Cómo invertir en acciones con una simple fórmula

¿Qué pensarías si te dijese cómo invertir en acciones con una simple fórmula y encima hacerlo mejor que la mayoría de profesionales?.

Pensarías que estoy loco, que tiene truco o que no puede ser.

Sí todo el mundo la aplicase sería rico, me dirías.

Hay está el quid de la cuestión. Que no todo el mundo la aplica.

Porque además de aplicar la fórmula, requiere de algo más importante: paciencia.

Y aquí es dónde el ser humano siempre pincha. Sabemos que algo funciona, pero no somos capaces de esperar. Queremos resultados ya.

La fórmula es muy sencilla: invertir en buenos negocios a precios de ganga.

cómo invertir en acciones

Cómo invertir en acciones según la fórmula de Joel Greenblatt

En la introducción del maravilloso libro de Greenblatt, hace una reflexión muy interesante.

Dice que tras treinta años invirtiendo profesionalmente y catorce enseñando en una escuela de negocios está convencido de dos cosas:

  • Si realmente quieres superar la rentabilidad del mercado, la gran mayoría de profesionales y académicos no podrán ayudarte.
  • Y eso te deja una sola alternativa real: tienes que hacerlo tú mismo.

Si un profesional de su talla y con su trayectoria dice eso, ¿quién soy yo para no hacerle caso?.

Esta reflexión ha sido muy importante para mí. Me ha ayudado a enfocarme en el análisis de empresas a través del value investing.

Todo lo demás es ruido.

El grosor de tus ahorros tienen que estar invertidos en acciones de buenos negocios. Es lo más seguro y rentable.

Dicho esto, vamos al lío.

¿Qué es un precio de ganga?

Un precio de ganga es comprar duros a cuatro pesetas, como dice el refrán. Es decir, comprar algo por debajo de su valor.

A eso es lo que se dedica toda la industria financiera. Ese es el objetivo.

Aunque los resultados digan lo contrario. La gran mayoría de los fondos de inversión no superan al índice de referencia.

Por eso, lo más sensato si no quieres complicarte la vida, es invertir en un fondo indexado que replica al mercado y listo.

Pero si quieres ir más allá, y dedicarle más tiempo a tus inversiones, existe la manera de buscar estas gangas que el mercado desprecia.

Para ello, antes tienes que entender como funciona Mr. Market.

Mr. Market y sus cambios de humor

El padre de la inversión en valor, Benjamin Graham, fue el que acuñó esta idea sobre la bolsa.

Imagina que el mercado es tu socio. Y cada día, te vende parte del negocio a un precio. Los días que está triste, te lo vende muy barato.

Los días que está eufórico, te lo vende muy caro.

Tú, como inversor y socio de Mr.Market, puedes aprovechar cada día si haces trato o no con él.

Lo sensato, es comprar cuando está deprimido (crisis) y vender cuando está eufórico (burbujas).

Pero la industria financiera, la masa, hace todo lo contrario. Se dejan guiar por el carácter maníaco depresivo del mercado.

Sólo tenemos que fijarnos en las cotizaciones mínimas y máximas del año de una empresa, para entender el concepto de Mr. Market.

Cómo puede ser que una empresa no cambie en nada, los mismos beneficios, vendiendo el mismo producto y la misma gestión, pero si cambie continuamente su precio.

Podemos compararlo a los inmuebles. Imagina que tu casa hoy cotizase a un precio, mañana a otro, subiese y bajase continuamente.

Cuando sigue estando en la misma zona, no has hecho ninguna reforma y te da el mismo servicio. No tiene sentido.

Pues ese sinsentido si que se da en la bolsa. Y los inversores inteligentes lo aprovechan.

¿Cómo puede ser?. Yo qué se. Por que el hombre es así de raro. Qué más da y a quién le importa, como dice Greenblatt.

Lo que está claro es que continuamente sucede y podemos aprovecharnos de esa volatilidad, mal entendida como riesgo.

Lo rentable, sí es barato, dos veces rentable

La única manera de saber si algo es una ganga, es compararlo con el valor que aporta. Y una de las medidas de valor en finanzas, es la rentabilidad.

Imaginemos que la empresa XYZ ha tenido un beneficio neto en el año 2016 de 1.200.000 euros. Y las acciones en circulación son un millón.

Si dividimos 1.200.000 entre 1.000.000 nos da un beneficio por acción de 1,20.

La acción cotiza actualmente a 12 euros.

¿Qué rentabilidad nos puede dar esta acción al actual precio?. Si dividimos 1,20 entre 12 nos da una rentabilidad de 10%.

¿Qué pasaría si la cotización cayese a 10 euros?.

Que obtendríamos una rentabilidad del 12% sin haber cambiado nada.

¿Y si los beneficios fuesen de 2,40€?. Al precio actual obtendríamos un 20% de rentabilidad.

Esta es la primera parte de la fórmula. Seleccionar aquellos negocios que obtienen mayor rentabilidad.

¿Y qué es un buen negocio?

Ya sabemos qué es un precio de ganga. Aquellas empresas que obtienen mayor rentabilidad, en relación con su precio.

Ahora nos toca averiguar de qué hablamos cuando decimos un buen negocio.

Hay muchos modos de distinguir un buen negocio de uno malo. Entre otras muchas, la calidad de sus productos o servicios, sus ventajas competitivas, el valor de su marca o la gestión de los directivos.

Todas estas cosas ayudan a tomar una decisión de inversión. Pero el libro de Greenblatt, trata de ayudarnos tomar decisiones con datos. Números reales. Cosas que sabemos y no son predicciones.

Siempre limitándonos al informe anual de la empresa del año anterior.

Un buen negocio se mide con su retorno sobre capital. Es decir, ¿cuánto dinero ganamos por euro invertido en la empresa?.

Si poner en funcionamiento un bar nos cuesta 100.000 euros y obtenemos 20.000 euros al año, estamos obteniendo un 20 por ciento (20.000 euros dividido entre 100.000) de retorno sobre capital.

Por cada cien euros que metemos en el bar, obtenemos veinte.

Siempre preferiremos un negocio dónde obtengamos el mayor retorno sobre capital.

Pagar un precio de ganga por un buen negocio es la combinación perfecta para ganar mucho dinero y batir al mercado.

Simplemente tomando estas dos variables, podemos estar seguros de hacer una buena inversión.

Cómo invertir en acciones paso a paso

Joel Greenblatt define este método de seleccionar acciones de la siguiente manera: se trata de comprar empresas por encima de la media a precios por debajo de la media.

Es decir, las mejores al mejor precio.

Para los que seáis de Estados Unidos, o queráis invertir en empresas de este país a través de esta fórmula, el autor tiene su propia página dónde hace la selección automáticamente.

La página es: magicformulainvesting.com

Para los que queráis invertir en empresas de otros países, tendréis que hacer los cálculos vosotros mismos.

Tampoco es muy complicado.

1. ¿En qué consiste la fórmula?

Greenblatt hace una selección entre 3.500 compañías, independientemente de su capitalización. Funciona tanto para grandes, como para pequeñas. Tú eliges.

Él propone una cartera de 20 o 30 compañías. Sinceramente, no creo que hagan falta tantas. Entre cinco y diez, dependiendo del capital, ya esta bien.

Como Philip Fisher y Peter Lynch, no creo en la diversificación excesiva. Mejor centrarse en pocas empresas y buenas.

Así tienes más tiempo para estudiarlas en profundidad.

Toma esta fórmula como un filtro, más que como un seleccionador de empresas al azar. Aun así, funciona mejor que la media.

Tendrás que ir una por una, o bien en la página de la propia empresa y buscar en la sección de inversores, el informe financiero anual del año anterior.

O sí es el caso de España, en la página de la CNMV buscar la empresa en cuestión.

Imaginemos que quieres hacer una selección del IBEX 35. Como su propio nombre indica, son 35 compañías.

La fórmula consiste en lo siguiente:

  1. Como son 35 empresas asignaremos un total de 35 puestos. Lógico, ¿no?. 😉
  2. Calcularemos el ROA de cada empresa y las ordenaremos de mayor a menor. Es decir, la que tenga el mayor ROA, irá en el puesto 1. La que tenga el menor ROA, irá en el puesto 35.
  3. Calcularemos el PER de cada una de las empresas y las ordenaremos al contrario. Es decir, la empresa que tenga el PER más bajo, irá en el puesto 1 y la que tenga el PER más alto, irá en el puesto 35.
  4. Finalmente, lo que haremos es sumar las posiciones de cada empresa y las ordenaremos de menor a mayor. Es decir, si la empresa ABC tiene el puesto 3 en ROA y el 17 en PER, su resultado es 20. Mientras que sí la empresa XYZ tiene el puesto 1 en ROA y el puesto 35 en PER, tiene un resultado de 36. La empresa ABC tiene mejor combinación, y por lo tanto mejor posición que la empresa XYZ.
  5. Como te he dicho, no buscamos la mejor en una cosa y la mejor en otra. No. Se trata de buscar la mejor combinación de ambos factores.

Ahora vayamos a ver cómo calculamos estos factores.

1.1 ¿Cómo calcular el retorno sobre capital?

El ratio que tendrás que utilizar para obtener este valor es el ROA (Return on Assets). El autor sitúa como mínimo un ROA del 25%.

Tómalo como una referencia. De lo que se trata es de qué cuanto más alto mejor. Comprobarás que hay pocas empresas con esos porcentajes sobre capital tan altos.

ROA = Beneficio Neto / Activos Totales

El beneficio neto lo podrás encontrar en la cuenta de resultados de la empresa. Los activos totales en el balance de situación.

Simplemente se trata de dividir ambas cantidades y multiplicarlas por cien. Te dará un valor. Si es más cercano a 25, o lo supera, mejor.

1.2 ¿Como calcular la rentabilidad?

Ya he comentado que para calcular la rentabilidad de una acción, sólo tienes que dividir el beneficio por acción entre el precio de cotización.

Pero para el cálculo de la fórmula, utilizaremos la división inversa.

El conocidísimo ratio PER (Price earnings ratio) o P/E:

PER = Precio /BPA (Beneficio por Acción)

Explicado de una forma sencilla, el PER es el número de años que tardaríamos en recuperar la inversión.

Es decir, siguiendo con el ejemplo anterior, si el beneficio es 1,20 y la cotización 12 euros, nos daría un PER de 10.

Esto quiere decir que tendríamos que esperar 10 años, si los beneficios se mantienen constantes, para recuperar la inversión de 12 euros.

La media histórica de la bolsa ha sido PER 15. Por lo tanto, hay que evitar todas aquellas acciones que estén por encima de 15.

Y de 15 para abajo, son precios interesantes. Si me apuras, por debajo de 10.

Aquellas empresas que tengan un PER excesivamente bajo, como 5 o menos, suele ser inusual. Echales un vistazo antes de ponerlas en la lista a ver porqué motivo es.

Pero bueno, en este caso nos interesa la combinación perfecta de PER y ROA.

2. ¿Y después?

Una vez que tienes seleccionadas tus acciones ganadoras, se trata de ir comprándolas cada dos o tres meses, hasta completar tu capital.

Es decir, no comprarlas todas de golpe, sino dividir tu inversión a lo largo del año.

Aquellas acciones perdedoras, las venderás antes de que cumplan el año. Y las ganadoras, las venderás unos días después de cumplir el año.

Greenblatt propone este método, de cara al tema fiscal.

Pero creo que si utilizas la fórmula mágica como filtro para seleccionar buenas acciones, y decides estudiarlas un poco más en profundidad, no necesitarás hacer esto.

Simplemente las mantendría hasta que alcanzansen su precio estimado. O sino, cuando su PER estuviese sobrevalorado o el ROA empezase a deteriorarse.

Siempre podrías volver a hacer otra selección de acciones con la fórmula mágica.

Esta fórmula para invertir en acciones no siempre funciona

Ya lo sabía, ¿ves como tiene truco?. Nada es tan bonito como lo pintan.

Por supuesto, ¿te creías que todo iba a ser tan fácil?. Claro que no. El principal obstáculo que tiene la fórmula eres tú.

La fórmula de Greenblatt funciona a largo plazo. Pero hay períodos de meses, incluso de hasta tres años, que lo hace peor que el mercado.

Pero esa debería ser una alegría. Sabemos que durante un tiempo puede que no funcione. Y por eso muchas personas no la aplicarán, con lo cuál habrá más oportunidades.

Esto demuestra que a corto plazo el mercado no es eficiente. Pero a la larga, tiende a la eficiencia. Es decir, que los buenos negocios a precios de ganga obtienen mayores retornos.

El tiempo acaba recompensando a las empresas que lo hacen bien. Las que atienden mejor las necesidades de los clientes.

Esas son las empresas que selecciona la fórmula mágica. Pero durante un tiempo, el mercado te dirá que no es así. Te llevará la contraria.

Por eso tienes que ser paciente y controlar las emociones para aguantar el tiempo necesario para ver la recompensa.

Creo que el esfuerzo merece la pena.

cómo invertir en acciones 3

Mil euros al 30,8% al cabo de diecisiete años, multiplicaría por noventa y seis veces.. La diferencia es considerable si lo comparamos con lo que hizo el mercado.

Esos mil euros al 12,3% se hubiesen convertido en 79.000 euros. Es mucho, pero un millón está mejor.

Incluso aunque no llegases a igualar la rentabilidad de la fórmula, y te quedases muy por debajo, la diferencia sería muy considerable respecto a la rentabilidad del mercado.

Por el bien de tus ahorros te recomiendo leerte el libro de Joel Greenblatt y qué lo compruebes tú mismo.

Perdona por todas estas semanas sin escribir. Espero recuperar el ritmo en este 2017.

De todas formas, sabes que estoy ahí, al otro lado y puedes ponerte en contacto conmigo para lo que consideres.

3 ventajas del comercio internacional y algunas mentiras

A menudo circula por las redes sociales memes solidarios con los negocios locales y en contra del libre comercio internacional.

Defienden el “comercio justo y solidario” y la protección de los productos locales.

Me parece muy loable apoyar a los pequeños empresarios de tu localidad, pero esa no es la manera.

Si queremos que los negocios locales prosperen tienen que adaptarse a las necesidades de los consumidores. Son los jefes de todo esto. Nadie más.

Si tu negocio sirve mejor y más barato que la competencia, no debes temer a lo que venga de fuera.

Lo que reclaman estos comerciantes es sumamente egoísta, injusto y poco solidario. Quieren prohibir a los consumidores otras alternativas y obligarlos a comprar sus productos. 

Ya sea a través de aranceles, subvenciones o cualquier ayuda del Estado.

Tener la protección estatal para no tener que competir por servir mejor a sus clientes.

Con el comercio internacional salen ganando todos los países. No es un juego de suma cero, dónde unos pierden y otros ganan.

comercio internacional

Todos salimos ganando con el comercio internacional

El libre mercado es un proceso de cooperación social para que todos vivamos mejor. Las empresas y personas que quieran prosperar tienen que servir mejor y más barato que la competencia.

Todo lo contrario a los sistemas intervencionistas que tenemos en la gran mayoría de países.

Por intereses políticos se nos impide a los consumidores acceder a productos más baratos y de mayor calidad. Todo por proteger a industrias incompetentes y desfasadas que no quieren servir mejor a sus clientes.

Se niegan a cambiar. Son sectores privilegiados que significan muchos votos.

Si queremos vivir mejor hay que eliminar el proteccionismo y permitir la libre circulación de productos, personas y capitales.

Éstas son las razones.

1. Ventajas absolutas

Un país tiene una ventaja absoluta respecto a otro país, cuando por una serie de razones (geográficas, clima, idioma o una mezcla de habilidades) puede producir algunas cosas a un menor coste o con una mejor calidad.

En los países tropicales es mucho más fácil y barato cultivar determinadas variedades de fruta y verduras que en otros países donde a penas sale el sol.

Por eso no tiene sentido que Noruega se ponga a cultivar plátanos. Porque resultaría más caro, menos productivo y de peor calidad.

O por ejemplo, los países con abundantes recursos como petróleo, oro o diamantes.

Aunque esto no significa que un país sea más rico. Es solo una ventaja absoluta, que si sabe gestionarla, puede llegar a ser muy rico.

Hago un inciso para dejarlo claro, las razones de que un país sea rico, no está en si tiene recursos o si su situación geográfica es privilegiada.

Las razones de la riqueza de las naciones está en sus instituciones, como bien demuestra el libro de Daaron Acemoglu.

2. Ventajas comparativas

¿Y qué pasa si un país es tan eficiente que puede producir cualquier cosa a un menor coste?.

¿Existe algún beneficio para comerciar con él?.

Por supuesto que sí.

Los recursos (mano de obra, materias primas, tiempo, etc) son escasos y producir más de un producto implica producir menos de otro. Es decir, quitar recursos de un lado para poner en otro.

Esto es uno de los pilares de la economía. Todo es limitado. Es escaso. Por lo tanto, debemos dedicarnos a aquello en lo que seamos comparativamente mejor que otros.

Cogiendo el ejemplo de Thomas Sowell, supongamos que un trabajador alemán produce 500 sillas al mes, mientras que un francés produce 450.

Y que un trabajador alemán puede producir 200 televisores en un mes, mientras que el francés produce 100.

Ambos países disponen de 500 trabajadores cada uno.

comercio internacional 2

Cuando ambos países producen ambos productos, bajo las condiciones especificadas, su producción total combinada es de 190.000 sillas y 90.000 televisores al mes para un total de mil trabajadores.

Sin ningún cambio en la productividad de los trabajadores en ambos países, la producción es mucho mayor si cada uno se dedica a lo que tiene una ventaja comparativa respecto al otro.

En este caso, la producción total sería de 100.000 televisores y 225.000 sillas.

Se dice, entonces, que Alemania tiene una ventaja absoluta en la producción de ambos productos, pero Francia tiene una ventaja comparativa en la producción de sillas.

Lo beneficioso de las ventajas comparativas, es que siempre habrá un lugar en el mercado para todos los países y todas las personas, especialmente para los más pobres. Todos tenemos algo que aportar. 

Por eso, los países más pobres son los que más necesitan el comercio internacional.

Sus gobiernos tienen que dejar de poner trabas burocráticas, abrirse al mundo, favorecer la libertad económica y atraer capital para que sus ciudadanos salgan de la pobreza y prosperen.

3. Economías de escala

Gracias a que los países comercian entre ellos y exportan sus productos, pueden alcanzar economías de escala y vender productos más baratos y asequibles.

Si la producción de productos y servicios de un país fuera para consumo propio, la mayoría de inversiones no se llevarían a cabo. No serían rentables.

Sin embargo, cuando nuestro mercado es el mundo, podemos optimizar mejor los recursos y ser más competitivos. 

Heineken no depende del pequeño mercado de los Países Bajos para vender cerveza, ya que vende en 170 países. Al igual que países como Taiwan o Corea del Sur.

Sin ir más lejos, anoche vi un reportaje en televisión que es un ejemplo perfecto de economía de escala aplicado a un negocio local.

Una carnicería de la Rioja, que gracias a internet, está vendiendo chuletones de buey y ternera a toda España.

El propietario comentaba que el noventa por ciento de las ventas se hacían a clientes de fuera. Sólo el diez por ciento eran ventas locales.

Gracias a que su mercado es España entera, no sólo su localidad, puede acometer mayores inversiones, ampliar el negocio y ofrecer mejores precios a sus clientes. Como cualquier multinacional (ni falta que le hace) haría.

Algunas mentiras muy comunes sobre el comercio internacional

Es increíble la cantidad de mentiras que escuchamos a diario en los medios de comunicación.

La culpa es de los chinos que venden muy barato. No podemos competir con ellos. Les pagan cuatro duros y luego lo venden carísimo.

Sobre todo estos programas de pseudo-investigación. Buscan el titular fácil y la moraleja que espera su público.

Con un final made in Hollywood. No quieren que la realidad les estropee una buena ración de demagogia.

Son periodistas de pacotilla. Van con ideas preconcebidas. No tienen el coraje para entender la complejidad del mundo.

Dónde no hay buenos ni malos. Sino personas y sus circunstancias.

Estas son algunas de esas mentiras que seguimos escuchando.

# No podemos competir con salarios tan altos

A menudo se suele escuchar que los productos de los países prósperos no pueden competir con los de los países más pobres, porque en los países ricos los sueldos son mucho más altos.

Aunque esto pueda sonar muy convincente, históricamente los países más exportadores son los que tienen los sueldos más altos, como es el caso de Estados Unidos, Alemania o Japón.

No sólo se trata de precio, sino de calidad.

Además, suelen confundir el nivel de los salarios con los costes de mano de obra, y los costes de mano de obra con los costes totales.

Los niveles de los salarios se miden según horas trabajadas. Los costes de mano de obra por unidad producida.

Los costes totales incluyen la mano de obra, el capital, el transporte y todo lo necesario para llevar a cabo la producción y ponerlo en el mercado.

En los países prósperos reciben salarios más altos porque en una hora producen mucho más que en los países pobres. Con lo cuál, los costes de mano de obra son más bajos.

Es decir, es más barato producir en un país rico simplemente porque se requiere menos mano de obra para producir mayores cantidades.

Un agricultor de Estados Unidos con un tractor y un ordenador es mucho más productivo que veinte indios arando a mano.

Por eso, lo que hay que hacer para que los trabajadores sean más productivos y tengan sueldos más altos es poner a su disposición las mejores tecnologías y avances.

Y eso se consigue atrayendo capital, reduciendo burocracia y promoviendo la libertad económica.

# Hay que salvar los empleos

Esto es muy habitual. Lo vemos todos los días en el telediario. Normalmente son industrias o empresas con mucho poder de negociación. Que se movilizan y hacen mucho ruido.

Cortan las carreteras, queman neumáticos y paralizan una ciudad. Esto a los gobernantes de turno no les suele gustar. Es mala publicidad.

La excusa siempre es la misma. Como no podemos competir con los productos de fuera, reclamamos al gobierno una solución para no perder puestos de trabajo.

El gobierno suele actuar de forma voluntarista. Ponen aranceles a las importaciones, dan subvenciones a ese sector y todo lo que sea para que se callen.

Ponen un parche pero no solucionan el verdadero problema. Qué es una industria obsoleta y tiene que renovarse para poder competir.

No hay soluciones fáciles ni mágicas. Hay que renovarse o morir. Pero los grupos de presión quieren seguir chupando de la teta.

Todas esas medidas no caen en saco roto. A ese sector o empresa le solucionaremos la papeleta, pero repercute al resto de la economía.

Gracias a los aranceles, subvenciones y ayudas venden a precios artificialmente más altos de lo que marca el mercado. Esto afecta a todos los sectores que dependen de esa industria.

Como cuando tiras una piedra en un estanque.

Éstos sectores dejan de ser competitivos al repercutir la subida artificial de precios y no estar subvencionados.

El resultado de todas estas medidas es que se pierden más empleos de los que se intentaban salvar.

Pero los sectores que sufren las consecuencias del proteccionismo no suelen estar tan movilizados o son pequeñas empresas sin poder de negociación.

# Dumping

El dumping es una trama conspiratoria de buenos y malos que se han montado los gobiernos. El argumento suele ser el siguiente:

Los competidores extranjeros venden sus productos y mercancías más baratas que nuestras empresas.

Las empresas nacionales no pueden competir. Es injusto. Están vendiendo por debajo de coste (ni que hubiera un coste objetivo de las cosas), para después, cuando la competidores nacionales se arruinen, subir los precios a niveles monopolísticos.

Por lo tanto, debemos aprobar leyes antidumping, restringir o gravar fuertemente todas las importaciones de este tipo.

Fin de la historia.

Razonamientos simplistas para problemas complejos.

Primero, si están vendiendo tan barato, según los funcionarios y los competidores incompetentes, pensemos un poco ¿a quién están beneficiando?. Al consumidor.

¿Entonces, qué problema hay?. ¿No se trata de satisfacer las necesidades de los clientes mejor que nadie?. ¿No es a quién hay que proteger?.

Segundo, si es así que están regalando los productos habría que hacerles un monumento por filántropos.

Y tercero, si la película fuese cierta y subieran los precios a niveles abusivos (después de hundir a los competidores y sobrevivir) surgiría de nuevo la competencia, que vendería más barato y los clientes dejarían de comprarles.

El mercado es un proceso en continuo movimiento que nunca se detiene. No es algo estático como creen los gobernantes. Hoy estás arriba, pero mañana puede que estés abajo.

El libre comercio internacional impulsa la paz y el progreso. Los Estados proteccionistas y autoritarios conducen a sus habitantes a la pobreza y la violencia.

Si queremos la “paz en el mundo” y “acabar con el hambre”, abrid las fronteras, dejadnos comerciar, competir, salir adelante. No necesitamos ayudas, solo necesitamos libertad.

Pero me temo que eso no pasará. Los burócratas viven de eso. De reducir la libertad bajo una falsa seguridad.

Es lo que tenemos. Es lo que queremos.

¿Quién haría las carreteras? y demás miedos a la privatización de empresas

Cuenta el profesor Jesús Huerta de Soto en una de sus clases de economía que hay en youtube, que muchos de sus alumnos cuando terminan el curso, les suelen comentar que la concepción del mundo les cambia.

Ven la realidad de otra manera. El 99% de lo que escuchan a su alrededor es mentira. Son refritos de ideologías baratas, demagogas y populistas sin ninguna base científica.

Estoy totalmente de acuerdo.

Pero la gran mayoría de las personas no han hecho o visto el curso de economía del que te estoy hablando. Y tienen que creerse lo que les digan los supuestos expertos y economistas de turno.

Sin ir más lejos, el anterior sábado, estaba viendo al economista José Carlos Díez en el programa de la Sexta Noche. Y afirmó, con total rotundidad, desconfiad de aquellos que os digan que bajando impuestos se recaudan más ingresos”.

Y se queda tan tranquilo. ¿Cómo puede ser que haya tan poca honestidad intelectual? ¿Tan poca humildad a reconocer los errores y cambiar de opinión?. ¿Tal impunidad a mentir y que no pase nada?.

Según su razonamiento, cuanto más subo los impuestos más recaudo. Lógica socialista. No entienden que las personas no son robots, que no se van a quedar quietos e impasibles y van a actuar como ellos quieren y a su antojo.

Y es cuando se estrellan con la realidad. Que no recaudan lo que esperaban. Oh sorpresa, la gente no se ha comportado como esperábamos. Típico de los ingenieros sociales.

Pero si es que es de lógica y sentido común. Cuando aumentas los impuestos, las personas tienen menos dinero disponible y gastan menos. Y cuando se trata de gravar un producto en particular, pues simplemente reducen el consumo y por tanto recaudan menos.

Como sucedió en el estado de Alaska en 1997. Algún lumbreras se le ocurrió subir los impuestos al tabaco. La medida entraba en vigor el 1 de Octubre.

¿Que pasó?. Que los fumadores, tres meses antes a la vigencia del impuesto, compraron la sorprendente cantidad de 175 millones de cigarrillos más de lo normal.

Hubo personas que compraron cajas de sesenta cartones a 1.200 dólares cada una, por tal de ahorrarse la subida del impuesto.

La Hacienda de Alaska vio como sus estimaciones de ingresos se redujeron en un 60%.

privatización de empresas

¿Qué tiene que ver todo esto con la privatización de empresas públicas?

Toda esta introducción viene a que las administraciones públicas y los que chupan del bote siempre están preocupadas por recaudar más. ¿Pero para qué?. ¿Cuál es la finalidad?.

Teóricamente para que vivamos mejor, con mayores servicios, a mejor precio y de mayor calidad. En definitiva, para tener una mejor calidad de vida, ¿no es así?.

El problema es que nunca llegarán a conseguirlo. Por los propios incentivos del sistema. Todo son conflictos sociales, unos pagan los platos rotos y otros se aprovechan. Es un sistema injusto. No es meritocrático.

El otro día en una reunión con unos amigos, yo les decía. No necesitamos a los gobernantes, ellos sí nos necesitan. Viven a nuestra costa. Somos sus jefes. ¿No lo entendéis?.

Podemos valernos por nosotros mismos, en una sociedad libre, de cooperación social, regida por los contratos y el derecho. No por la legislación de los burócratas.

El Estado si debiera de existir, tendría que ser mínimo. No lo que tenemos hoy día.

Y me decían estos amigos, pero eso es una utopía, eso es imposible, ¿quién haría las carreteras?.

Esta suele ser la típica excusa que te dan cuando propones una sociedad libre, sin gobernantes. Y entonces me acordé del libro de Juan Ramón Rallo, Una Revolución liberal para España, dónde hay un capítulo exclusivo sobre este tema.

El libro es muy interesante. Explica paso a paso como sería el transito de una sociedad intervenida como la actual, hacia una más libre.

Dónde cada uno con su dinero elija que sanidad, educación o sistema de pensiones quiere. Y si no está a gusto, te das de baja y cambias de empresa. Esa es la mejor manera de votar. Dónde duele. En el bolsillo.

Hay que recordar que a lo largo de la historia muchas infraestructuras han sido financiadas de forma privada. Por ejemplo, el famoso Eurotúnel que une Reino Unido y Francia a través del Canal de la Mancha.

Fue financiado a través de la emisión de acciones y bonos por un consorcio de empresas privadas, que no recibió ninguna subvención pública y costó 17.000 millones de euros. El equivalente a dos líneas de AVE Madrid-Barcelona.

5 argumentos para no privatizar las carreteras

Como te he dicho, pongo este ejemplo por que es uno de los más comunes y habituales cuando planteas estos temas. Si quieres saber como desmontar los mitos y excusas de otros sectores y ámbitos de la economía, te recomiendo el libro del profesor Rallo.

1. Sería imposible sin la capacidad de expropiación del Estado

Según este argumento, sin la mano dura, sancionadora y coactiva del Estado sería imposible hacer las carreteras. Ninguno de los propietarios estaría dispuesto a vender si no es a la fuerza.

Bien, para empezar que estamos admitiendo que el Estado es coacción. O cedes o te expropio. Esto se contradice con una sociedad libre, dónde cada uno llega a acuerdos con otros por mutuo interés. No a la fuerza.

El respeto a la propiedad privada es uno de los pilares del liberalismo. Lo único que tiene que hacer el Estado es garantizar que se respete este derecho, no que lo incumpla continuamente.

La expropiación forzosa no es necesaria para construir grandes infraestructuras privadas. Como fue el caso de las autopistas 267 de Virginia y la 91 de California de Estados Unidos. O las 10.000 hectáreas de Disney World.

Simplemente se llego a un acuerdo con los propietarios.

2. Los propietarios pedirían un precio muy elevado

Bien, aceptemos que no expropiamos, entonces los propietarios de los terrenos elevarán los precios, la inversión no será rentable y nadie querrá construir las carreteras.

Esto tampoco imposibilita la construcción de dicha infraestructura. Por las siguientes razones:

  • Porque un tramo de autopista puede tener trazados alternativos, en cuyo caso los propietarios de los terrenos competirían por vender al mejor precio. Es la ventaja del libre mercado. En el momento que surge la competencia, se te bajan los humos.
  • El promotor de la infraestructura puede mantener en secreto su proyecto y utilizar testaferros para negociar con los distintos propietarios.
  • El promotor puede condicionar la adquisición definitiva de la totalidad de los terrenos a que todos los propietarios vendan, anunciando por anticipado que suspenderá la obra en caso contrario.
  • Sí hay propietarios que se niegan a vender, se pueden hacer tramos alternativos subterráneos, tanto de ferrocarril como de carretera.
  • La gran mayoría de veces a los propietarios les interesa vender, porque sus terrenos colindantes se revalorizan. Y es aquí dónde obtienen el verdadero beneficio, no de la venta del terreno.
  • Y porque podrían ser los propios propietarios de los terrenos los que participasen en la construcción de la infraestructura y la gestionasen. Sin ir más lejos, dos tercios de las carreteras de Suecia son de propiedad privada.

3. Son monopolios naturales

Este es otra de las razones más conocidas. Como no es posible duplicar el número de vías, el terreno es el qué es, no se permite la competencia y por lo tanto se convertiría en un monopolio y podría cobrar altísimos precios a los consumidores.

No tiene porqué. Para empezar existirían rutas alternativas. Como existen ahora. Yo cuando viajo a Barcelona a ver a la familia, puedo hacerlo por la autopista AP7 de pago, por tramos de autovía gratuitos o por carreteras secundarias.

Es mucho más cómodo ir por la AP7, por supuesto, pero puedo ir por las otras. Pero yo decido pagar el precio porque es más cómodo y rápido, que por las públicas.

Pero también competirían con diferentes medios de transporte, como ahora, dónde puedo viajra en avión, tren, coche o bus. No sólo se compite por diferentes rutas, también por diferentes medios de transporte.

4. Construcción masiva

Este razonamiento es todo lo contrario al anterior. Que los empresarios se lanzasen a construir de forma alocada a construir un montón de carreteras y acabasen en la quiebra.

Para empezar, eso es problema del empresario que se juega su dinero. Si él comete el error, que lo pague él.

Lo que no es justo es que muchas administraciones públicas o amiguetes con subvenciones hayan cometido estos errores (aeropuertos abandonados, palacios de deportes fantasmas, estaciones de tren sin pasajeros, etc…) y lo paguemos nosotros con impuestos y deuda.

Y segundo, en un entorno de libre mercado, sin que Papa Estado nos proteja de quebrar (como es el caso de bancos y cajas), los empresarios se andarían con más cuidado y serían más prudentes.

Cuando saltas sin red, tienes la preocupación de ponerte el casco y las coderas.

5. Nadie construiría porque es poco rentable

Justamente lo contrario a la anterior razón. Dado que habría muy pocos usuarios dispuestos a pagar por circular, nadie estaría dispuesto a acometer dicha inversión.

Pero, de nuevo, si atendemos la experiencia histórica, los accionistas de las empresas no sólo valoran la rentabilidad esperada de la empresa, sino los beneficios no monetarios.

Como la revalorización de sus terrenos colindantes a la infraestructura o el bienestar social que genera para la comunidad.

Como ves, aquello que imaginamos imposible, porque no lo hemos visto en nuestro entorno cercano o simplemente porque no nos hemos molestado en reflexionar sobre el tema, es totalmente factible.

El gran descubrimiento de aprender economía es que aquellas instituciones que son vitales para la vida del hombre como el dinero, el derecho o el lenguaje, no han sido inventadas por un grupo de burócratas ni una comisión de investigación.

Fue gracias a un proceso evolutivo a lo largo de los años, a través de la cooperación entre unos y otros, lo que forjó dichas instituciones. Una vez que están allí es muy fácil expropiarlas, como se ha hecho con el dinero, por ejemplo.

Lo que quiero decir con esto, y ya acabo, es que no necesitamos a los gobernantes para vivir mejor. Es más, viviriamos mucho mejor sin ellos, por lo menos no con tanta burocracia ni chupatintas.

Pero para eso hay que cambiar el chip.

Sino, seguiremos viendo la privatización de empresas como el fin del mundo.

¿Qué es un monopolio? No dejar hacer, no dejar pasar

Hoy me gustaría hablarte sobre qué es un monopolio. Hay mucho malentendido detrás de este concepto. Casi siempre ponemos el foco en la posición dominante de la empresa, pero no analizamos cómo han llegado hasta allí.

Lo que muchos políticos y “defensores de la sociedad” se empeñan es que haya muchas empresas haciendo lo mismo, al mismo precio y que ninguna sobresalga. Con ese sistema se consigue la mediocridad. Todos igual.

Lo que realmente importa es si están sirviendo de la manera que quieren los consumidores. No el tamaño que tenga la empresa y la posición en el mercado.

qué es un monopolio

Ideas erróneas sobre qué es un monopolio

Existe en la opinión pública, en la sociedad en general, varias ideas equivocadas sobre qué es un monopolio. Se han ido filtrando, poco a poco, a base de repetirse, y al final llegamos a aceptarlas cómo verdades absolutas. Cuando no es así. Aquí te muestro las dos más comunes.

1. Empresas que ponen el precio que les da la gana

Hay un refrán que dice “contra el vicio de pedir, hay la virtud de no dar”. Pues aquí pasa lo mismo. Imagínate que Google (considerada un monopolio por la legislación europea) empezase a abusar de su posición, supuestamente dominante, y empezase a cobrar por utilizar su buscador.

Muchos se echarían las manos a la cabeza, menudo abuso, cómo puede ser, que se habrán creído. ¿Pero qué crees que pasaría realmente? Mucha gente pagaría por utilizarlo, pero la gran mayoría, buscaría otras alternativas. Surgirían nuevos buscadores de debajo de las piedras. Mejores o peores. Y Google tendría que plantearse su decisión, para no perder cuota de mercado.

Si Google está sólo en el mercado, es porque todavía no ha surgido nadie que lo haga mejor y sirva también a los consumidores. En el momento que empiece a subirse a la parra y abuse de la confianza de los usuarios, su negocio se resentirá. Porqué el mercado es creativo y en cuanto detecta una oportunidad de ganancia, surgen los competidores como las setas.

O Coca Cola, también considerada un monopolio. Cómo mi fórmula es tan cojonuda, voy a cobrar por la botella de dos litros 10 €. Pues me parece perfecto, pero la va a comprar tu madre. ¿O no?

Eso que cada uno puede vender al precio que le de la gana es relativo. Tendrá que vender al precio que los consumidores consideren aceptable.

2. Es el único vendedor en el mercado

¿Que más da haya uno o haya veinte? ¿Está sirviendo bien a los consumidores? Sí, pues ya está. Además cómo hemos visto en el anterior punto, si lo hace mal tarde o temprano, surgirán competidores de debajo de las piedras.

Lo que hay que ver es si hay libertad de acceso para competir. ¿Es la única empresa en el mercado por méritos propios o por algún privilegio concedido por los políticos y burócratas, para evitar la competencia? Esta idea es la que nos conduce al concepto correcto de monopolio, que te mostraré en el siguiente punto.

También depende de cómo definamos el sector en el que se encuentra la empresa. Siguiendo con el ejemplo de Google, ¿de qué sector es un monopolio?. ¿De Internet? ¿buscadores de Internet? ¿buscadores rápidos y eficientes de Internet? Si seguimos así, concretaremos tanto, que al final si que será el único.

A mi me da igual que Windows sea “el único” en el mercado. Lo que si sé, es que gracias a su sistema operativo y su tecnología mi vida y la de millones de personas ha cambiado a mejor. Puedo estar escribiendo en este blog, compartiendo conocimientos contigo y ganarme la vida con un ordenador y una conexión a internet. ¿Qué político hace eso por ti?

Concepto correcto de monopolio

Si vas al diccionario de la Rae, la primera acepción de monopolio que aparece es “concesión otorgada por la autoridad competente a una empresa para que esta aproveche con carácter exclusivo alguna industria o comercio”.

Aquí es dónde está el quid de la cuestión.

Es un privilegio concedido por los gobiernos a determinadas empresas, para que sólo ellas puedan servir a los consumidores en un determinado sector. ¿Tu crees que esto beneficia a los consumidores?

A veces no hace falta conceder ningún privilegio, simplemente poniendo un montón de trabas y papeleo para montar una empresa en ese sector, es más que suficiente para evitar la competencia.

Una empresa que no necesita competir, que no necesita innovar constantemente  para servir cada vez mejor y más barato a sus clientes, ¿crees que tiene algún incentivo para hacerlo, si tiene el pan asegurado?

Por supuesto que no. Por eso los monopolios son tan ineficientes e incompetentes. Nunca mejor dicho.

Este tipo de monopolios está bien visto, porque es público y lo autoriza el gobierno. Pero cuando se trata de monopolios (en el sentido de único vendedor) privados, enseguida se les persigue cómo auténticos criminales.

Lo absurdo de las leyes antimonopolio y defensa de la competencia

Toda la legislación sobre la competencia está basado en los conceptos erróneos anteriormente nombrados. ¿A quién defiende el Tribunal de defensa de la competencia, a los consumidores o a las empresas incompetentes? Que no pongan tantas trabas burocráticas para crear empresas y dejen libertad para competir, y verás cómo no haría falta ningún tribunal ni comité.

El principal perjudicado de tanta regulación es el consumidor. Precisamente al que se quiere proteger.

Los burócratas entienden la competencia como algo estático, como una foto. Cuando el proceso de mercado es algo dinámico, que continuamente está cambiando, en movimiento.

Solo hay que ver algunas de las leyes vigentes en esta materia.

Vender por debajo de coste o dumping: competencia desleal

Todo aquel que entiende cómo se determinan los precios, sabe que son los precios de mercado los que determinan los costes y no al revés. Si no sería muy fácil ser empresario. Cuanto me ha costado esto, mil euros, le meto mi margen y a correr. Pues no, porqué si a ese precio los consumidores no están dispuestos a comprar, te lo comes con patatas.

¿Que pasó en la época de la burbuja inmobiliaria? que todos los costes relacionados con el sector (sueldos, ladrillos, cemento, etc) subieron cómo la espuma. ¿Porqué? porque eran muy demandados y eso hacia subir los costes. No había un precio fijo de costes. Iban variando en función de la demanda.

Lo absurdo es pensar que una empresa va a vender, perdiendo dinero, para quitarse a la competencia de encima. Primero que si así fuese, en el momento que no tuviese competencia y decidiese subir los precios, volverían a surgir competidores.

Y segundo, ¿qué hay de malo? si el que sale favorecido es el consumidor. Si hay una empresa tan loca que quiere regalar sus productos, lo que hay que darle el premio al filántropo del año. No perseguirlo cómo un delincuente.

Si vendes al mismo precio que la competencia: confabulación

También es ilegal vender al mismo precio que la competencia. Estás confabulando. ¿Osea que si yo decido poner el mismo precio que el negocio de la esquina, porque no quiero competir por precio, sino por servicio y calidad, también estoy infringiendo la ley? Si. ¿No te parece ridículo?

Vender más caro: abuso de posición dominante

Si vendes más caro que la competencia, también estás incumpliendo la ley. Como ves, hagas lo que hagas, si tienes una empresa eres un delincuente en potencia. ¿Tú crees que esto normal? Estamos tan regulados y tenemos tantas leyes, que al final caemos en el absurdo.

Lo asombroso es que a pesar de todo esta maraña de legislación y trabas, la creatividad empresarial siga creando prosperidad y bienestar. Imagínate si hubiese más libertad y se dejase hacer a los emprendedores, autónomos y empresarios.

Espero que ahora tengas más claro qué es un monopolio y que no.

Ahora cuando veas a los lobbies, desde asociaciones de cualquier tipo hasta grandes empresas, presionar a los legisladores, entenderás porqué lo hacen.

Bienvenido a Matrix. 🙂

Las pérdidas y ganancias son los incentivos necesarios de una economía

Para entender lo imprescindibles que son las pérdidas y ganancias en una economía de mercado, basta con analizar que pasa cuando no hay éstos incentivos.

Este es el ideal de las economías socialistas. Eliminar el ánimo de lucro. Que sea el Gobierno el que se ocupe de todo. De suministrar todos los servicios y necesidades de los consumidores. Que no haya empresas privadas.

Quién mejor que Papa Estado para ocuparse de los ciudadanos. ¿Qué daño nos puede hacer?

Sin embargo, los malvados empresarios sólo piensan en ganar dinero y comerciar con las necesidades de las personas.

¿Os suena todo esta película de buenos y malos, de brujas y hadas madrinas?

pérdidas y ganancias

Un mundo sin ánimo de lucro, ni pérdidas ni ganancias

No cabe concebir un mundo sin ánimo de lucro, está inserto en la propia naturaleza del ser humano. Todos, cuando actuamos, buscamos mejorar. Muchas personas tachan de egoístas, a todo aquel que busca su propio beneficio.

Éstas personas no entienden, que para que te vaya bien y obtengas ganancias, tienes que servir a los demás mejor que tu competencia. Es decir, si quiero prosperar, tengo que ayudar a los demás a prosperar. Cuánto más “egoísta” soy, mejor me va.

Lo que pasa es que malentienden la palabra egoísmo. Precisamente, si sólo piensas en ti, pero no en los demás, es cuando fracasas.

Adam Smith lo definió de maravilla “No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés”.

Tú no te levantas todas las mañanas temprano para ir a trabajar, por el bien de tu jefe, sino por el bien tuyo. Si no lo haces, no cobras. Y cuánto más productivo seas, mejor le irá a tu jefe, y mejor te irá a ti.

¿Qué ocurre en las economías socialistas?

El ideal del Socialismo es que el Estado controle todos los ámbitos de la sociedad, desde los medios de producción hasta los de comunicación. El poco comercio privado que haya, ha de estar regulado y vigilado por el Estado.

En un entorno cómo éste, dónde no hay incentivos como las ganancias, ¿qué crees que ocurrirá?. Que nadie moverá un dedo por hacerlo bien. Por eso, en un entorno socialista, las empresas son más ineficientes.

No les preocupa atender mal a los consumidores, no optimizar los recursos, porque a nadie le duele. No importa que haya pérdidas, es el dinero de todos.

Sin embargo, en una economía capitalista, las empresas privadas se juegan su propio dinero. Les va la vida atender bien a sus clientes, porque eso significa ganancias, mientras que si no lo hacen mejor que la competencia, habrá pérdidas.

Mientras que el capitalismo tiene un coste visible, la ganancia, que no existe bajo el socialismo, el socialismo tiene un coste invisible, la ineficiencia, que es erradicado en el capitalismo a través de las pérdidas y las ganancias.

Por eso los incompetentes, nunca mejor dicho, odian la competencia. Porque tienen que esforzarse, innovar, mejorar, servir mejor que los demás. Es más fácil, tener el pan garantizado. Hagas lo que hagas.

Por eso es muy común, en entornos socialistas, la corrupción y el soborno. Obtener privilegios del Estado, a través de comisiones bajo cuerda. Es la única solución para prosperar. Y lo ves por todos lados.

Ayer mismo, en la reunión de vecinos de mi comunidad, hablaban de poner placas solares y pedir una subvención. Y comentaba la portavoz, que eran muy difícil conseguirlas y sólo se podía tramitar a través de una sola empresa.

Dicha empresa, tenía “el privilegio divino”, de obtener todas las subvenciones. Seguramente, el encargado del organismo público de conceder las subvenciones, tenga algo que ver con esta empresa.

Se te queda una cara de tonto cuando escuchas estos casos. Manda huevos. Dinero público, que pagamos todos, al servicio de amiguetes de los gobiernos de turno.

¿Tú crees que en un entorno de libre mercado, sin ayudas ni favores del Estado, dónde cada uno se juega su dinero, iban a pasar éstas cosas?

Si tú no atiendes a los consumidores con las mejores y más baratas placas solares, vendrá otro que lo hará por ti. De ahí, que el capitalismo sea eficiente y el socialismo no.

En fin, este es otro tema, el de la competencia, los monopolios y el gobierno, que trataré en la próxima entrada.

Espero que te haya quedado clara la importancia de las pérdidas y ganancias. Te invito a leer mi anterior post, en el que también hablaba sobre este tema.

Ahora me gustaría escuchar tu opinión.

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