¿Por qué lo llaman aversión al riesgo cuando quieren decir ignorancia?

Llevaba unas semanas dándole vueltas sobre qué escribir hasta que el comentario de un lector me dio la pista: la aversión al riesgo.

Es humano. No podemos remediarlo.

Como dice Emilio Duró en sus charlas, estamos preparados para sobrevivir, no para vivir.

Son miles de años que pesan mucho en nuestra genética.

Nos da miedo salirnos del rebaño, pensar por nosotros mismos. Preferimos una pérdida segura a una posible ganancia.

Por eso demandamos seguridad y el mercado nos la ofrece. Miles y miles de productos financieros que dan una falsa apariencia de seguridad.

Dépositos a plazo fijo, planes de pensiones, fondos de inversión garantizados, etc…

Productos financieros con escasa rentabilidad, altas comisiones y muchos de ellos invertidos en activos mal llamados tóxicos.

Si además, a esto le sumamos la inflación, tenemos la combinación perfecta para ver reducido tu poder adquisitivo en pocos años.

Pero no lo vemos. Queremos creer las promesas de nuestro amigo del banco.

Es un producto seguro, no te preocupes. Está garantizado por tal o por cuál. 

En los procesos de la acción humana, no hay garantías, todo es incertidumbre. No hay ninguna inversión segura, por mucho que te lo garantice el Estado o el director de tu oficina.

Es más, huye de aquellos que te garantizan y te aseguran algo. Tal vez sea la única manera de venderte el producto.

aversión al riesgo

La aversión al riesgo es natural, pero podemos reducirla con estudio y conocimiento

Existen numerosos estudios donde se demuestra que las acciones son la inversión más rentable y segura a largo plazo. Por encima de los bonos, los inmuebles o el oro.

Uno de los más conocidos está explicado en el libro de Guía para invertir a largo plazo del profesor Siegel.

El inconveniente, es que a corto plazo es una inversión muy volátil e impredecible. Pero si cogemos períodos por encima de los tres años, las acciones son muy predecibles y estables.

Además de otras ventajas que no tienen otras inversiones como la liquidez, puedes invertir desde un euro y mucha información disponible.

Con todos estos datos encima de la mesa, seguimos huyendo de la bolsa. Son una minoría los que invierten en acciones.

La gran mayoría de los ahorros de los españoles están invertidos en ladrillo y renta fija. En el resto de Europa y Estados Unidos también son una minoría los que invierten en renta variable.

¿Por qué pasa esto?

Para entenderlo tenemos que adentrarnos en el mundo de la psicología.

Tenemos aversión a la pérdida

Solemos vender las acciones ganadoras y conservar las perdedoras, por tal de no aceptar una pérdida efectiva. Cuando deberíamos hacer justo lo contrario.

Cortar las pérdidas y dejar correr las ganancias. Este dicho es muy común en el mundo del trading.

El cerebro de los humanos y muchos animales está preparado para dar prioridad a los eventos malos. Éste era el sistema que nos hacía detectar en milésimas de segundo la presencia de un predador y sobrevivir.

Es el Sistema 1 del que habla Daniel Kahneman en su libro Pensar rápido, pensar despacio.

Podríamos decir que somos negativos por naturaleza. Una cucaracha puede arruinar completamente el atractivo de un recipiente de cerezas. Sin embargo, una cereza no altera en nada un recipiente lleno de cucarachas.

Solo tienes que poner la televisión o leer la prensa y confirmar lo que te digo.

Nos mueve mucho más evitar pérdidas que obtener ganancias. No queremos cambiar nuestro statu quo o punto de referencia.

De ahí que en las negociaciones nadie quiera ceder. Ya lo vemos en los políticos. Ceder es una pérdida para mí y una ganancia para la otra parte.

En todos los ámbitos de nuestra vida se da la aversión a la pérdida.

Posteriormente a conseguir un objetivo solemos relajarnos y bajar el ritmo. Porque todo lo que excede al objetivo logrado lo consideramos una ganancia. Al igual que no conseguir el objetivo, lo consideramos una pérdida.

A mí me suele pasar a menudo cuando escribo. Cuando llego a un determinado número de palabras, empiezo a considerar terminar el post.

¿Qué podemos hacer?

Para empezar saber que volatilidad no significa riesgo, no son pérdidas. Solo seran pérdidas si vendes, cuando no tienes que vender, o compras cuando no tienes que comprar.

Pero si te estás quieto y no te dejas llevar por el ruido del mercado (y has estudiado bien la inversión previamente claro) y lo ves como una oportunidad, obtendras mejores resultados que la media.

En ese sentido, el mercado tiende a la eficiencia a largo plazo. Valor y precio suelen converger.

Para ello, la paciencia es un rasgo fundamental de los inversores con buenos resultados, más que un coeficiente intelectual alto como dice Buffett.

En segundo lugar, no debemos estar obsesionados con el corto plazo. Esa miopía nos hace desaprovechar las oportunidades que tenemos a nuestro alcance.

La inversión con sentido común, el value investing, tiene un enfoque empresarial.

Cuando uno invierte, al igual que cuando monta una empresa, espera cosechar frutos en un plazo de tres a cinco años mínimo. Sabe que requiere tiempo.

O como el mundo de la agricultura. Uno planta la semilla, la riega, la abona y espera que crezca. Luego la cosecha puede ser mejor o peor de lo estimado, pero dará sus frutos.

No es una ciencia exacta. No hay seguridad. Hay incertidumbre.

Y este es el factor al que no terminamos de acostumbrarnos. Nos han vendido un mundo estático, predecible y de certezas.

Uno entraba en un trabajo para toda la vida. Ya no es así. Teniamos buenas pensiones públicas. Ya no será así. Los pisos eran una inversión segura y nunca bajaban, etc…

Existe una cantidad de mantras que tenemos que desaprender.

Pero no lo veamos como una amenaza, como nuestro Sistema 1 nos empuja a creer.

Utilicemos el Sistema 2, el razonamiento, para verlo como una oportunidad, como una ganancia.

Cómo invertir en acciones con una simple fórmula

¿Qué pensarías si te dijese cómo invertir en acciones con una simple fórmula y encima hacerlo mejor que la mayoría de profesionales?.

Pensarías que estoy loco, que tiene truco o que no puede ser.

Sí todo el mundo la aplicase sería rico, me dirías.

Hay está el quid de la cuestión. Que no todo el mundo la aplica.

Porque además de aplicar la fórmula, requiere de algo más importante: paciencia.

Y aquí es dónde el ser humano siempre pincha. Sabemos que algo funciona, pero no somos capaces de esperar. Queremos resultados ya.

La fórmula es muy sencilla: invertir en buenos negocios a precios de ganga.

cómo invertir en acciones

Cómo invertir en acciones según la fórmula de Joel Greenblatt

En la introducción del maravilloso libro de Greenblatt, hace una reflexión muy interesante.

Dice que tras treinta años invirtiendo profesionalmente y catorce enseñando en una escuela de negocios está convencido de dos cosas:

  • Si realmente quieres superar la rentabilidad del mercado, la gran mayoría de profesionales y académicos no podrán ayudarte.
  • Y eso te deja una sola alternativa real: tienes que hacerlo tú mismo.

Si un profesional de su talla y con su trayectoria dice eso, ¿quién soy yo para no hacerle caso?.

Esta reflexión ha sido muy importante para mí. Me ha ayudado a enfocarme en el análisis de empresas a través del value investing.

Todo lo demás es ruido.

El grosor de tus ahorros tienen que estar invertidos en acciones de buenos negocios. Es lo más seguro y rentable.

Dicho esto, vamos al lío.

¿Qué es un precio de ganga?

Un precio de ganga es comprar duros a cuatro pesetas, como dice el refrán. Es decir, comprar algo por debajo de su valor.

A eso es lo que se dedica toda la industria financiera. Ese es el objetivo.

Aunque los resultados digan lo contrario. La gran mayoría de los fondos de inversión no superan al índice de referencia.

Por eso, lo más sensato si no quieres complicarte la vida, es invertir en un fondo indexado que replica al mercado y listo.

Pero si quieres ir más allá, y dedicarle más tiempo a tus inversiones, existe la manera de buscar estas gangas que el mercado desprecia.

Para ello, antes tienes que entender como funciona Mr. Market.

Mr. Market y sus cambios de humor

El padre de la inversión en valor, Benjamin Graham, fue el que acuñó esta idea sobre la bolsa.

Imagina que el mercado es tu socio. Y cada día, te vende parte del negocio a un precio. Los días que está triste, te lo vende muy barato.

Los días que está eufórico, te lo vende muy caro.

Tú, como inversor y socio de Mr.Market, puedes aprovechar cada día si haces trato o no con él.

Lo sensato, es comprar cuando está deprimido (crisis) y vender cuando está eufórico (burbujas).

Pero la industria financiera, la masa, hace todo lo contrario. Se dejan guiar por el carácter maníaco depresivo del mercado.

Sólo tenemos que fijarnos en las cotizaciones mínimas y máximas del año de una empresa, para entender el concepto de Mr. Market.

Cómo puede ser que una empresa no cambie en nada, los mismos beneficios, vendiendo el mismo producto y la misma gestión, pero si cambie continuamente su precio.

Podemos compararlo a los inmuebles. Imagina que tu casa hoy cotizase a un precio, mañana a otro, subiese y bajase continuamente.

Cuando sigue estando en la misma zona, no has hecho ninguna reforma y te da el mismo servicio. No tiene sentido.

Pues ese sinsentido si que se da en la bolsa. Y los inversores inteligentes lo aprovechan.

¿Cómo puede ser?. Yo qué se. Por que el hombre es así de raro. Qué más da y a quién le importa, como dice Greenblatt.

Lo que está claro es que continuamente sucede y podemos aprovecharnos de esa volatilidad, mal entendida como riesgo.

Lo rentable, sí es barato, dos veces rentable

La única manera de saber si algo es una ganga, es compararlo con el valor que aporta. Y una de las medidas de valor en finanzas, es la rentabilidad.

Imaginemos que la empresa XYZ ha tenido un beneficio neto en el año 2016 de 1.200.000 euros. Y las acciones en circulación son un millón.

Si dividimos 1.200.000 entre 1.000.000 nos da un beneficio por acción de 1,20.

La acción cotiza actualmente a 12 euros.

¿Qué rentabilidad nos puede dar esta acción al actual precio?. Si dividimos 1,20 entre 12 nos da una rentabilidad de 10%.

¿Qué pasaría si la cotización cayese a 10 euros?.

Que obtendríamos una rentabilidad del 12% sin haber cambiado nada.

¿Y si los beneficios fuesen de 2,40€?. Al precio actual obtendríamos un 20% de rentabilidad.

Esta es la primera parte de la fórmula. Seleccionar aquellos negocios que obtienen mayor rentabilidad.

¿Y qué es un buen negocio?

Ya sabemos qué es un precio de ganga. Aquellas empresas que obtienen mayor rentabilidad, en relación con su precio.

Ahora nos toca averiguar de qué hablamos cuando decimos un buen negocio.

Hay muchos modos de distinguir un buen negocio de uno malo. Entre otras muchas, la calidad de sus productos o servicios, sus ventajas competitivas, el valor de su marca o la gestión de los directivos.

Todas estas cosas ayudan a tomar una decisión de inversión. Pero el libro de Greenblatt, trata de ayudarnos tomar decisiones con datos. Números reales. Cosas que sabemos y no son predicciones.

Siempre limitándonos al informe anual de la empresa del año anterior.

Un buen negocio se mide con su retorno sobre capital. Es decir, ¿cuánto dinero ganamos por euro invertido en la empresa?.

Si poner en funcionamiento un bar nos cuesta 100.000 euros y obtenemos 20.000 euros al año, estamos obteniendo un 20 por ciento (20.000 euros dividido entre 100.000) de retorno sobre capital.

Por cada cien euros que metemos en el bar, obtenemos veinte.

Siempre preferiremos un negocio dónde obtengamos el mayor retorno sobre capital.

Pagar un precio de ganga por un buen negocio es la combinación perfecta para ganar mucho dinero y batir al mercado.

Simplemente tomando estas dos variables, podemos estar seguros de hacer una buena inversión.

Cómo invertir en acciones paso a paso

Joel Greenblatt define este método de seleccionar acciones de la siguiente manera: se trata de comprar empresas por encima de la media a precios por debajo de la media.

Es decir, las mejores al mejor precio.

Para los que seáis de Estados Unidos, o queráis invertir en empresas de este país a través de esta fórmula, el autor tiene su propia página dónde hace la selección automáticamente.

La página es: magicformulainvesting.com

Para los que queráis invertir en empresas de otros países, tendréis que hacer los cálculos vosotros mismos.

Tampoco es muy complicado.

1. ¿En qué consiste la fórmula?

Greenblatt hace una selección entre 3.500 compañías, independientemente de su capitalización. Funciona tanto para grandes, como para pequeñas. Tú eliges.

Él propone una cartera de 20 o 30 compañías. Sinceramente, no creo que hagan falta tantas. Entre cinco y diez, dependiendo del capital, ya esta bien.

Como Philip Fisher y Peter Lynch, no creo en la diversificación excesiva. Mejor centrarse en pocas empresas y buenas.

Así tienes más tiempo para estudiarlas en profundidad.

Toma esta fórmula como un filtro, más que como un seleccionador de empresas al azar. Aun así, funciona mejor que la media.

Tendrás que ir una por una, o bien en la página de la propia empresa y buscar en la sección de inversores, el informe financiero anual del año anterior.

O sí es el caso de España, en la página de la CNMV buscar la empresa en cuestión.

Imaginemos que quieres hacer una selección del IBEX 35. Como su propio nombre indica, son 35 compañías.

La fórmula consiste en lo siguiente:

  1. Como son 35 empresas asignaremos un total de 35 puestos. Lógico, ¿no?. 😉
  2. Calcularemos el ROA de cada empresa y las ordenaremos de mayor a menor. Es decir, la que tenga el mayor ROA, irá en el puesto 1. La que tenga el menor ROA, irá en el puesto 35.
  3. Calcularemos el PER de cada una de las empresas y las ordenaremos al contrario. Es decir, la empresa que tenga el PER más bajo, irá en el puesto 1 y la que tenga el PER más alto, irá en el puesto 35.
  4. Finalmente, lo que haremos es sumar las posiciones de cada empresa y las ordenaremos de menor a mayor. Es decir, si la empresa ABC tiene el puesto 3 en ROA y el 17 en PER, su resultado es 20. Mientras que sí la empresa XYZ tiene el puesto 1 en ROA y el puesto 35 en PER, tiene un resultado de 36. La empresa ABC tiene mejor combinación, y por lo tanto mejor posición que la empresa XYZ.
  5. Como te he dicho, no buscamos la mejor en una cosa y la mejor en otra. No. Se trata de buscar la mejor combinación de ambos factores.

Ahora vayamos a ver cómo calculamos estos factores.

1.1 ¿Cómo calcular el retorno sobre capital?

El ratio que tendrás que utilizar para obtener este valor es el ROA (Return on Assets). El autor sitúa como mínimo un ROA del 25%.

Tómalo como una referencia. De lo que se trata es de qué cuanto más alto mejor. Comprobarás que hay pocas empresas con esos porcentajes sobre capital tan altos.

ROA = Beneficio Neto / Activos Totales

El beneficio neto lo podrás encontrar en la cuenta de resultados de la empresa. Los activos totales en el balance de situación.

Simplemente se trata de dividir ambas cantidades y multiplicarlas por cien. Te dará un valor. Si es más cercano a 25, o lo supera, mejor.

1.2 ¿Como calcular la rentabilidad?

Ya he comentado que para calcular la rentabilidad de una acción, sólo tienes que dividir el beneficio por acción entre el precio de cotización.

Pero para el cálculo de la fórmula, utilizaremos la división inversa.

El conocidísimo ratio PER (Price earnings ratio) o P/E:

PER = Precio /BPA (Beneficio por Acción)

Explicado de una forma sencilla, el PER es el número de años que tardaríamos en recuperar la inversión.

Es decir, siguiendo con el ejemplo anterior, si el beneficio es 1,20 y la cotización 12 euros, nos daría un PER de 10.

Esto quiere decir que tendríamos que esperar 10 años, si los beneficios se mantienen constantes, para recuperar la inversión de 12 euros.

La media histórica de la bolsa ha sido PER 15. Por lo tanto, hay que evitar todas aquellas acciones que estén por encima de 15.

Y de 15 para abajo, son precios interesantes. Si me apuras, por debajo de 10.

Aquellas empresas que tengan un PER excesivamente bajo, como 5 o menos, suele ser inusual. Echales un vistazo antes de ponerlas en la lista a ver porqué motivo es.

Pero bueno, en este caso nos interesa la combinación perfecta de PER y ROA.

2. ¿Y después?

Una vez que tienes seleccionadas tus acciones ganadoras, se trata de ir comprándolas cada dos o tres meses, hasta completar tu capital.

Es decir, no comprarlas todas de golpe, sino dividir tu inversión a lo largo del año.

Aquellas acciones perdedoras, las venderás antes de que cumplan el año. Y las ganadoras, las venderás unos días después de cumplir el año.

Greenblatt propone este método, de cara al tema fiscal.

Pero creo que si utilizas la fórmula mágica como filtro para seleccionar buenas acciones, y decides estudiarlas un poco más en profundidad, no necesitarás hacer esto.

Simplemente las mantendría hasta que alcanzansen su precio estimado. O sino, cuando su PER estuviese sobrevalorado o el ROA empezase a deteriorarse.

Siempre podrías volver a hacer otra selección de acciones con la fórmula mágica.

Esta fórmula para invertir en acciones no siempre funciona

Ya lo sabía, ¿ves como tiene truco?. Nada es tan bonito como lo pintan.

Por supuesto, ¿te creías que todo iba a ser tan fácil?. Claro que no. El principal obstáculo que tiene la fórmula eres tú.

La fórmula de Greenblatt funciona a largo plazo. Pero hay períodos de meses, incluso de hasta tres años, que lo hace peor que el mercado.

Pero esa debería ser una alegría. Sabemos que durante un tiempo puede que no funcione. Y por eso muchas personas no la aplicarán, con lo cuál habrá más oportunidades.

Esto demuestra que a corto plazo el mercado no es eficiente. Pero a la larga, tiende a la eficiencia. Es decir, que los buenos negocios a precios de ganga obtienen mayores retornos.

El tiempo acaba recompensando a las empresas que lo hacen bien. Las que atienden mejor las necesidades de los clientes.

Esas son las empresas que selecciona la fórmula mágica. Pero durante un tiempo, el mercado te dirá que no es así. Te llevará la contraria.

Por eso tienes que ser paciente y controlar las emociones para aguantar el tiempo necesario para ver la recompensa.

Creo que el esfuerzo merece la pena.

cómo invertir en acciones 3

Mil euros al 30,8% al cabo de diecisiete años, multiplicaría por noventa y seis veces.. La diferencia es considerable si lo comparamos con lo que hizo el mercado.

Esos mil euros al 12,3% se hubiesen convertido en 79.000 euros. Es mucho, pero un millón está mejor.

Incluso aunque no llegases a igualar la rentabilidad de la fórmula, y te quedases muy por debajo, la diferencia sería muy considerable respecto a la rentabilidad del mercado.

Por el bien de tus ahorros te recomiendo leerte el libro de Joel Greenblatt y qué lo compruebes tú mismo.

Perdona por todas estas semanas sin escribir. Espero recuperar el ritmo en este 2017.

De todas formas, sabes que estoy ahí, al otro lado y puedes ponerte en contacto conmigo para lo que consideres.

Sobre los hombros de Francisco García Paramés

Hay libros que aparecen en tu vida cuando más los necesitas. Es lo que me ha ocurrido con el de Francisco García Paramés, Invirtiendo a largo plazo.

Andaba perdido con el enfoque del blog, con una línea muy generalista, y su lectura me ha aclarado las ideas.

Hace ya casi diecisiete meses que empecé a escribir en el blog.

Mi objetivo era mostrar todo lo que iba aprendiendo mientras me sacaba la certificación EFA, ayudar con sus finanzas a los lectores y de paso conseguir visibilidad.

En lo que respecta a la visibilidad ha superado mis expectativas. Aunque no tengo muchas todavía, si estoy posicionado en palabras clave muy importantes para mi proyecto.

En cuanto a los lectores, todas las semanas me escriben consultando dudas y pidiendo asesoramiento desde todas las partes del mundo.

Me sorprende que ninguno de ellos me haya exigido la certificación para asesorarles.

Simplemente buscan soluciones a sus problemas y piden consejo a alguien con el que se sienten identificados.

También recibo felicitaciones y apoyo de profesionales, con muchos años de experiencia en el sector financiero, que me llenan de orgullo y satisfacción como diría aquel.

La nota negativa tengo que ponerla en los contenidos del curso de Asesor Financiero Europeo. Y aquí es donde entra en juego el libro de Francisco García Paramés.

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5 lecciones del libro de Francisco García Paramés

Como he comentado anteriormente, uno de los objetivos de escribir en el blog era mostrar lo aprendido en los manuales preparatorios para la certificación EFA (European Financial Advisor).

Así mataba varios pájaros de un tiro: entre ellos, aprender y a la vez ayudar a los lectores a mejorar sus finanzas y proteger sus ahorros.

Poco a poco iba avanzando en el estudio, complementando con otras lecturas sobre finanzas y economía, e iba dándome cuenta que muchas cosas no me encajaban.

Se supone que todos cuando estudiamos una carrera, un oficio o una profesión queremos adquirir los conocimientos necesarios para servir mejor y de la forma más honesta a nuestros clientes y empresas.

Creo que es lo lógico, sensato y ético. Pero descubres que no es así.

Que una vez más, al igual que en todos los ámbitos de la sociedad, también en la educación, el consenso lo acapara todo.

En economía se trata del pensamiento keynesiano y en finanzas la hipótesis del mercado eficiente.

Ambas muestran una visión estática y matemática de la economía y las finanzas. Como si el mercado no lo formaran personas.

Como si se tratara de robots o ratas de laboratorio que obedecen órdenes.

La sociedad es algo mucho más complejo y dinámico, como para ser moldeado al antojo de los estatistas de turno.

Pero afortunadamente existe una minoría de profesionales, quijotes diría yo, que no piensan igual que el consenso. Y además los resultados y los hechos les dan la razón.

Entre ellos, Francisco García Paramés.

Su libro ha enfocado el camino que debo seguir, tanto en el aspecto económico como financiero:

Creo que en estos dos campos es dónde debo aportar el valor a los lectores.

Por eso, veo innecesario perder el tiempo aprendiendo otros conocimientos que no aportan nada.

1. Invierte en activos reales

Son aquellos activos que las personas demandan y necesitan.

Como pueden ser las habilidades técnicas, acciones, inmuebles o metales preciosos como el oro.

Dentro de todos estos activos el más importante son tus habilidades técnicas para hacer algo. Tu Know-how por así decirlo.

Invierte todo lo que puedes en desarrollarlas. Para distinguirte del mercado y aportar valor. Sea en el sector que sea.

No olvides que invertir en este activo es lo que te generará ingresos que más tarde podrás ahorrar e invertir.

El segundo activo real más importante son las acciones. Son una parte representativa de la propiedad de una empresa.

Una empresa que ofrece productos y servicios que la gente demanda. Que necesitan para vivir.

Por muchas crisis que haya, las personas siempre necesitarán vestirse, comer y demás enseres para la vida diaria.

Por eso son la mejor inversión. La más rentable y la más segura.

Ya me quedo claro en el libro del profesor Jeremy S. Siegel, Guía para invertir a largo plazo, pero con éste de Paramés me he reafirmado.

Los bonos y letras del tesoro no son activos reales, son activos monetarios o promesas como las llama Böhm-Bawerk.

No tienes la titularidad de nada. No eres propietario.

Además de su escasa rentabilidad y pérdida de poder adquisitivo.

Ya profundizaré en otro post sobre los activos reales y monetarios.

2. La volatilidad no significa riesgo, significa oportunidad

Ya hablé sobre este tema en un post sobre como detectar inversiones seguras.

La gran mayoría de personas y profesionales confunden la volatilidad de un activo con el riesgo.

No tiene nada que ver. Qué algo sea muy volátil (que su precio se mueva de arriba a abajo) no significa que sea arriesgado.

Lo podemos ver con un ejemplo.

Un bono del Estado no es volátil. Todo el mundo lo ve como la inversión “sin riesgo”.

Sin embargo, con la continua devaluación de la moneda por parte de los Bancos Centrales, esa inversión es cada vez menos segura.

Pierdes poder adquisitivo y te empobrece. Pero como no es volátil, no lo vemos.

Mientras que una acción de una gran empresa como BMW, en un momento determinado de pánico, pueda llegar a valer 17 euros, no significa que pierda valor y no sea segura.

De hecho ahora cotiza a 78 euros. Pero llego a cotizar a ciento veinte euros.

Y sigue creando valor y aumentando el poder adquisitivo de los accionistas.

Por eso, los value investor, los inversores sensatos, ven en la volatilidad una oportunidad.

Una oportunidad de comprar acciones de grandes empresas, como BMW, a 17 euros.

3. El mercado no es eficiente

Si fuera eficiente Warren Buffett no sería uno de los hombres más ricos del mundo.

El mercado está formado por precios. Y los precios son valoraciones subjetivas que hacen las personas.

Y las personas tienen momentos de irracionalidad y pierden el sentido común.

Que los pisos llegarán a valer lo que valieron, no quiere decir que fuese su precio.

Los inversores value conocen la volatilidad del comportamiento humano y lo aprovechan para comprar en momentos adecuados.

Es imposible que el mercado sea eficiente porque continuamente se está creando nueva información.

El mercado es un continuo ajuste y desajuste.

4. Para invertir con éxito no necesitas a un asesor financiero

Parece mentira que te lo diga yo, que espero a ser uno de ellos, pero es así.

Es más, deberías hacerlo tu mismo. Es hora de asumir la responsabilidad de nuestras finanzas.

Muy pocos gestores, como demuestran las estadísticas, baten al mercado por los propios incentivos de la industria financiera.

Y la inversión en índices tiene otra serie de inconvenientes que puedes leer en este artículo de Emérito Quintana.

Al igual que nos quebramos la cabeza para comprar un coche o el último móvil, deberíamos hacerlo con nuestros ahorros.

De hecho son más importantes y tiene un mayor impacto en nuestras vidas.

Puedes empezar leyéndote estas dos joyas: El pequeño libro que aún vence al mercado y El pequeño libro que genera riqueza.

5. Controlar las emociones y cultivar la paciencia

Todos los grandes inversores coinciden en que uno de los factores principales para invertir con éxito es la paciencia.

El proceso de analizar una empresa y valorarla es relativamente sencillo. De hecho con una calculadora normal puedes hacerlo.

Lo que es difícil es comprar cuando nadie compra y vender cuando nadie vende.

Salirse del rebaño. Para eso hay que saber controlar las emociones.

Por eso, creo que debo profundizar en este tema y compartirlo con los lectores.

De hecho, ya me llamó la atención que George Kinder utilizara técnicas budistas con sus clientes.

El budismo y el conocimiento de uno mismo es esencial para gestionar tus finanzas, aunque te pueda parecer extraño.

Creemos que nuestras finanzas son algo independiente a nosotros. Al contrario, es un fiel reflejo de quién somos, de como nos sentimos.

El libro de Paramés me ha dejado muchas otras lecciones. Pero éstas son las principales, además de una extensa bibliografía.

En el mundo financiero hay mucho ruido y puedes perderte con tantas opciones. Es complicado elegir.

Yo he elegido el sentido común. Aunque a veces duela, como dice la canción.

Está demostrado que da los mejores resultados a largo plazo.

Postdata

Por si hay algún despistado en la sala, quería aclarar el título del post.

Hace referencia a aquella frase de Newton “Si he logrado ver más lejos, ha sido porque me he subido sobre los hombros de gigantes”.

Gigantes como Paramés, Peter Lynch o Warren Buffett.

Algunas reflexiones sobre qué hacer si te toca la lotería

Cada año, tras el sorteo de Navidad, en los medios de comunicación surgen las típicas encuestas sobre qué hacer si te toca la lotería.

Y más o menos, los encuestados suelen responder lo mismo. Viajar, tapar agujeros, dejar el trabajo, comprarse un coche o una vivienda y ayudar a la familia, suele ser lo más habitual.

Llama la atención y resulta curioso, por no decir hipócrita, que España sea el país europeo más anticapitalista de todos y a la vez el que más se gasta en juegos de azar.

Esto dice mucho de nuestra sociedad. Nos asquea la palabra capitalismo, pero sin embargo deseamos ser ricos. Queremos el fruto, no el sacrificio. Todo por la vía fácil, que es la más difícil. Hipocresía, envidia y pereza.

Seguimos confiando más en la suerte, que en el ahorro, para solucionar nuestros problemas financieros y hacer aquello que queremos en la vida. Aunque de lo primero no tengamos ningún control, y de lo segundo sí.

Que impotencia depender del azar para cumplir nuestros sueños. Siempre podremos quejarnos de que no tenemos suerte, pero tenemos salud y somos afortunados en el amor, aunque sea mentira.

Somos tan ingenuos que creemos que tocándonos la lotería se solucionan nuestros problemas. Cuando no es así. E incluso suele empeorar en la gran mayoría de los casos. Como demuestran varios estudios. No es el dinero, estúpido, es la educación financiera.

No se trata de tener el capital, sino de conservarlo y saber invertir para multiplicarlo.

Nuestro objetivo no tendría que ser gastarnos el dinero y aparentar que somos ricos a corto plazo. Sino diseñar un plan financiero para disfrutar y multiplicar nuestro capital a lo largo de los años e incluso traspasarlo a las siguientes generaciones.

Para ello, hay que saber cómo invertir el dinero y dónde invertirlo.

qué hacer si te toca la lotería¿Qué hacer si te toca la lotería?

Voy a utilizar aquello que haría la gente si le tocase la lotería, tomado de diferentes encuestas, y lo utilizaré para reflexionar sobre si es necesario que te toque para hacer realidad tus sueños.

Las respuestas a dichas encuestas demuestran, en contra de lo que dice un famoso anuncio, que si tenemos sueños baratos. O por lo menos asumibles. Que no hacen falta millones de euros para cumplirlos.

Me parece un mensaje más acertado aquel de la libertad es el premio. Y para ser libre no hace falta que te toque la euromillones.

1. Viajar (hay vuelos en Ryanair por 7,99 euros)

No me creo que la gente siga esperando a tener mucho dinero para viajar. Hemos estado estas navidades Mónica y yo en Roma. El vuelo nos costó 120€ ida y vuelta los dos con una maleta facturada. ¿En serio crees que hacen falta millones para viajar?.

Actualmente puedes viajar a cualquier ciudad europea por muy pocos euros. Y cada vez hay más alternativas para alojarse y viajar por muy poco dinero o incluso gratis.

Si no puedes permitirte dos semanas de vacaciones, puedes hacer una escapada de cuatro días. No esperes al momento perfecto y tener todo el dinero para el viaje de tu vida. Porque nunca lo harás.

Si realmente quieres hacerlo, hazlo. Llena tu vida de experiencias, no de trastos inservibles que te mantienen preso.

2. Tapar agujeros (¿y porqué sigues cavando?)

Este es uno de los más comunes. Cubrir deudas. La cruda realidad es que aunque nos quitásemos todas las deudas de encima, volveríamos a las andadas.

Porque como he dicho anteriormente, no se trata de dinero, se trata de educación financiera. Nos enseñan desde muy pequeños a gastar, pero no nos enseñan a generar ingresos. A fomentar el espíritu emprendedor.

Queremos resultados rápidos y solo pensamos en el corto plazo. No queremos vivir como nadie quiere, para después vivir como nadie puede. Ese es el mensaje principal del libro de Dave Ramsey, La Transformación total de su dinero.

Su sistema bola de nieve para amortizar deudas y ahorrar un fondo de emergencia de mil euros para empezar, son clave para vivir más tranquilo financieramente.

3. Guardarlo para un futuro (No se trata de acumular dinero, sino activos)

Los ricos no son sólo ricos porque tienen mucho dinero. Son ricos porque tienen activos (empresas, acciones, inmuebles, obras de arte, patentes, marca, profesión, etc) que generan liquidez. Además de una buena gestión de dicha riqueza. Esto parece algo obvio, pero la gran mayoría de personas lo pasan por alto.

El dinero sólo es un medio de intercambio, que a lo largo de la historia ha cambiado de aspecto y forma. En su día fueron metales preciosos, cabezas de ganado, arroz o trigo. Hoy es el euro o el dólar, pero mañana puede ser el bitcoin.

El valor del dinero se deteriora a lo largo del tiempo si no lo inviertes y superas la inflación. Es como una termita silenciosa que se come tus ahorros. Por eso, aunque te tocase la lotería y dejases el dinero en una cuenta corriente o debajo del colchón, por no arriesgar, al cabo de los años tu poder adquisitivo se deterioraría.

Puedes tener mucho dinero, y sin embargo ser pobre. Y si no que se lo digan a los alemanes de 1923, dónde medio kilo de pan costaba tres mil millones de marcos o medio kilo de carne treinta y seis mil millones. O más recientemente Venezuela, dónde la inflación es del 200%.

Un activo, sin embargo, no sólo no pierde valor, sino que se revaloriza a lo largo del tiempo. Que se lo digan si no a los accionistas de Berkshire Hathaway, la sociedad inversora de Warren Buffet, que en 1980 la acción costaba 280 dólares y hoy día está valorada aproximadamente en 200.000 dólares.

Hay que decir que no todos los activos se revalorizan. Obvio. Ahí está el quid de la cuestión. Saber elegirlos y gestionarlos.

4. Donar a una ONG (¿porqué no donas una cantidad inferior?)

Hace más de cuatro años que Mónica y yo que tenemos apadrinada a Anusha, una niña india, de Anantapur, a través de la Fundación Vicente Ferrer. Son sólo 18 euros mensuales. ¿Eso es dinero? ¿hay que ser rico para ayudar a los demás?.

Ese dinero y mucho más, seguro que te lo gastas en cualquier chorrada cada mes. No me digas que es por dinero. O lo de “eso seguro que no llega”. Si no donas seguro que no llega.

que hacer si te toca la loteria

Además, si tu problema es ese, hay cientos de asociaciones y fundaciones que están al lado de tu casa y puedes ayudarles, no sólo con tu dinero, sino presencialmente. A pie de obra. Si quieres, puedes.

Y por si fuera poco, también desgrava en tu declaración de la renta. Pero lo mejor de todo, es que te hace sentir de puta madre. Que con tu pequeña contribución estás ayudando a una personita a salir adelante.

5. Dejar el trabajo (tarde o temprano te echarán, no esperes a que te toque la lotería)

El mundo laboral está cambiando por completo. Todos aquellos puestos de trabajo que los pueda hacer una máquina, los terminará haciendo una máquina. Todo lo demás será una sociedad de agentes libres y creativos.

Además, la esperanza de vida no deja de crecer. Tenemos mucha vida por delante, para estar en un trabajo, que detestamos, solamente por dinero. Si no te sientes involucrado con el proyecto, repercutirá a tu salud. Tanto física como psíquicamente.

Por eso, no esperes a que te toque la lotería para dejar tu trabajo. Empieza a trabajar en tu plan de salida. Si sólo estás por dinero, como la gran mayoría, revisa tus finanzas, ajusta tus gastos y genera otra fuente de ingresos, para no depender de tu trabajo.

Para terminar, quiero destacar que aquella respuesta que casi siempre ocupa los últimos lugares en este tipo de encuestas, es la de montar un negocio. Nadie quiere ensuciarse las manos y complicarse la vida. Me temo que en las próximas décadas es lo que tocará. Quieras o no.

Saber qué hacer si te toca lotería no tendría que preocuparte, porque hay muy pocas posibilidades de que eso ocurra. Y además no depende de ti. Sin embargo, cambiar tu vida con pequeñas acciones, día a día, hasta que vivas como siempre has soñado, si está en tu mano.

Ahora me gustaría que me contases qué harías tú si te tocase la lotería y qué opinas al respecto.

2 enfoques para vivir de las rentas y gestionar tu patrimonio

Si te estás planteando vivir de las rentas, antes deberías tener claro unas cuantas cosas. No es tan fácil y sencillo cómo lo pintan algunos anuncios de juegos de azar.

Para muchas personas, sus problemas se solucionarían si les tocase la lotería o recibiesen una cantidad de dinero. Quitarían sus deudas, viajarían por el mundo, ayudarían a la familia y lo demás lo invertirían y “con lo que me diesen” viviría sin trabajar y tumbado a la bartola.

Pero como dijo Nathan Mayer Rothschild, hace falta mucha audacia y mucha cautela para amasar una gran fortuna.

Por eso son tan pocos los que lo consiguen.

vivir de las rentas

¿Qué tienes que tener en cuenta, si quieres vivir de las rentas?

Aquí tienes algunos de los aspectos fundamentales, que tienes que tener en cuenta, si tu objetivo es vivir de tus inversiones.

1. ¿Con qué capital cuentas para empezar?

Esas rentas con las que pretendes vivir, tienen que salir de la rentabilidad que te genere el capital invertido. A más capital, puedes permitirte menor rentabilidad, y por lo tanto menos riesgo. Y con menos capital, tendrás que arriesgar más, para conseguir mayor rentabilidad.

Con un ejemplo se verá más claro.

Voy a coger como referencia de rentas necesarias para vivir, el salario medio de España. Que son aproximadamente 26.000 € anuales. Eso supondría unos dos mil cien euros mensuales.

Cogiendo como referencia la rentabilidad media histórica de la bolsa americana, un 6,6% descontando la inflación, necesitaríamos un capital de 500.000 €. Si calculamos la rentabilidad da unos 33.000 € brutos menos la retención pertinente de Hacienda, quedarían los 26.000 netos anuales.

Esa rentabilidad es relativamente fácil de conseguir con una cartera diversificada de fondos indexados de gestión pasiva.

Estoy partiendo de la idea, que desde el primer año da esa rentabilidad, cuando no suele ser así. Es una media a largo plazo. Habrá años que obtengas más y habrá años que obtengas menos.

Pero bueno, es para que te hagas una idea y tengas una referencia.

Ya puedes hacer números tu mismo. Con la mitad de capital y la misma rentabilidad, obtendrías aproximadamente la mitad de rentas. Unos mil euros al mes.

2. ¿Qué estilo de vida quieres?

Otro factor muy importante. Si eres una persona austera, que tiene todo pagado y lleva una vida sencilla, te será más fácil vivir de las rentas, que una persona que tenga una vida de lujo y con excesivos gastos.

Por eso la gran mayoría de la gente que le toca la lotería o recibe una herencia millonaria, a los pocos años se la han fundido y además contraen deudas. Acaban en peor situación, que cuando tuvieron el golpe de suerte.

El gasto es el factor que mejor podemos controlar. Es inmediato. Yo decido dejar de fumar y ese dinero me lo empiezo a ahorrar desde el momento que lo decido. Me aprieto el cinturón e inmediatamente veo el beneficio.

Sin embargo, aumentar ingresos es un factor más incierto. No hay certeza ni seguridad absoluta. Monto un negocio y no sé si venderé. Invierto y no sé si obtendré la rentabilidad esperada.

Me pongo a trabajar en una empresa y no sé si me pagarán o me despedirán. Son expectativas.

Por eso es importante no contraer deudas. Tienes más flexibilidad para adaptarte a los ingresos que obtengas, que cuando tienes contraídas una serie de obligaciones, como puede ser una hipoteca, que necesitas unos ingresos constantes sí o sí.

La ventaja de no tener deudas y obligaciones es que no tienes que cargar con esa mochila. Y puedes vivir en el lugar del mundo que quieras, dónde la vida esté mucho más barata que en España.

Y entonces ya no necesitarás tanto capital y con una rentabilidad menor y menos riesgo, podrás vivir perfectamente.

3. ¿Cuál es tu horizonte temporal?

¿Durante cuánto tiempo pretendes vivir de las rentas? Cuánto mayor sea tu horizonte temporal, más audaz y cauteloso tendrás que ser.

Aspectos como la inflación, irán deteriorando tu capital si no inviertes inteligentemente, con lo que tus rentas cada vez serían menores y tu calidad de vida se vería perjudicada.

Sin embargo, el tiempo es un buen compañero de los buenos negocios, como dice Buffett. El interés compuesto hará que tus inversiones, con el paso de los años, se reproduzcan cada vez más a través del efecto bola de nieve.

La complejidad es aún mayor, cuando quieres que tu capital pase a tus hijos y siguientes generaciones. Tendrás que tener en cuenta también, aspectos de vital importancia, como la fiscalidad.

4. ¿Cuál es tu tolerancia al riesgo?

Todo el mundo quiere la máxima rentabilidad con el menor riesgo. Y cómo dicen en mi tierra, tetas y sopas no puede ser. Hay que elegir.

O renuncias a ganar menos, a cambio de “mayor seguridad”, pero con el inconveniente de deteriorar tu capital y poder adquisitivo. O arriesgas más, a cambio de “menos seguridad” pero con una mayor rentabilidad y con la ventaja de aumentar tu poder adquisitivo y riqueza.

Si quieres rentabilidad, gran parte de tu capital tiene que estar en renta variable. No hay otra. La renta fija, que no es fija, ni tampoco es segura, suele dar una rentabilidad parecida a la inflación. A veces ni eso. Así que tu decides.

5. Mejora tu inteligencia financiera

Aunque te rodees de los mejores asesores financieros y tengas mucho patrimonio, tendrás que seguir desarrollando tu inteligencia financiera.

Porqué cuanto más tienes, más complejo se vuelve todo. Kiyosaki lo decía en una charla, tanto tener mucho dinero, como tener poco, es un problema. Tu decides que problema quieres tener. 🙂

Dicho todo esto, ahora sí, te presento los dos enfoques para gestionar tu patrimonio y vivir de tus inversiones.

Por un lado, está el basado en la distribución del patrimonio, y por otro, el del crecimiento del patrimonio. Dentro de cada uno de ellos hay diferentes opciones.

Están sacados del libro de Stuart E. Lucas, Gestión de Patrimonios: Claves para rentabilizar, proteger, disfrutar y compartir el patrimonio familiar.

Distribución del patrimonio

El horizonte temporal de las personas que se deciden por esta estrategia de inversión, suele ser unos veinte años o menos. Quieren gastarse todo su patrimonio mientras vivan. No quieren dejar nada, hablando claro.

El nivel de gasto es bastante alto y la rentabilidad de sus inversiones es baja y conservadora. La planificación fiscal será lo más sencilla y simple posible.

En este grupo existen dos opciones:

  • Mantener el poder adquisitivo: el gran reto a resolver es cuánto tiempo voy a vivir. Está muy bien, querer disfrutar de tu patrimonio mientras vivas, pero puede que te pases gastando y vivas más de lo esperado y pases tus ultimos años en la miseria. Por eso es recomendable, si optas por esta opción, complementarlo con un trabajo.
  • Mantener una renta estable: las personas que se decantan por esta opción, basan su estrategia en lograr un flujo de caja estable a lo largo de su vida. Pretenden mantener un nivel de gasto constante a y conservar el valor de sus activos. En ambas opciones, el objetivo es batir la inflación, en lo que a rentabilidad se refiere.

Crecimiento del patrimonio

El horizonte temporal de este enfoque es de varias décadas y multigeneracional. Las rentabilidades tienen que ser superiores a la media del mercado y tener tolerancia a la volatilidad y la incertidumbre.

Hay un control exhaustivo del gasto y todo lo relacionado con el impuesto de transmisiones patrimoniales. En este tipo de estrategias, la filantropía está muy presente, por las grandes ventajas fiscales que tienen.

  • Conservar el valor real de la riqueza y el poder adquisitivo: se necesitará rendimientos superiores al 10%. Para ello, se debe tener aptitudes superiores a la media, como te decía antes cuando hablaba de la inteligencia financiera. Es necesaria una buena y profesional gestión patrimonial.
  • Conservar la riqueza per cápita a lo largo de generaciones: para que cada miembro de la familia de futuras generaciones, mantengan los mismo niveles de renta reales ajustados a la inflación, que las generaciones actuales.
  • Mantener el crecimiento de la riqueza: suelen ser familias vinculadas a una empresa, genración tras generación, y pueden seguir creando riqueza y diversifiacando prudentemente en otras áreas.

Hasta aquí la entrada de la semana.

Espero que ahora tengas una visión más amplia sobre cómo vivir de las rentas y gestionar tu propio patrimonio.

Nada se construye por azar. Requiere una planificación y un enfoque.

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