilación. Que también la decide el Estado. Y tal como están las cosas, la edad se irá ampliando cada vez más.

Es un producto destinado exclusivamente para el ahorro de tu jubilación.

Solo podrás rescatarlo en unos supuestos que dicta la ley, como enfermedad grave, desempleo de larga duración y lo que te quieran meter.

Nada más que por esta razón, nadie debería contratar estos productos.

3. Escasa rentabilidad

Si tus inversiones no superan ni la inflación, estás perdiendo dinero. Tu poder adquisitivo disminuye. Eres cada día más pobre.

Esto es lo que pasa con la gran mayoría de planes de pensiones. Porque casi todos invierten en deuda pública.

Y los que invierten en renta variable, no superan al indice bursátil de referencia. Esto quiere decir, que con cualquier fondo indexado de gestión pasiva, conseguirías mayores resultados y con comisiones más baratas.

4. Comisiones elevadas

Si encima que no te dan rentabilidad, te cobran hasta un 2%, dime tu a mi como van a crecer tus ahorros.

5. Pueden ser expropiados por el Gobierno

Si, ya se que me vas a decir que esto no va a pasar en España. Lo que suele decir todo el mundo. Esto aquí no pasa. Pues ya ha pasado en otros países como en Argentina o hace unos años en Polonia.

Para entender las barbaridades que puede hacer un Estado con el dinero de los ahorradores, deberías leerte Esta vez es distinto: ocho siglos de necedad financiera.

Esto se debe al enorme endeudamiento que tienen los Estados. Y llega un momento que no pueden pagar. Y quién paga el pato, pues los ahorradores. Como siempre.

Hacen quitas o lo expropian directamente. Por el bien nuestro, dicen los populistas.

Por eso me da risa, cuando dicen que los planes de pensiones son seguros.

El mejor plan de pensiones para tu jubilación

Antes que nada decirte, que si te sobra la pasta, aquello que no sabes donde meter el dinero, los planes de pensiones, es una opción interesante para reducir tu imposición fiscal durante las aportaciones.

Aún así, no lo veo. Hay formas más rentables y seguras de invertir el dinero.

¿Tú crees que Amancio Ortega o Juan Roig tienen un plan de pensiones?

Yo creo que no.

Nuestra esperanza de vida cada día es mayor. Actualmente rondamos los ochenta y pico años y casi 90 las mujeres.

Y a la vez, la tasa de natalidad está descendiendo.

¿Tú crees que con este panorama, más viejos y menos jóvenes, las pensiones públicas son sostenibles?

Claro que no. Por eso fomentan que te hagas un plan de pensiones, adelantan la edad de jubilación, amplían los años de cotización para calcular la pensión, etc…

Harán (los políticos) todo lo posible por no decirle la verdad a los ciudadanos y asumir las consecuencias. Por qué si lo dicen pierden las elecciones.

Decirle que las pensiones son insostenibles y que nos vayamos buscando la vida. Que vas a cobrar una mierda de pensión, después de haber cotizado (eufemismo de robar) tantos años.

Por eso, te aconsejo que si no quieres pasarlo mal cuando te jubiles, vayas trabajando en estos dos aspectos:

# Desarrollar una marca personal

Ya sea a través de tu profesión de toda la vida o reinventándola en aquello que te apasiona.

Internet nos lo pone muy fácil y barato.

La primera regla de Harry Browne en su libro Fail-Safe Investing: Lifelong Financial Security in 30 minutes, es que construyas tu riqueza a través de tu profesión.

Para invertir, necesitas primero la fuente de ingresos. Los que te proporcionará tu oficio o tu negocio.

Mis referentes sobre marca personal son Andrés Pérez Ortega y Arancha Ruiz. Te recomiendo sus libros Expertología y El mapa de tu talento.

Son muy prácticos e inspiradores.

La ventaja de dedicarte a lo que te gusta y sabes hacer, es que no querrás jubilarte. Y por tanto, no estarás condicionado por lo que hagan tus inversiones.

# Invertir en acciones que repartan dividendos

El objetivo es tener unos ingresos pasivos y que nuestro capital siga creciendo. Esto se consigue invirtiendo en empresas sólidas, conocidas como blue chips, que han repartido dividendos a lo largo de su historia.

Cuando decidamos jubilarnos, no cuando nos diga el gobierno, sino cuando consigamos nuestros objetivos financieros, viviremos de los dividendos y el valor de nuestras acciones seguirá creciendo. No tocaremos para nada nuestro capital.

Al contrario que los planes de pensiones, que a parte de todos los inconvenientes anteriormente mencionados, lo que hacemos cuando nos jubilamos es que nos vamos comiendo el capital.

Para seguir esta estrategia, hay que saber analizar las empresas y en que momento comprarlas. Para ello, revisa los libros que te recomendaba en el post Quiero invertir en bolsa.

La mejor inversión a largo plazo son las acciones. Más que el oro, la deuda pública o cualquier otra.

Para mí, este es el mejor plan de pensiones en el que debes invertir.

Pero no me hagas caso.

Estudia, lee, infórmate. Toma tus propias decisiones.

Cuando quieras, aquí estoy y si quieres lo hablamos.

un saludo

Tipos de seguros de vida y para qué sirve cada uno

Antes de explicar los diferentes tipos de seguros de vida, quiero que tengas claro qué es un seguro de vida. Porqué en algunos foros he visto que la gente se suele confundir con los de salud o decesos.

Un seguro de vida es una fórmula de ahorro, que mediante una cobertura económica nos cubre de dos tipos de riesgos:

  • La muerte: imagínate que una familia sólo cuenta con los ingresos del padre. Ni la esposa ni los niños trabajan. En el supuesto caso que el padre falleciese, supondría un grave problema económico para la familia. ¿Cómo pagarían las facturas? Pues bien, a través de un seguro de vida se puede cubrir este riesgo. La aseguradora pagaría un capital (de una vez o en forma de renta) y la familia podría hacer frente a esa situación.
  • Supervivencia: o las contingencias de la misma, como puede ser la jubilación, enfermedad o invalidez. Siguiendo con el ejemplo anterior, si el padre quedase inválido en un accidente y no pudiese trabajar, el seguro le compensaría.

En ambos riesgos, tanto en caso de muerte como supervivencia, lo que pretende el seguro de vida es mantener nuestro nivel de vida anterior al accidente.

tipos de seguros de vida

 Ahora sí, ¿cuales son los tipos de seguros de vida que hay?

Se pueden dividir en los dos riesgos que comentaba al principio.

1. Con cobertura por fallecimiento

Este tipo de seguro cubre la muerte por cualquier causa, ya sea por enfermedad como por accidente. Aunque se excluyen tres causas en esta cobertura:

  • Suicidio durante el primer año de contrato.
  • En el supuesto que el beneficiario (el que cobra la indemnización) cause intencionadamente la muerte del asegurado. Como por ejemplo, en la película de Perdición de Billy Wilder, que la mujer, junto con el amante, matan al marido para cobrar el seguro. Que gran película.
  • En el caso de que el fallecimiento se produzca durante una guerra u otra circunstancia extraordinaria.

Según la duración o la prestación ofrecida, existen varias modalidades de seguros que cubren el fallecimiento:

a. Seguros temporales

Este tipo de seguros cubren por un tiempo determinado, desde unos días hasta unos años o una edad determinada.

El capital del seguro es variable, según las necesidades del asegurado:

  • Temporal constante: el capital será el mismo durante la vigencia de la póliza.
  • Temporal creciente: el capital va creciendo.
  • Temporal decreciente: el capital va disminuyendo. Este tipo es el habitual en los préstamos.

Y la prima del seguro también puede variar:

  • De prima renovable: cada año que pasa se va encareciendo la prima.
  • De prima constante: pagas siempre el mismo importe, da igual la edad que tengas.

b. Seguros a vida entera

En este tipo, el capital es un importe fijo estipulado, que al fallecer el asegurado, cobrarán los beneficiarios, independientemente de cuando ocurra.

Pueden ser:

  • A primas vitalicias: aquí se pagan las primas hasta que el asegurado fallezca.
  • A primas temporales: en este caso, se paga durante un tiempo y, sin embargo, la cobertura se extiende hasta la muerte del asegurado.

2. Con cobertura por supervivencia (seguros vida-ahorro)

Este tipo de modalidad se llama seguro de vida-ahorro, porque las primas pagadas se destinan a constituir un capital o renta a percibir, por el propio asegurado en un momento establecido. Este tipo de seguro tiene dos características:

  • Tiene una garantía de rentabilidad mínima a largo plazo.
  • Como te comentaba en el primer post que escribí, el ahorro se puede combinar con la cobertura de fallecimiento o invalidez.

Dentro de esta modalidad de seguro de vida, existen diferentes tipos. Los más conocidos son:

a. Unit linked

Este seguro de vida invierte las primas aportadas en fondos de inversión, o cesta de fondos, que el tomador elige en función de su perfil de inversor.

Se puede rescatar en cualquier momento, aunque puede que te cobren una comisión de penalización por sacarlo antes del fallecimiento o el motivo del seguro.

En este tipo de seguro, el riesgo lo asume el cliente, por lo que no existe una rentabilidad ni patrimonio garantizado.

b. Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS)

Las principales características de este producto son:

  • Aportación máxima de 8.000 € anuales.
  • Y como máximo 240.000 € durante la vida del producto.
  • Tienen que pasar como mínimo 10 años para percibir las aportaciones. Se puede rescatar antes, pero perderás las ventajas fiscales que tiene. Que ahora te explicaré.
  • Solo puedes contratar uno, a diferencia de los planes de pensiones que puedes contratar los que quieras.
  • La rentabilidad es parecida a la deuda pública. Más que nada porque las aseguradoras, que comercializan los PIAS, invierten en ese tipo de productos.
  • Puedes trasladar total o parcialmente tu PIAS a otro PIAS sin problema.
  • Garantizan un capital en caso de fallecimiento del titular.
  • El ahorro aportado en este seguro, se recibirá en forma de renta vitalicia. No lo puedes recibir de una vez, como en otros productos.

Como te decía, el principal atractivo del PIAS, es su fiscalidad. Para empezar, todos los rendimientos generados de las aportaciones, hasta que recibes la renta vitalicia, están exentos. Es decir, no llevan retención.

Cuando empieces a cobrar las rentas, entonces te retendrán. Y dicha retención dependerá de la edad que tengas y de cuando tiempo hace que se constituyó el Plan de Ahorro.

Las rentas vitalicias tienen un retención máxima del 18%, como rendimiento de capital mobiliario que són. Es lo que te retendrían si quisieses cobrar el PIAS antes de los 10 años.

Si rescatases el plan transcurridos estos 10 años, tendrías una serie de bonificaciones o “descuentos” sobre el 18% de retención.

Estas bonificaciones van desde un 40% (del 18%) si tienes menos de 40 años, hasta un 8% (del 18%) si eres mayor de 70 años. En el primer caso quedaría un 7,20% de retención, y en el segundo un 1,44%.

Como te he dicho anteriormente, es un producto muy atractivo fiscalmente, pero su rentabilidad es muy pequeña.

c. Plan de Previsión Asegurado (PPA)

Es un tipo de seguro de vida enfocado para complementar la pensión de jubilación, si la hubiese claro. Las características más destacadas son:

  • Es un producto conservador. No depende de lo que hagan los mercados financieros. Garantizan obligatoriamente un tipo de interés mínimo.
  • Las aportaciones que vayas haciendo reducen la base imponible del IRPF. Con lo cuál esa base sobre la que se retiene será menor y por lo tanto pagarás menos. Estas aportaciones no podrán exceder de 10.000 € anuales. O el 30% de tus rendimientos del trabajo y actividades económicas. Entre las dos opciones se elije la de menor cuantía. Estos requisitos son para las personas de hasta 50 años. Para los mayores se amplian estas aportaciones a 12.500 € o el 50% de los rendimientos.
  • Estos límites de aportaciones son conjuntos para PPA, Planes de Pensiones y Mutualidades de Previsión Social.
  • El capital acumulado lo puedes percibir de una sola vez o en forma de rentas periódicas vitalicias o temporales.

La variedad de tipos de seguros de vida es mucho más amplia. Pero todos giran en torno a lo mismo. Ahorrar y cubrir un riesgo. El atractivo de estos productos suele ser la fiscalidad.

Pero tienes que ver si esa “fiscalidad atractiva” te compensa en términos de rentabilidad. Porque tu patrimonio se verá deteriorado por la baja rentabilidad y la inflación. Es decir, no serás más rico. Tu poder adquisitivo disminuirá.

Si quieres mi consejo de amigo, el seguro de vida solo lo utilizo para cubrir el riesgo puro (fallecimeinto o invalidez). Y punto.

Para ahorrar e invertir hay otras formas y productos mucho más interesantes. Por supuesto, tienes que asumir más riesgo. Pero eso del riesgo es relativo, como en otras entradas te contaré.

Si quieres preguntar algo, estaré encantado que lo hagas en los comentarios.

Un saludo.

Foto Hartwig HKD

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