3 pasos para identificar inversiones seguras

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Antes de decepcionarte y de que te lleves una desilusión, voy a ser sincero contigo. Las inversiones seguras y sin riesgo no existen.

Como tampoco existen los Reyes Magos ni la piedra filosofal. Son cuentos chinos para venderte la moto.

Siento ser así de brusco, pero alguien tenía que decírtelo.

Inversión segura es una contradicción en los términos. Si de algo carece una inversión es de certeza y seguridad.

Invertir consiste en estimar el futuro. Y nadie sabe lo que va a pasar en el futuro. Es incierto. Por lo tanto, cuando invertimos siempre hay riesgo.

De hecho, el riesgo es uno de los elementos esenciales (por no decir el más importante) a la hora de invertir.

Desde montar un negocio con tu cuñado, hasta comprar un bono del Estado más solvente del mundo. Sólo tenemos la certeza de lo ha ocurrido en el pasado. Pero no podemos asegurar que ocurrirá en el futuro.

Antes de la burbuja inmobiliaria, todo el mundo aseguraba, hasta los expertos más prestigiosos, que la vivienda nunca bajaba. Que era una inversión segura. El resto es historia.

inversiones seguras

No existen inversiones seguras

Hay muchas cosas seguras, o de aparente seguridad, en la vida. Como por ejemplo, que algún día moriremos. No sabemos cómo ni cuándo. Pero podemos asegurar que la palmaremos (algunos no se han dado cuenta todavía).

Pero cuando se trata de temas financieros y económicos no hay nada seguro. Básicamente porque detrás está el ser humano actuando. Y su comportamiento no es una constante medible y cierta.

Cuando invertimos evaluamos el futuro con información del pasado. Aquello que conocemos y hemos visto. Pero pueden ocurrir otras muchas cosas que ni siquiera imaginamos o hemos visto.

Carecemos de información porque todavía no está creada. Nadie hace unos años estimaba que existiría Internet. Hoy el mundo es completamente distinto gracias a él. Y así con todo.

El ser humano es creativo y genera continuamente nueva información, plasmada en empresas y avances tecnológicos o científicos, que a su vez generarán nueva información que todavía desconocemos.

Es como si en la época medieval alguien se planteara comprar unos billetes de avión. ¿Un avión, pero qué es eso?. No hay seguridad. Hay incertidumbre. Y eso implica riesgo.

Howard Marks, uno de los mejores gestores de patrimonio del mundo, dedica tres capítulos al riesgo en su libro Lo más importante para invertir con sentido común.

Yo he intentado resumirlos.

1. Entender el riesgo

Para saber a que nos enfrentamos tenemos que entenderlo. Saber lo qué es. Mucha gente suele asociar la volatilidad (que el precio suba y baje) con el riesgo. Y en cierta manera puede que sea así.

Pero lo que creo es que cuando un inversor se pregunta si determinada inversión es arriesgada, se está refiriendo a si hay posibilidad de perder dinero.

Nadie dice no invierto en esa acción porque es muy volátil. Es más sensato pensar que no se invierte en una determinada inversión, porque se puede perder parte del capital.

Para entender el riesgo, antes debemos hacernos tres preguntas:

  • ¿Que nivel de riesgo estoy dispuesto a asumir? Todos los inversores tienen aversión al riesgo. Prefieren menos riesgo a más riesgo, eso está claro. Por eso tenemos que decidir que riesgo estamos a dispuestos a soportar.
  • Si dicho riesgo asumido ¿compensa el retorno o la rentabilidad esperada?.
  • Y cuando evaluemos los retornos obtenidos, tendremos que ver como lo hemos, o nuestro gestor, lo ha conseguido. ¿Con instrumentos financieros seguros o arriesgados?, ¿renta fija o renta variable?, ¿con apalancamiento o sin él?, ¿productos financieros líquidos o ilíquidos?

En el mundo de la inversión se suele decir que las inversiones más arriesgadas son las que dan mayor rentabilidad. Esto es verdad hasta cierto punto.

Porque si pudiésemos asegurar que las inversiones más arriesgadas son las que más rentabilidad dan, no serían las más arriesgadas. Serían las más seguras. Todo el mundo, sin pensar, invertiría en lo más arriesgado.

Sería tan fácil como decir, quiero ganar más dinero, pues asumo más riesgo. Pero no es algo tan mecánico.

La forma correcto de verlo es que las inversiones más arriesgadas, necesitan ofrecer la posibilidad de ofrecer retornos más elevados que el resto. Para poder competir. Pero no lo aseguran.

Precisamente porque es una inversión más incierta, debo compensar a los inversores con una promesa de mayor rentabilidad. Sobre este tema hablé en el post sobre el valor del dinero en el tiempo.

¿Cuando hay riesgo de perder dinero en una inversión?

Todo tiene que ver con la psicología de masas y como ésta impacta en los precios. Siguiendo con el ejemplo de la burbuja inmobiliaria.

Cuando un tipo de inversión está de moda, como fue en su momento los pisos, los precios suben porque todo el mundo lo demanda. Se compraban y se vendían sobre planos. Auténticas locuras. Seguramente lo hayas visto en tu entorno cercano.

¿Esto que provocaba?. Precios cada vez más altos y cada vez menos margen de beneficio. Es decir, cada vez se asumía más riesgo, para obtener menos rentabilidad.

Más riesgo porque no podían subir hasta el infinito, en algún momento dejarían de subir. Y menos rentabilidad porque los que compraron los últimos meses perdieron gran parte del capital o casi todo.

Lo que vengo a decir es que el riesgo está en el precio de compra. Aquellas inversiones que no son populares, que nadie se fija en ellas, están muy baratas, porque nadie las demanda.

En este caso hay margen de beneficio. Estoy asumiendo poco riesgo (comprando barato) con una expectativa de rentabilidad mayor. Por eso los grandes inversores compran durante las crisis. Es como ir de rebajas. Tiene toda su lógica. Cuando todo el mundo está temeroso y bajan los precios, yo compro.

Sin embargo, en la época de euforia y derroche, los precios suben como la espuma y existe mayor riesgo de perder tu capital, yo vendo o me estoy quieto. No participo de la fiesta. Sensatez y lógica. Lo que le falta al ser humano.

Este es el enfoque del Value Investing.

Por supuesto hay que mirar otras muchas cosas, pero el precio es un buen indicador del riesgo de una inversión.

2. Reconocer el riesgo

Como decía en el anterior punto, el precio es el primer indicador de riesgo. Pagar un precio caro (algo que cuesta más de su valor intrínseco) implica un mayor riesgo y menor retorno. Esto suele pasar en la épocas de euforia.

Mientras que pagar un precio barato (algo que cuesta menos de su valor intrínseco) implica menos riesgo y mayores retornos. Estos entornos se suelen dar en épocas de crisis.

Por eso, para reconocer el riesgo es muy importante entender los ciclos económicos y la psicología del mercado.

Durante la época de optimismo, el sentimiento generalizado en la sociedad es que no hay riesgo. Un inversor sensato debe detectar estos entornos. Debe saber que la fiesta acabará.

Al contrario que en las épocas de pesimismo, cuando nadie quiere oír hablar de invertir. Precisamente este es el momento adecuado, cuando ha bajado la marea y puedes comprar auténticas gangas.

Parece sencillo, pero no lo es. Por eso muy pocos lo consiguen. Es muy difícil ir contra el consenso. Hay que desarrollar, como dice Howard Marks, el pensamiento de segundo nivel.

¿Cómo impacta el exceso de optimismo en las inversiones?

Para entender como en las épocas de euforia se genera la aversión al riesgo, voy a ponerte un ejemplo del razonamiento que hacen los inversores.

A la hora de invertir los inversores cogen la referencia de la tasa libre de riesgo. Es aquella inversión que teóricamente no tiene riesgo. Como son los bonos del Tesoro Alemán o de Estados Unidos.

El inversor razona de la siguiente manera:

«Si por los bonos del tal Estado me dan un 4%, por la deuda corporativa de una empresa me tienen que dar un 6%. Y por los bonos basura (High Yield Bond) que menos que un 10%». Y así hasta completar la escalera de menor a mayor riesgo dentro de la renta fija.

Pero el mismo argumento continua por la renta variable. «Si la rentabilidad media de las acciones de un índice bursátil de referencia ha sido un 10%, como mínimo le pediré a una acción de pequeña capitalización un 13%».

«Y si por la liquidez y rentabilidad que me da una acción de una empresa solvente, me dan un 10%, para una inversión inmobiliaria exigiré un 15%». Y así hasta completar todo el tipo de inversiones clasificadas de menor a mayor riesgo.

El exceso de optimismo en la época de la burbuja y la fiesta hace evaluar de forma errónea el punto de partida. La tasa libre de riesgo no es de un 4% sino que está más cerca de un 1%. Por lo tanto, nuestra Capital Market Line está mal planteada.

Ahora no invertiríamos en deuda corporativa a menos que nos diesen un 4% y por los bonos basura un 7%. Y así sucesivamente.

El mercado no es algo estático, es algo dinámico. Impulsado por inversores, personas de carne y hueso. Cuanto más confiados se vuelven (avaricia) el riesgo aumenta y cuanto más temerosos (miedo) el riesgo disminuye.

3. Controlar el riesgo

El riesgo suele estar encubierto. Es invisible. Hasta que no hay pérdidas no somos conscientes del riesgo que existía.

Howard Marks pone un ejemplo muy gráfico. Los gérmenes provocan enfermedades, pero en sí mismos no son una enfermedad. La enfermedad es resultado de la presencia de gérmenes.

Al igual que las pérdidas, surgen cuando el riesgo se topa con la adversidad. Pero mientras las cosas vayan bien, las pérdidas no aflorarán.

Lo que quiere decir es que aunque el entorno sea favorable, siempre debemos tener en cuenta otros entornos. Es decir, controlar el riesgo. Tenerlo presente siempre.

Es como cuando coges el coche para hacer un trayecto corto y no te pones el cinturón, porque no va a pasar nada, está aquí al lado.

El hecho de que lleguemos sanos y salvos a nuestro destino, no quiere decir que hubiésemos podido tener un accidente.

Warren Buffett lo describe con una frase fantástica: «hasta que no baja la marea no se sabe quién lleva puesto el bañador y quién está desnudo».

Tampoco debemos caer en la trampa de «prepararnos para el peor escenario posible». Más que nada porque el peor escenario posible no lo conocemos. Podemos prepararnos para los escenarios que ya conocemos en el pasado.

El peor escenario sería perderlo todo. Y ante este escenario no invertiríamos ni tomaríamos riesgos.

Controlar el riesgo es el mejor camino para evitar pérdidas. Evitar el riesgo es el mejor camino para no obtener beneficios.

Hasta aquí la entrada de hoy.

Todas las cosas que merecen la pena en la vida implican riesgo. Incluso el hecho de no hacer nada también es un acto que puede ser arriesgado.

Hay personas que dicen que invertir en bolsa es arriesgado. Yo les digo que dejar tus ahorros en la cuenta corriente también lo es.

La inflación se comerá tu poder adquisitivo. Un pánico financiero puede provocar un corralito y te quedes sin tu dinero hasta que quiera el gobierno de turno. Y un montón de escenarios más que desconocemos.

Te han hecho creer que vivías en mundo seguro y estable. Nunca lo ha sido. Y mucho menos a partir de ahora.

Los tiempos han cambiado.

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2 comentarios en “3 pasos para identificar inversiones seguras”

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